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TRADICIÓN/CONTRADICCIÓN


El amor no es eso que a veces nos imaginamos, aunque casi siempre lo descubrimos demasiado tarde, yo amo a Mito sólo por el hecho de estar ahí, no pido nada más, sólo su apoyo incondicional a cambio del mío, y aunque suene simple eso me hace feliz.

El amor tampoco se interpreta de la misma manera en todos los países, y cuando hablo de interpretar no me refiero a lo que cada uno entiende de él  si no al desarrollo real del papel de cada uno de los amantes.

Como ya escribí, por alguna extraña razón he vuelto a las historias de anime japonés que me hacían ser una fantasiosa de pequeña, el único problema es que ya no soy una niña y que la experiencia me ha enseñado que no siempre el amor se envuelve de sentimientos nobles y generosos, y que esas mujeres dibujadas con grandes ojos, sumisas,  con faldas muy cortas, que toleran maltratos psicológicos sólo porque están enamoradas,  no pueden ni deben ser reales, no deben ser modelos a seguir.

Japón me intriga, creo que las diferencias culturales chocarían abruptamente si Mito fuera japonés, mezclan lo más tradicional con un esfuerzo por ser modernos, la gente no se llama por el nombre de pila, eso se reserva al momento en que se confirma que alguien se convierte en tu pareja, a los niños pequeños o a los amigos, pero mientras el apellido es la forma respetuosa de dirigirte cuando no hay confianza. Tampoco se besan en público, o al menos no es lo más habitual, aunque es cierto que entre los más jóvenes empieza a haber más apertura en ese sentido, aunque se considera que las muestras de amor entre parejas se deben reservar para los momentos de intimidad. Aún existen las entrevistas matrimoniales y sí, las escolares van vestidas de colegialas tal y como se dibuja en los mangas.  Así que a pesar de parecer un país muy muy respetuoso su producción cultural más conocida está llena de irrespeto hacía las mujeres.

De la misma manera que ese país asiático parece entrar en una dicotomía respecto a lo moderno y lo tradicional, lo mismo me sucede a mí. En el amor y en el feminismo. No me gusta la representación de esas mujeres pero en el fondo también pienso en por que hemos empezado a desmerecer el ser simplemente amas de casa o cuidadoras, si una mujer desea hacer eso no debería pensarse que es menos mujer que la que desea ser directora de una empresa, el feminismo se trata de poder hacer lo que uno desee y quiera en igualdad de condiciones, sin creer que un sexo te hace mejor que otro. El amor reservado también me sorprende, por un lado me parece más especial pero por otro sin sentido, sentirte lleno de amor y no poder expresarlo. Y reconozco que veo esas historias y me indigno con las protagonista, a la vez que me emociono esperando oír que él la quiere mucho, diciéndome a mí misma cómo es eso posible, sólo debería sentirme enfadada, que en la vida real hay que salir corriendo de amores complicados y que aunque al final haya un beso, esas historias fracasarán a la fuerza porque ellos no son más que lobos salvajes, entonces ¿por qué me gustan?

Los mangas parecen simples dibujos pero están llenos de mensajes inverosímiles como los siguientes: una mujer que se convierte en un perro esclavo de un chico a cambio de que él se haga pasar por su novio o  un chico que se enamora de la presidenta de la escuela habitualmente mujer guerrera (inteligente, fuerte, trabajadora) cuando la descubre en un café maid (en esos cafés las camareras actúan como sirvientas y se dirigen a los clientes, habitualmente masculinos, como amo y deben cumplir sus deseos).  


Visto lo visto Japón es tradición y contradicción, yo soy contradicción e indignación. Las mujeres estamos luchando mucho pero aún hay algo nuestro tan calado profundamente que nos hace seguir siendo machistas con nosotras mismas, confío en las generaciones que vendrán, en que hayan aprendido de otra manera, en que la forma de relacionarse sea más sana, más equilibrada y más libre. Estamos tan sólo en un principio, y como principio, nunca se sabe dónde te puede llevar. 

Comentarios

  1. Sigue siendo muy difícil tener un concepto absolutamente depurado de las relaciones sentimentales, porque siempre caemos en actitudes propias de lo que ahora denominamos "el patriarcado". A todas nos pasa, supongo. Darse cuenta es el principio de algo importante, detectar esos pensamientos, preguntarse por qué tienen lugar, etc.
    No tengo demasiado contacto con la cultura japonesa pero todo lo que has comentado me ha sorprendido mucho, esa sumisión... y muy perturbadores esos "cafe maid".

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  2. Supongo que de alguna manera la cultura está más arraigada en nosotras de lo que pensamos, nos hace ver normales actitudes y comportamientos que desde otro punto de vista no lo son. Bueno estuvieron mucho tiempo cerrados al mundo, algo característico de las islas, y tienen un fuerte peso de la tradición, por eso supongo que están cargados de contradicciones, pero las nuevas generaciones están más abiertas al mundo y en su favor diré que también he visto ánimesfuertemente feministas. Supongo que si alguien ve las películas de Alfredo Landa o de Fernando Esteso, los españoles tampoco quedaríamos muy bien parados, aquel macho ibérico...

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