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Mostrando entradas de febrero, 2017

AMOR IMPULSIVO

¿Por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo?¿O era al revés? ¿Cuál es más irracional el sexo o el amor? ¿El amor se convierte en apego? ¿El apego se convierte en amor? ¿El sexo se convierte en amor? Pero amor no se convierte en sexo ¿O sí?. Helen Fisher me ha dado que pensar al hablar del amor en términos de impulso, un impulso dice, mucho más poderoso que el sexo porque: “si le pides a alguien que se vaya contigo a la cama y te rechaza, no entras en una depresión; ni te suicidas, ni matas a nadie; pero la gente sufre terriblemente, y puede hacer estas cosas tras la ruptura de una relación romántica.” 

VESTIDOS A MEDIDA

A veces idealizas a las personas, les pones cualidades que deseas que tengan sólo porque es conveniente para ti, porque así encaja en la perspectiva de un mundo que has creado capaz de arrapársete bien, como si una modista te hubiera hecho un vestido respetando cada una de tus medidas.  Un vestido tan fantástico que no te lo piensas quitar nunca. Lamentablemente las personas son independientes a nuestros pensamientos.
Suelo ser así de injusta con Mito, creo que he dejado bastante claro la paciencia que acumula conmigo y lo difícil que puedo resultar a veces cuando deseo que me lea el pensamiento y haga exactamente lo que yo quiero, y olvido valorar lo que no pido pero hace igualmente. Tengo suerte. El otro día me enfade porque no quiso bailar conmigo, yo descalza en el parquet y él mirándome desde la puerta, le cogí de los brazos y le hice menearse y él medio mirándome medio mirando el móvil a penas se movió dos pasos, y la conclusión que saqué es que no quería hacer nada romántico, u…

HOY ESTÁS RADIANTE

A veces las cosas no son de otro planeta son mucho más terrenales. En ese momento me enfado conmigo misma y lo único que desearía es vivir en una realidad paralela, invento fantasías, mundos aparte en que las cosas son fáciles, sencillas y todo fluye.
Me pregunto si soy como esa señora que visitaba esta mañana, a veces se enfada conmigo cuando ve que miro con impaciencia el reloj después de estar allí más de media hora, no entiende que no es la única a la que atender, que voy con prisas, que entiendo su soledad pero no me puedo convertir en una amiga de tardes de conversaciones o de mediodías de intercambios de palabras.
No hace mucho me dijo: “ya te lo encontrarás, ya veo que tú eres de esas que abandonas a sus mayores, pero te harán lo mismo, ya veo que no quieres escucharme, vete, vete.”, y todo eso con tanta rabia, que me hizo preguntarme porque tenía que soportar ese tipo de reacciones, ella no me conoce, probablemente yo tengo mucho más  información de su vida: sé lo que come, co…