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EX-YUGOSLAVIA


Malouf, Malouf, Malouf…últimamente su nombre  no para de venirme a la mente, él y las identidades asesinas. Los tiempos se han convertido en una extraña incertidumbre en la que tenemos miedo, seguramente habrá quién no comparta mi visión. Sólo puedo sentirme triste por haberme obligado a poner una de mis identidades al frente de todo, por haber entrado en un discurso de verdades a medias y donde la falta de dialogo y el poner el sentimiento al frente de la razón nos lleva a dónde no sabemos.

Escribir después de tantos meses responde a la agonía de los últimos acontecimientos políticos. Como una chispa que consigue generar un fuego en las últimas semanas Cataluña arde como una antorcha, no estábamos divididos es verdad, pero ahora lo estamos, obligados a polarizarnos, a tomar posición, a discutir con: amigos, compañeros e incluso familia.

A riesgo de los desacuerdos, sólo puedo decir que los nacionalismos me parecen algo antiguo, arcaico, que no lleva más que al sufrimiento, a la frustración y muchas veces al conflicto armado.

Mito y yo viajamos a parte de la ExYugoslavia este verano. Volver a reproducir las historias de hace unos veinte años me despertó una extraña sensación de lo que ya conocemos y de lo poco que aprendemos cada vez que tropezamos en la misma piedra. Puede que Tito sólo formara una macedonia de países, unida simplemente por el Comunismo, pero en la que cada devenir histórico de sus integrantes con el: imperio austrohúngaro, el imperio bizantino o el imperio romano, les había llevado a sentirse diferentes entre ellos, y en algunos casos superiores.

Oír a Savater esta mañana también me ha recordado parte de eso: “no es lo mismo nacionalismo que separatismo”, tampoco es lo mismo nacionalismo que imperialismo. Serbia soñaba con el proyecto de la gran Serbia así que por qué no recuperar lo que había sido suyo. Hitler soñaba con la gran Alemania, la gente cree que hay grandes distancias entre ellos pero yo no lo creo, todo parte del sentimiento, en el caso alemán creerse mejor, razón suficiente para eliminar a los judíos. Entre los catalanes, no todos, hay gente que se cree diferente, no sé si mejor que el resto de españoles, el estudio genético de Junqueras no hace más que revolverme el estómago, que si los catalanes están más emparentados con los franceses y el resto con los árabes…¿Qué catalanes? ¡No serán los montones que tienen apellidos como los míos! La humanidad no se ha enterado de que no somos de ningún sitio, que nuestra identidad es diferente de la que tenemos al lado, que las partes que nos componen nos hacen únicos e irrepetibles, que la historia ha hecho a la humanidad viajar de aquí para allá, mezclarse e enriquecerse de pueblo a pueblo, como en ese estudio, también genético, en que vieron que un turco en realidad tenía genes alemanes y estaba emparentado con otra participante del estudio que era irlandesa. Seguramente el análisis de nuestro ADN nos daría grandes sorpresas. Los catalanes no se basan en un discurso de raza, el discurso es más bien el de decir que no tenemos libertad por culpa de España y que nos roban, una mentira bien gorda, aunque dicha tantas veces que casi se ha convertido en verdad y en credo para muchos. 

Arriba hay un trasfondo económico y abajo hay un sentimiento que emociona y que a veces impulsa tanto que no deja pensar en el futuro, sólo en el deseo, en el sueño y en la utopía.


Mito y yo nos miramos de reojo cuando estamos en el sofá, los dos estamos en medio, no quiero una guerra de banderas, sólo quiero que haya un punto final y una forma de canalizar la frustración y de contentarnos a todos, pero aun así, cada vez que un político mueve ficha siento miedo. Tengo cruces para ambos bandos: de acuerdo/desacuerdo y creo que las estoy repartiendo a partes iguales. 

Comentarios

  1. Llevo días con ganas de escribir algo a este respecto pero la verdad que no sabría como hacerlo sin faltar al respeto de ambos bandos porque, como siempre, estoy plenamente de acuerdo contigo y mi enfado es supremo en ambas direcciones.

    He dicho.

    ¡Salud guapa!

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  2. Gracias Pensadora, a mí me pasa lo mismo, no he querido escribir antes por no alimentar el conflicto ni herir sensibilidades y porqué también, como tú dices, estoy enfadada en ambas direcciones.

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  3. Gran entrada!!
    Me alegro de que hayas vuelto a escribir por aquí!
    Me quedo con esta frase tuya: "los nacionalismos me parecen algo antiguo, arcaico, que no lleva más que al sufrimiento, a la frustración y muchas veces al conflicto armado". Creo que es muy real.
    Yo también me siento en medio, y también un poco harta de estar al borde de la discusión con cualquier persona incluso cuando el tema sale de soslayo. Me pone nerviosa. La circunstancia y la forma en la que está ocurriendo todo sí, da miedo, y está revolviendo muchas cosas que habían quedado enterradas... o eso parecía.
    Enhorabuena por la entrada.
    Un saludo muy grande!

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  4. Gracias Chica del Té, pues parece que esto aún se va alargar más y más, no puedo decir más que comparto enteramente sentimientos, lo de estar en medio, el hartazgo, el nerviosismo, el miedo y la sensación del resurgimiento de las heridas del pasado que parece que nunca curaron.

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