Ir al contenido principal

OTRA VEZ ME HAS SACADO A BAILAR


Me encanta la palabra Serendipia. En Sri Lanka descubrí que venía del nombre de la isla. No me extrañó, al ver que cada paso que dábamos era una sorpresa inesperada.  Los árabes llamaban a aquel lugar Serendib (isla de joyas) y eso pasó a convertirse en la raíz de Serendipity: el arte de realizar descubrimientos inesperados y afortunados.

Esta palabra, muy usada por la ciencia pero poco en  nuestra vida cotidiana, me hizo pensar mucho en lo que había estudiado en psicología, y como a veces, una ciencia racional parecía interrelacionarse con la magia, el pensamiento me llevó a las sincronicidades de Jung y luego a un plano más terrenal, el de los hechos que parecían precipitarse en mi vida que me producían la sensación de que nada era casual. Empecé a anotar cada una de las casualidades que no parecían ser tan fortuitas en un diario, palabras, hechos…que semejaban señales difíciles de interpretar.

Así llegué al debate de siempre: ¿La casualidad con el libre albedrío o el determinismo? Si las señales significaban algo probablemente todo estaba escrito y te conducían a un destino inevitable. El tiempo no es lineal, si no es lineal es un bucle en que las diferentes realidades paralelas transcurren cada una por su posibilidad natural, apuntado por la ciencia. Habríamos vivido ya el futuro y las serendipia y sincronicidades tal vez sólo fuera un recuerdo difícil de evocar. Mi espíritu romántico me inclina a pensar en señales con significado, como una especie de mensajes de ayuda que te hacen estar más atenta a la realidad, llamadme fantasiosa pero Mito y yo fuimos pura serendipia.

Volvía de Colombia tras la vuelta de Toto a su país, la última promesa que nos habíamos hecho: ir a conocer su tierra después de 4 años de intentar que la historia fuera real, aunque al final la verdad siempre se impone: mi necesidad de querer le había hecho mejor de lo que era, y si alguien  no te quiere jamás te va a querer, aunque al final de la historia ocupara un puesto especial en el pasillo del cariño. Y recuerdo estar en el aeropuerto de vuelta a casa pensando, esta historia no tiene ningún sentido, ya no es lo mismo, ya no siento igual, ya no tengo necesititis, creo que ya puedo dejar correr las cosas y encontrar algo mejor, y por primera vez, estaba convencida de mis palabras y mis sentimientos. Porque en esos 4 años de idas y venidas, había hecho intentos discretos, pero reconozcámoslo mi corazón no estaba preparado y menos mi razón que me había hecho dependiente de un lobo. A las pocas semanas, conocí a Mito, con la sensación de que debía ser en ese momento, de que por fin “otra vez me habían sacado a bailar”, alguien con quien construir sería sencillo y donde mis heridas se iban a curar pronto y volvería a sonreír y a no hacer la vida tan intensa que hería.

Tal vez no sea una serendipia del tamaño: “el descubrimiento de la gravedad”, ni una sincronicidad tipo: “sobrevivió a un accidente de avión porque en el último momento se cambió de asiento”, pero sigo viendo magia en cada pequeño gesto, en cada nuevo día, y me apasiona, y quiero saber más y más, descubrir leyes ocultas, que la física cuántica avance tanto que sea fácil leer los letreros, ahora ya no colecciono objetos colecciono serendipías y casualidades y eso me hace pensar que el mundo es especial.


Comentarios

Pilar V ha dicho que…
La vida es especial, aunque a veces no seamos capaces de verlo, o simplemente nos encontremos desincronizados.
Seguramente además el camino nos hace quienes somos y no por correr más se hace de día más deprisa, ni por quemar etapas al primer desencanto se encuentra la relación que te llena.

No se si estamos predestinados creo que conservamos al menos la opción de decidir ir aún en contra del camino marcado y en ocasiones solo por que nos ha parecido ver centellear un reflejo.

Un abrazo

Entradas populares de este blog

LA MOSCA NEGRA

A veces tengo miedo de creer demasiado, de pensar que hay una parte que desconocemos, de que hay cosas que suceden y parecen no tener explicación. Nunca he querido darle demasiadas vueltas, mi lado precavido me previene contra todo aquello que desconozco, me pueda causar un mal o no.
Pero antes de ayer la vi, como tantas otras veces en que esta a punto de suceder lo inevitable. Revoloteaba por el techo de la habitación con su cuerpo gordo y negro y agitaba las alas produciendo un sonido desconcertante que llamaba la atención. Estaba aguardando, dibujo un circulo y otro circulo y se quedo en ese cuarto en el que yo sabía que las cosas no pintaba bien.
La mire desafiante con el pesar de saber que ya no había vuelta atrás, había llegado la hora, y más tarde o más temprano, se pondría el punto final a una vida que ahora mismo agonizaba en una cama de hospital.
Me fui a casa y soñé, soñé con los acontecimientos del día, y volví a ver a aquella misma moscanegra que solía aparecer de vez en cua…

PRENEZ SOIN DE VOUS

Prenez soin de vous, Sophie Calle
Prenez soin de vous”, mi Sophie Calle que parece ya estar hecha a las despedidas y yo, pasados los días, convertida en una experta, leía estas últimas líneas en una misiva destinada a otra ruptura. Palabras que yo he utilizado cuando no quiero entrar demasiado en la intimidad de los “te quieros” o en el excesivo encadenamiento del “te echaré de menos”.
En esta ocasión Sophie se quedó pensando: “¿qué significa exactamente que alguien te diga “cuídate”?, 107 mujeres respondieron a su reclamo y una vez más, el dolor sirvió para crear algo bello, diferente e intimo.
Cuídate porque te quiero, pero tengo que irme, cuídate porque parece que no lo estas haciendo, cuídate y déjame tranquilo, cuídate, que yo nunca supe hacerlo, cuídate porque ya no tengo nada que decirte…
CUÍDATE.
Que yo, ya no puedo (quiero) hacerlo.”
Prenez soin de vous. Sophie Calle, 2007
¿Y qué significaba para mí “Cuídate”? Escrito por mis manos probablemente ocultaba los verdaderos sentim…

LA RANURA

Hace poco me hicieron una pequeña intervención, el mundo giraba alrededor de mí pero yo era un poco ajena a todo. Las circunstancias son lo de menos, los motivos secundarios pero los hechos son los hechos: todos fueron muy amables conmigo. Estaba acostada en una cama de la sala de recuperación, esperando que los minutos pasaran para poder ver a Mito y volver a casa cuando colocaron a una chica a mi lado. Ladeé ligeramente la cabeza y la vi gimotear, las lágrimas le rodaban sin cesar mejilla y cuello abajo, una enfermera intentó tranquilizarla pero a cambio sólo recibió más lágrimas, desconsolada, incapaz de pronunciar una sola palabra su rostro se descomponía y se difuminaba mientras yo repetíaen mi mente que había que ser valiente, desde mi indiferencia la entendí, a veces te impulsan los deseos, pero puede ser que esos deseos no lo justifiquen todo, no siempre los esfuerzos reciben su recompensa, ni siempre es todo justo, ni siquiera nada garantiza que cumplirás tus sueños, pero lo …