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VESTIDOS A MEDIDA


A veces idealizas a las personas, les pones cualidades que deseas que tengan sólo porque es conveniente para ti, porque así encaja en la perspectiva de un mundo que has creado capaz de arrapársete bien, como si una modista te hubiera hecho un vestido respetando cada una de tus medidas.  Un vestido tan fantástico que no te lo piensas quitar nunca. Lamentablemente las personas son independientes a nuestros pensamientos.

Suelo ser así de injusta con Mito, creo que he dejado bastante claro la paciencia que acumula conmigo y lo difícil que puedo resultar a veces cuando deseo que me lea el pensamiento y haga exactamente lo que yo quiero, y olvido valorar lo que no pido pero hace igualmente. Tengo suerte. El otro día me enfade porque no quiso bailar conmigo, yo descalza en el parquet y él mirándome desde la puerta, le cogí de los brazos y le hice menearse y él medio mirándome medio mirando el móvil a penas se movió dos pasos, y la conclusión que saqué es que no quería hacer nada romántico, una catastrófica conclusión sin sentido. Luego vinieron los reproches y su invitación a mi racionalidad.

Pero vamos al hecho del principio sobre nuestro mundo y las personas, Angustias que estaba loca por tener amor, llevaba semanas relatándome los encuentros sin más con un compañero de trabajo, cuando algo nos gusta somos muy incisos con los detalles: “la forma en que me dijo que le pusiera la amiadorona significa algo, preguntó quién había de enfermera y cuando se enteró que estaba yo sonrió de una forma especial, lo vi mirándome desde el pasillo sé que le gusto…” y luego esa retahíla de fantásticas características de hombre perfecto inexistente: “ es tan guapo, tan simpático, tan amable…creo que es mi hombre ideal…” y yo como amiga escuchaba tejer los hilos de la costura de ese vestido que se había hecho a medida. Pero claro, luego llega el día en que ganas unos kilillos y el vestido no te encaja, y peor aún empiezas a notar que no te gusta. El tal hombre perfecto le pegó una bronca descomunal a Angustias por algo que ni siquiera era culpa suya, es evidente que si a alguien le gustas no querrá herirte ni tratarte mal. El vestido acabó de estallar y se quedó inservible incluso para hacer trapos de cocina, cuando aún esperanzada en que probablemente había sido un mal día e igualmente él sentía algo por ella, tras una conversación banal sobre el fin de semana él explicó como su novio (entrenador personal) le había puesto a dieta y ejercicio.

Puede que suene a historia boba, puede que forme parte de las relaciones, el amor, del espíritu san valentinero de hoy, o lo que sea, pero lo cierto es que el mundo sigue dependiendo de nuestro cristal personal, de cómo miramos, interpretamos e incluso soñamos que son las cosas, y así, a veces, ser feliz o infeliz es realmente fácil.


Comentarios

  1. A ver que me entere, ¿entonces el chico tenía novio? :O Vaya chasco...
    Estoy de acuerdo contigo, normalmente vemos lo que queremos ver, desgraciadamente... La última frase de tu post es la idea que muchas veces pasa por mi pensamiento (y de la que hemos hablando alguna vez), que es que a veces filtramos la información como mejor nos conviene. Y sí, la mayoría de las desilusiones y complicaciones de vida que tenemos se producen precisamente por manejar tan mal las expectativas, las creencias, por depositar quizá demasiadas esperanzas en los demás. ¿Formará esto parte de las relaciones humanas? ¿Se puede evitar al 100%?
    Por cierto, muy buena metáfora, la del vestido a medida ;)

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  2. Inventamos a una persona para amarla y cuando la tenemos cerca vemos que es otra, algunos aún se empeñan en cambiarlos como sí tras arrancarles la piel fuese a emerger su "verdadera naturaleza" ese traje que como cuentas hemos diseñado y cosido sobre su imagen distorsionada, en fin, creo que si fuéramos capaces de aprender esto sobre los 16, la vida sería mucho mejor.

    Me ha gustado eso de "deseo que me lea el pensamiento y haga exactamente lo que yo quiero, y olvido valorar lo que no pido pero hace igualmente", no tengo nada claro dónde aprendimos que el enamorado adivina los deseos, pero es también un espejismo. Y no celebramos como magia cuando lo hacen...

    un beso

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  3. CHICA DEL TÉ, sí, la palabra es novio, o sea que no tenía absolutamente ningún interés en mi amiga. En parte lo de filtrar a nuestro antojo es un mecanismo de defensa, nos hace menos vulnerables,aunque lo de nuestras expectativas necesita de una tesis doctoral, siempre esperamos que todo sea como hemos pensado y esperado y las cosas fluyen libres a parte de nosotros, no equivocarnos es difícil cuando partimos ya de la premisa de que los sentidos nos engañan. En estos momentos recuerdo al punky de Santandreu que dice que esta harto de oír a personas que dicen que "menganita" les enfada, a eso él siempre contesta: "menganita no te enfada, te enfadas tú solo." Sí, nos enfadamos cuando le damos ciertos significados a los hechos que tal vez no tengas, al fin y al cabo, bien mirado ellos son neutrales y no pasan de ser hechos.

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  4. PILAR V creo que en esos momentos de idealismo lo del amor platónico cobra todo su sentido, y es más yo creo que en lugar de platónico, lo llamaría utópico. Nuestro cerebro desatiende todas las señales para hacernos creer que aquello es perfecto. Empeñarnos en cambiar a alguien es una batalla perdida, deberíamos esforzarnos por valorar lo que nos gusta y minimizar lo que nos disgusta. Sí, si naciéramos aprendidos seria mucho más fácil, aunque entonces no nos convertiríamos poquito a poco en las personas que queremos ser y no estaríamos orgullosos de nosotros mismos, por como hemos ido eligiendo, modelandonos y cambiando y volviéndonos probablemente más y más tolerantes con nosotros y con los demás (a veces, jeje).

    Sobre los espejismos de nuestro cerebro, sigo echándole la culpa a las novelas y a la música romántica, tiene mucho más merito hacer sin que te lo pidan, así que voy a procurar aplicarme la lección.

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  5. El problema radica que el otro es una construcción nuestra sobre la otra persona, sin establecerlo como un otro con identidad fuera de mi. Pensarlo como un otro yo... es poner foco no en el OTRO sino en el YO. Es ese otro Yo que quiero que sea semejante, pero no por paridad sino para que se Asemeje a mi yo. Y es como se pasa de una idea de amor a una idea de poder asi sin mas.(lo que yo consideraba amor)
    Tu entrada por mera vuelta del destino esta muy relacionada con la mía. Y creo entender.

    Mi vestido de novia no me anda, y lo habia considerado el vestido de mis sueños, bajare de peso? creo poder hacerlo pero no creo que ese vestido tenga el mismo sentido que tenia, ni yo la forma física ni espiritual que tuve aquel día. No quita, que haya sido feliz en ese instante, ni que lo vuelva a ser en algun momento.... con otro vestido claro. ja

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  6. PIANTADA vaya...hablando de vestidos te has puesto muy profunda, jaja. Es el problema de siempre,esperamos que nuestras expectativas se cumplan para ser felices y en esas expectativas incluimos el comportamiento de los demás, aceptamos poco la diferencia, destacamos más lo malo que lo bueno, somos injustos y no entendemos que el amor es querer al otro sin más, sin esperar, sin obligar, sin querer convertirlo en alguien que no es porque entonces no es amor, tal vez sea eso, una proyección del yo, como me parece entenderte.

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