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Mostrando entradas de noviembre, 2016

LA FRAGILIDAD DEL SER

A veces las cosas explotan sin más, no hay nada que suceda realmente pero una casualidad te lleva a otra y a otra y al final, parece que esas normas no escritas que la gente llama casualidades, en realidad actúan de forma invisible, como si fueran un reto, algo por lo que atreverse, algo por lo que recapacitar, algo en lo que parece que lo único prudente es seguir firme en la misma decisión y esperar, esperar pacientemente, a que el tiempo pase y todo se vuelva a equilibrar.
Así me he sentido durante dos días, intentando leer señales que parecían querer darme un mensaje, una conversación que me traslada a hechos que en parte había olvidado, que en parte se reproducen, una llamada a la calma, a replantear el motivo por el cuál he llegado a este punto.
A Doctorcita, y es un nombre muy cursi y que no me gusta, la conozco hace muy poco, pero a través de una conversación estúpida empezamos a tirar del hilo, y el hilo tenía varios nudos bien atados que se extendían a través de una enorme re…

DONDE SOLÍAMOS GRITAR

Desde que mi tía murió pienso mucho en ella, sé que le hubiera encantado estar en mi boda, que me hubiera organizado la ceremonia y yo a regañadientes hubiera tenido que aceptar porque era mi madrina. Desde que no está,  pienso en lo dramática que es la muerte, no porque me aterre si no porque arrebata las cosas  cuando más confiada está una de que, esas mismas cosas,  no van a cambiar.
La enfermedad se ha convertido en una constante en los últimos años en mi familia y todas ligadas con el cáncer, y eso me ha creado la idea que si un día ellimón me toca a mí, no voy a querer hacer ningún tratamiento si se trata de una medida paliativa, que enfrentaré los días lo mejor que pueda y luego se acabó.
Mi padre ya lo tiene claro, se ha pasado más de un mes ingresado en un hospital por culpa de uno de esos tratamientos que casi lo matan  por la aparición de una complicación de tipo infeccioso. Si no hubiera sido fuerte creo que el desenlace hubiera sido totalmente distinto. Y ahora me mira a …

VOLVER

Volver….y me viene a la mente continuar la frase “con la frente marchita, las nieves del tiempo blanquearon mi sien “y sentir que “es un soplo la vida, que veinte años no es nada”.
No han pasado veinte años desde la última vez que escribí, pero todo ha sido tan rápido y tan intenso que por momentos me siento vieja, vieja de espíritu, gastado por las batallas, pesado en su proporción, pero aún dispuesta a seguir aprendiendo y creciendo. 
No sé por qué he perdido ciertas buenas costumbres, dejar de acudir aquí, a mi rincón favorito, al que en un acto sorprendente, me devuelve una visión totalmente distinta del mundo.
Vamos tan acelerados, que la pausa para reflexionar y pensar ha dejado que gane la vez el impulso instintivo de “sea lo que sea”. Y así voy sumando días, pasando horas, buscando sin hallarme, temblando cuando miro hacia dentro, “con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez, tengo miedo al pasado que vuelve…”, y ni siquiera sé confesar por qué. 
Mito y yo es…