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YO TAMBIÉN QUIERO SEXO

Jo també vull sexe! (DOCUMENTAL COMPLETO EN ESTE ENLACE)




El ser humano es altamente complejo, compuesto de pequeñas partes de articulación

divina (por ser algo que se sale de lo convencional) y en la que algunas de
esas partes aparecen ocultas para uno mismo sin entender su influencia sobre
otras. Dicho esto, no quería hablar de misterios, sino de una de las facetas
importantes de nuestra vida: la sexualidad.  


Mito y yo vimos este reportaje hace muy poco, del programa “Sense ficció” (sin

ficción) titulado: “Jo també vull sexe!” (Yo también quiero sexo). Hablaba de
personas con diversas discapacidades, perdón, creo que el término correcto que
ahora se usa es: diversidad funcional, lo que me recuerda como jugamos con las
palabras para que suenen menos ofensivas aunque signifiquen lo mismo.


Estas personas reclamaban su derecho a tener sexo y las dificultades para

conseguirlo. Estoy de acuerdo en que todos nos queremos sentir amados, todos
tenemos derecho a sentir placer, a gozar, a disfrutar. Sin embargo, se creó una
extraña ambivalencia en mí y un cierto rechazo, que no sé si es lícito o no,
por lo que necesito muchas opiniones contrapuestas al respecto. En el
documental aparecían personas con parálisis cerebral y se explicaba como muchas
veces, en el caso de los hombres, tienen erecciones, que hay madres-padres que
se ven obligados a “aliviar” a sus hijos con la consecuente culpa que eso les
genera. Perdonad que me horrorice. Así que se ha creado la figura de las
asistentas sexuales, personas que satisfacen esa necesidad a cambio de dinero,
otra ambivalencia, no por lo que hagan con su cuerpo en eso cada uno es libre,
si no por el esfuerzo durante todo el documental de justificar que lo suyo está
muy alejado de la prostitución aunque cobren igual a cambio de sexo, y no haya
ninguna relación personal a posteriori, el peso lo ponen en la obra social que
realizan, y a mí perdónenme pero es que me parece lo mismo.


Por último, mi última contradicción. Reclamaban que esa figura fuera financiada por la

Seguridad Social. No estoy de acuerdo, si se trata de prioridades, me parece
que esta no está a la cabeza, incluso tengo mis dudas serias de que deba ser
así.

Creo que hay mucho debate, mucha reflexión, mucha necesidad de poner en orden mis

ideas, lo único que tengo claro, es el derecho a tener sexo, y menos claro

cuales han de ser los medios para tenerlo. 

Comentarios

  1. Que tema más complicado y delicado.... no tengo opinión al respecto. Vere el documental, pero creo que prefiero no opinar. Que cada cual haga lo que crea mejor para sus familiares...No quiero ni opinar, ni mucho menos juzgar porque la realidad es que hay que vivir la situación para entenderla. Por otro parte sobre las trabajadoras que mencionas, la verdad es que de este tema no había oído hablar en mi vida... osea que tendré que ver el documental aunque si es muy duro ya te digo que no lo veré...
    En fin... besitos y que pases un buen fin de semana.

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  2. Gracias Claire, pues ya somos dos, hechas un mar de dudas.

    ResponderEliminar
  3. Precisamente el verano pasado surgió este tema en una reunión familiar. Concretamente, surgió el tema de la prostitución en general, y el de las asistentas sexuales en particular.
    Siempre he considerado que la prostitución es la antítesis del pensamiento feminista, por todas las connotaciones negativas que encierra: dominación, violencia, sumisión, rechazo social, hipersexualización de la mujer y un largo etcétera. Dicho esto, algunos de mis familiares bromearon con aquello de "entonces eres una feminazi". Y precisamente para "rebatir" mis argumentos, uno de mis familiares puso por ejemplo este mismo documental que tú comentas, defendiendo la existencia de asistentas sexuales, añadiendo además los típicos argumentos de "por algo es el trabajo más antiguo del mundo", "es sabido que los hombres siempre tienen más deseo sexual que las mujeres", "la prostitución responde a una necesidad social", etc.

    Para no desviarme del tema, creo que el asunto de las asistentas sexuales surge porque hay una necesidad no cubierta de reeducación social, igual que también es necesaria una reeducación social para aprender a relacionarnos con personas con discapacidad, ya que muchos no tenemos dichas herramientas o no se nos han enseñado, esa es la realidad. Entonces, el tema del sexo no es más que algo que, por ser tabú, está sumergido, formando parte de ese gran iceberg. Lo que comentas al final del artículo: está claro que esas personas tienen derecho al sexo, a sentirse queridos, a su sexualidad... pero el medio que se les ofrece ¿es el adecuado?

    La verdad es que es un tema súper amplio y que daría para mucha charla...

    ResponderEliminar
  4. Chica del Té, me has hecho pensar que tal vez yo también sea una feminazi, ya no sólo por mis ideas sobre la prostitución si no por como me horrorizan ciertos comportamientos y papeles que adoptamos ciertas mujeres que dejamos que se nos convierta en un objeto servible mientras es bello, y creo que me estoy desviando del tema.

    Punto dos, el argumento que usó tu familiar sobre "es sabido que los hombres siempre tienen más deseo sexual que las mujeres", no es más que una lacra cultural que seguimos arrastrando porque si repasa otra vez el reportaje, verá que también aparecen mujeres reclamando y disfrutando del mismo sexo. Las mujeres también tenemos mucho deseo sexual, pero durante mucho tiempo se nos ha dicho que eso era "cosa de hombres" y a veces seguimos reprimidas a la hora de manifestarlo.

    Volviendo al tema, sí, tienes toda la razón, todo radica al fin y al cabo en nuestra incapacidad de abordar estas discapacidades (extraño juego de palabras), ya no sólo el sexo, si no su integración en la sociedad, hacer normal lo que tachamos de anormal, quizás por miedo y más probablemente por desconocimiento.

    Sigo pensando.

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