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DESNUDOS, BOBI SONRISAS Y QUE PASA CUANDO LA VIDA ES SUERO


Después de dos post altamente dramáticos creo que necesitaba un poco de humor, y es que a veces mis “clientes” dan para muchas risas. Últimamente me he aficionado a leer a @enfermerasaturada que tiene un par de libros como: “El tiempo entre suturas” y “La vida es suero” y frases míticas como: “¿las enfermeras que pinchan de noche son DJS?”.

Sí, sí, si uno no es de la profesión, probablemente no le vea la gracia, pero yo no paro de leerlo y ponérseme en la cara la bobi sonrisa, o mejor dicho sonrisa bobalicona. Hoy me he sentido 100% identificada con este capítulo sobre el nudismo:

Hablando de vestirse poco, hay un tema que no quería tocar, pero que me veo obligada dadas las circunstancias: ¿por qué los pacientes no llevan ropa interior bajo el camisón? Vale que si una ingresa de improviso no lleve un surtido de bragas en el bolso, pero ya que viene tu familia a verte que te traigan unas braguitas en vez de tanta flores, que todavía no te has muerto…Y no lo digo por ellos, lo digo por nosotras. Que estás en una habitación, te agachas a recoger el bolígrafo o las tijeras, y cuando levantas la mirada ríete tú del juego de piernas de Kim Basinger en Instinto Básico…Asumámoslo, a los pacientes les gusta despelotarse. Como al que tengo ahora mismo en la consulta mientras escribo esto y que ha venido a ponerse una inyección intramuscular. Él cree que escribo un informe. Lo tengo justo delante de mí sin nada de ropa de cintura para abajo, se ha quitado hasta los calcetines…a ver cómo le explico que la inyección es en el culo y no por el culo.”

 Ays…vale, vale humor un poco bruto, pero tengo que decir a favor del despelote que me he encontrado el mismo cuadro esta mañana: a uno poniéndole una intramuscular igual (deben pensar que las enfermeras estamos inmunizadas frente a ciertos espectáculos) y dos haciendo un electrocardiograma, el “quítese la parte de arriba” ha sido entendido como “quítese la ropa entera”. 

Y bueno a una no le queda más que poner la sonrisita, y coger la camiseta del susodicho para cubrir las partes pudendas. Esto me ha hecho hacer memoria sobre aquel paciente al que le dijimos “siga la línea roja hasta el fondo para llevar a Rayos” y él sí, siguió la línea roja, pero la línea roja de metro hasta la parada Fondo de Santa Coloma.  Y vale no tiene relación ninguna, pero yo sigo con la bobi sonrisa puesta.

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