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¿ME DARÍAS LA MANO SI FUERA NEGRA?


Esta semana está de moda el éxodo del pueblo sirio, noticias y noticias sobre cómo la gente huye por salvar su vida, algo nada extraño teniendo en cuenta que es lo que ha hecho el hombre a lo largo de toda su historia, simplemente tratar de sobrevivir.

Pienso en que haría yo si España entrará en guerra, si sería tan valiente para dejarlo todo, y caminar kilómetros y kilómetros, muerta de hambre, de frío, de sed, tal vez enferma. Y me recorre un escalofrío des del tobillo hasta la oreja.

Oigo argumentos de la doctrina del miedo a la diferencia,  del miedo a que se rompa nuestro bienestar: que los recursos son limitados, que no sabemos quién puede entrar en el país, que no podemos acogerlos a todos…argumentos que piensan en cifras: la mayoría, casi todos, el 90%... Y resulta que esos argumentos los tengo cerca y me entristece, quizás mis ideas no sean mejores que las de otra persona, pero entender la realidad de formas distintas me hace pensar que en realidad no andamos en paralelo.

Tener miedo es lícito, puedo entender cierta reserva hacia al otro, sentir cierto temor por “los que vendrán”, “los que no conocemos”, “los que son diferentes”, pero Shakespeare sabía cómo definir bien que en realidad todos somos iguales:

 “¿No tiene ojos un judío? ¿No tiene manos, órganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones, un judío? ¿No se nutre de los mismo alimentos, no le hieren las mismas armas, no está expuesto a las mismas enfermedades, no se cura con los mismos remedios, no se resfría y se calienta con el mismo invierno y con el mismo verano que un cristiano?...
¿Y una mujer?¿Y un esclavo? ¿Y un negro? ¿Y un pobre? ¿Y un repatriado?
Si nos pinchan ¿no sangramos? Si nos hacéis cosquillas ¿No reímos? Si nos envenenáis, ¿no nos morimos? Y si nos tratáis injustamente, ¿no nos hemos de vengar?...Si en el resto somos iguales, también en eso nos hemos de parecer…”
El mercader de Venecia


Aún confío lo suficiente en la humanidad para seguir esperando que algún día el mundo sea más justo y aun confío lo suficiente en ti para creer que en el fondo es sólo miedo y que serias capaz de tenderle la mano a cualquiera que sufre. 

Comentarios

Marta M. ha dicho que…
Hola. también tengo la esperanza que ayudemos a todos los que lo necesiten independientemente de su destino y color de piel aunque esta ayuda y tender la mano al pueblo sirio parece que es una moda promovida por los medios de comunicación y por el interés de Alemania que acogerlos... en fin... quiero creer que se ayudaría a cualquiera pero tenemos casos recientente y se les prohibió el acceso sin miramientos... seguimos en contacto
Pilar V ha dicho que…
Yo creo que ante la necesidad real, sin televisiones, sin ruidos, es muy poca la gente capaz de negar ayuda y cobijo, porque creo (necesito creerlo) que la gente mala aunque existe es muy poca.
Un beso
Rebeca ha dicho que…
MARTA M. yo también pienso que se trata de una moda, los medios de comunicación enfocan y desenfocan su interés de forma rápida, cuando lo hacen nos bombardean y luego todo pasa al olvido, pero mantengamos la esperanza.

PILAR V. estoy contigo, yo también espero que la gente mala de verdad sea muy poca.

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