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LAS GUERRAS, EL CUERPO Y SU COMPLEMENTARIA MENTE


Qué paso cuando cambié de idea...

Dice mi médico que las mujeres tenemos muchas tonterías en la cabeza, que el estrés no tiene nada que ver con los embarazos, si no, ninguna mujer se embarazaría durante las guerras y sin embargo lo siguen haciendo, sin parar. Mente y cuerpo van por separado y si existe algo físico, el nivel de estrés no va a curarlo ni a empeorarlo, eso sí la actitud ante todo en la vida te ayuda a llevarlo todo mejor.

Nunca he estado más en desacuerdo con algo. Táchenme de feminista pero los hombres jamás comprenderán nuestra sensibilidad, eso de sentir que las cosas no son simples porqué sí.

Huele a incienso por todos lados, y veo cuarzo  y extraños cuadros con mensajes de agradecimientos. Nos ha abierto la puerta sin a penas saludarlos, sólo ha asentido y automáticamente nos ha dejado que tomáramos asiento mientras ella se iba a hacer otras cosas. Me pregunto si nos pone a prueba.

Cuando ha llegado nuestro turno no se ha preocupado por el motivo de la visita, sólo ha indagado sobre mi dieta, mis motivaciones, mis relaciones familiares y mis deseos, mis verdaderos deseos. Me ha mirado muy seria y me ha pedido que piense bien si quiero estar con Mito, si él no cumple su parte del trato por qué habría de cumplir yo la mía (quiero casarme y él no quiere). Él no ha dicho nada, se ha reído, pensando que ¡qué sabía aquella china occidentalizada que nos estaba dando lecciones de la vida!

Me ha puesto a dieta, me ha recomendado ejercicio (cree que estoy demasiado blanda, una gelatina diría yo, tal y como me recuerda mi hermano Pepo), mayor autoestima y menos luchar conmigo misma aludiendo a esa frase mítica de “tu cuerpo es lo único que tienes, trátalo bien”, me ha dicho que busque lo que de verdad me motive y que abandone de una vez los sueños incumplidos de mis padres que han hecho de mí alguien continuamente insatisfecha, que elaboremos un pacto de mejora entre Mito y yo para aumentar aún más nuestra armonía y que me ahorre durante tres cuatro meses el dinero que me piden los médicos convencionales. Todo esto en dos horas de visita.


Así que puede que no haya dicho nada de lo que nos pasa pero he entendido a la perfección que en las guerras reales, los niños, tal vez, sean la única esperanza de que las cosas cambien, por tanto, la mente quiere que el cuerpo avance. Aquí hay una guerra conmigo misma y primero hay que firmar tratados de paz para que la cosa funcione, por mucho que la medicina de siempre aún se esfuerce por creer que cuerpo y mente van por separado. Otro ejemplo más de ese enorme ombligo donde nos miramos. 

Comentarios

  1. Hola. coincido contigo en que las mujeres son diferentes a los hombres y éstos muchas veces no nos entienden...

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  2. Independientemente de la differencia entre hombres y mujeres, cuerpo y mente van unidos en ambos casos. Aunque quizá a ese médico no le interese reconocerlo. Hay muchos otros (hombres también) que si lo reconocen.
    La simplificación de ese médico raya en la estupidez.

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  3. MARTA MÁSTER quizás haya excepciones como dice MARIA JESÚS pero yo me siento incapaz de transmitir mis sentimientos muchas veces, por algo será.
    Ya sé que hay muchos hombres que creen que cuerpo y mente van unidos, si no, no existiría Osho, o otros maestros de ese estilo, me quejo de que a veces es muy difícil entendernos a nivel de sentimientos entre un sexo y otro, aunque evidentemente, como todo en la vida, no todos son iguales, ni el mundo está carente de excepciones.

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  4. Seguramente sea bien médico para lo obvio, para otras cosas...
    Lo tuyo no es una guerra, pero quizás si hay una lucha, la tuya con lo que realmente quieres, y...la operación bikini, siempre viene bien.

    Un beso

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  5. Uuufff!! siempre paralelas... yo ando en lo mismo pero a sabiendas que lo tengo físicamente complicado. Lo de la mente ya es otro cantar.

    ¡Suerte compañera!

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  6. Mis ausencias por estos mundos son prolongadas, pero esta última tuya por lo que leo, es inquietante. Espero que todo vaya bien porque sinceramente, y desde el desconocimiento, me da miedo que los niños sirvan para cosas, me dan miedo que sean el remedio a problemas, que se usen para superar asuntos… Lo dicho, desde el desconocimiento de tu situación.
    Kisses

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  7. PILAR no sé...empiezo a no saber ni siquiera lo que quiero.
    PENSADORA muchísima suerte, de hecho, espero que ya no haga falta deseartela.
    GATA ROMA yo estoy demasiado ausente últimamente, debería acercarme más a leer y a escribir, me ayuda a ordenar ideas. No se trata de poner remedio a una situación que va mal entre Mito y yo, no, gracias a Dios cada día nos entendemos mejor, como dice una postal que me regaló en la que sale un pote de mermelada y una tostada: "lo importante no es ser iguales, lo importante es hacer un buen equipo", y creo que a pesar de nuestras rarezas lo somos. Lo otro es que no llega, nunca he tenido un gran instinto maternal y ahora que lo deseo parece que el deseo me huye, pero ya dirá la vida lo que tiene que traer.

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