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LA FABULOSA HISTORIA DE EDIPO


¿Recuerdan el síndrome de Edipo? Era esa asquerosa teoría que promulgaba Freud para pronosticar como seria nuestra vida adulta. Una competencia inaudita de los hijos hacía los padres, dispuestos a romper el amor de pareja y establecer un peligroso triángulo amoroso. La hija estaba enamorada del padre, y el hijo de la madre,  hasta que se hacían lo suficientemente conscientes de que la sociedad jamás lo permitirían y entonces todos esos sentimientos románticos quedaban enterrados en los más profundo de su ser. A veces me parece ver síndromes de Edipo demasiado cerca, como una extraña manera de entender la realidad, sin nada carnal de por medio, evidentemente, pero tan raro, tan sorprendente, que me muerdo la lengua pensando que yo a mi padre siempre lo he tenido distante, será por eso que durante un tiempo me dedique a tratar de alcanzar hombres inalcanzables, ya se sabe, buscamos el amor que no nos dan.

A veces observo demasiado, y pienso que debería mirar a otro lado, pero veo sus manos inquietas que buscan continuamente afecto, alargando los brazos, esperando que alguien la coja, si no encuentra, retuerce la sábana o araña un poco el brazo del sofá , y luego coge el anillo, ¡mi anillo de compromiso! se lo pone en el dedo, lo observa, lleva mi nombre grabado no en el suyo, y se sienta en sus rodillas y él le dice: “mi vida”, y yo no entiendo nada, no sé si son celos, celos de que el amor no sea exclusivo para mí, aunque sepa que hablamos de amores diferentes, pero tengo presente a Edipo y me duele no ser yo: su vida, su única vida, aunque quien lo lea dirá que la competencia es estúpida, que nada es comparable y que considerar a alguien tu vida es concederle demasiado valor.


Sé que a ella le ha faltado cariño, pero el mío no lo quiero compartir, no de esa manera, no es él el que tiene que cogerle la mano, ni dejarle su anillo, no, él la querrá de otra manera, le dirá: “te quiero, mama” pero mi vida, mi vida no, y yo misma me sumerjo en un pozo de amargura, ese es el problema de sentir tanto, siempre llevas los sentimientos al extremo, o más  bien tendría que decir,  que no consigo dejar de ser egoísta, aunque lo de Edipo no fue ninguna tontería y a veces me parece estar como Freud viendo lo que sucede en el diván.

Comentarios

Lila ha dicho que…
Complicado verlo venir todo en cámara lenta eh? Lo sé bien...
Hay una canción de Franco de Vita que dice /Juro que esto ya lo había vivido/
Por lo vivido te puedo decir que eso no cambiará nunca y que puedes estar tranquila que eso no hará un hueco en tu amor, pero debes impedir que eso te haga daño, fíjate Rebeca durante años hemos escuchado, la mujer de mi vida, el hombre de mi vida, El Niño de mis ojos, el amor de mi vida, eres mi vida, le das sentido a mi vida..... Suenan bonito sí, pero son frases tan fundamentalistas si las valoramos con perspectiva. Imagínate la responsabilidad tan grande ser la mujer de la vida de alguien, Ufff!!! Yo lo he sido y es un compromiso muy agotador y a veces tan sacrificado...
Y por otro lado, si las manos se estiran pidiendo amor, cógelas y dale un poquito a ver si realmente es amor lo que buscan, si con el tiempo esas manos siguen sin agarrar el amor, entonces tristemente esa necesidad es Freudiana que cuidado, exagerado y loco etaba Freud pero cuántos locos a veces no estamos tan locos.

Ay mi Rebeca tiene un anillo, que alegría!!!
Vuélvete loca por ese amor y para que dure no seas su vida y no permitas que nadie sea la tuya, mejor se la compañía para beberse una vida mutua de locuras y eventuales sensateces.

Muacss!!!!😘😘😘
mariajesusparadela ha dicho que…
Freud lo único que hizo fue interpretar a Sófocles. Griegos y latinos hacen un profundo estudio del alma humana. Y en esos clásicos seguimos viéndonos todopor eso son eternos)
La entrega de una madre es total, la de una esposa, moementaneamente, también. Pero el papel de cada una es diferente.
Si él es Edipo, no culpes a su madre.
Marta Máster ha dicho que…
Hola: acabo de descubrir tu blog y me gusta mucho la variedad de temas que tratas como en este caso el síndrome de Edipo. En este momento me interesan mucho este tipo de reflexiones por lo que he creado un blog dedicado a los jóvenes y al uso que hacen de las nuevas tecnologías. Te invito a visitarlo: http://cativodixital.blogspot.com.es/ Si quieres seguimos en contacto. Yo ya me hice seguidora de tu blog.
Rebeca ha dicho que…
LILA ¡cuánta cultura musical! ¡después de "la maldita primavera" de Yuri ahora me descubres "Juro que esto ya lo había vivido", chica eres una inagotable y fantástica fuente de sorpresas.

Sí ya sé que eso de "mi vida" es demasiada responsabilidad, te obliga a estar muy a la altura, pero es que yo me refería más a frases hechas que me suenan raras dichas no hacía un hijo si no al revés, pero bueno, será que soy yo la rara. En todo caso, lo dicho y escrito por vosotras, son amores diferentes.
Pues sí, tengo anillo, pero de "no compromiso", ja,ja, no hay boda ni nada, sólo una pataleta mía de querer algo simbólico y él diciéndome una mañana: "¡Venga, date prisa, que tenemos que ir a buscar tu anillo!", para luego verlo suspirar tranquilo por tenerme calladita una temporada, pero claro, ya sabes que a veces tengo que dar un poco la lata y ahora me quejo de no haber hecho algo hortero y de lo que me avergonzaría para entregármelo. El mejor merito que tiene Mito es definitivamente su santa paciencia.

MARIA JESUS supongo que tendría que dar más detalles para decir porque hablo de Edipo, en realidad no culpa a nadie, creo que es el resultado normal de una larga historia. Y sí, el amor de una madre no es como el de una esposa, el primero es incondicional con mayúsculas, el otro muchas veces provisional. La única con culpa soy yo, y a eso se le llama ego.

MARTA gracias por la visita, claro visitaré tu espacio, me gusta chafardear.
La gata Roma ha dicho que…
Hoy hablaba con mi madre sobre una amiga, mi mejor amiga, que ha tenido que aprender a gestionar algo parecido a lo que cuentas.
Es complicado pero por tu parte debes dar cierto protagonismo, si se siente desplazada la has liado y si se lo expones a él claramente te dirá que no sabes de lo que hablas. Tienes que aceptarla en tu vida pero con tus condiciones y esa cesión por tu parte podrá hacer que todos los afectos se reajusten.
Paciencia que eres lista y cariñosa, puedes hacerlo
Rebeca ha dicho que…
GATA ROMA pues parece que el milagro se va dando, poquito a poco y con paciencia, supongo que el hecho de que estuviera malita y yo fuera enfermera ayuda, eso y que Mito también sea paciente, cariñoso y me ayude a gestionar mis tontas emociones. Pero en esas situaciones, creo que lo que dices es exactamente lo que se puede hacer.

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