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Mostrando entradas de septiembre, 2014

ESCOCIA

¿Se puede estar rota sin estarlo? Sólo yo y mi enfado descomunal somos capaces de entenderlo, pero lo que siento es eso, que soy: un fragmento, una ruptura, una cicatriz alargada, una fractura astillada que no pueden sujetar las fijaciones, un pedazo, una grieta, una pieza que se pierde del puzzle dejando un enorme vacío en que sólo la imaginación es libre para completarlo.
Todo esto lleva tiempo en marcha y yo me siento cada vez más de ninguna parte ¡ lo he comentado tantas veces! ser una apátrida te lleva a sentir una desazón que te mantiene inquieta, deseando huir, buscando un hogar que no existe, con el dolor de que no se pertenece a ninguna parte y en la búsqueda inalcanzable de saber quién soy, la identidad se desintegra.
Empecemos por el principio: existen catalanes de primera y de segunda. Levantaré ampollas y muchos dirán que no es así, que todo está en mi susceptibilidad y en mi sensibilidad, pero si no fuera así mis sentimientos serían erróneos y tendría que aceptar que care…

CON NATURALIDAD

A veces me siento vieja por mucho que digan que viejo sólo se es si lo piensa el alma, o al menos vieja para ciertas cosas. Sentada en una consulta el médico que tenía delante me lo dejo claro: era tarde y había que darse prisa, aunque prisa nunca había tenido ninguna, siempre lo había contemplado como un hecho natural que llegaría en el momento que así lo marcara la vida, sin demasiados planteamientos, ni demasiadas precipitaciones, aunque aún así, aquella forma en que me lo dijo me hizo pensar en mi cuerpo, en algo que se va deteriorando a lo largo de los años y en como los órganos a su capricho al final no querrían responder. Los deseos a veces no pueden ser a toda costa y aunque hubiera querido mucho antes, no hubiera sido el momento.
Se suponía que ser madre era algo que todo el mundo deseaba, pero mentiría si dijera que yo era de las que compartían ese deseo hace diez años o hace tan sólo cuatro. Estaba ligada a mi independencia y reivindicaba mi falta de responsabilidad, seguía…

LA REVOLUCIÓN DE FACEBOOK Y LA CENA DE LA VERGÜENZA

Será que existe toda una generación perdida, que los valores no se transmitieron igual que a la anterior, será que me vuelvo vieja y empiezo a mirar todo con escepticismo, será que las mujeres nos volvemos más delicadas y sensibles con los años, aunque nadie pueda negar nuestra fuerza interior, será que las redes sociales están revolucionando los sentimientos o facilitando que desaparezcan esas barreras del cara a cara a decir lo que pensábamos.  
Cuando Facebook entró en la vida de mi madre y mis tías,  estaba convencida de que no entenderían nada ¡ilusa yo! Han aprendido a la velocidad del rayo como comunicarse y como mantener a toda la familia bien unida, aunque es verdad que en ocasiones tienen interpretaciones de la información que les llega un poco distorsionada y efectúan solicitudes de ayuda desesperada para acciones cuyo designación era totalmente desconocida hasta que empezó la revolución de la era de la información.
Mi madre fue capaz de decirme por escrito el día de mi cump…