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Mostrando entradas de agosto, 2014

SALTARON LAS ALARMAS

Saltaron las alarmas y dejamos de ser intocables. Llevo dos horas intentando preparar una sesión sobre Ébola, sobre el virus al que queríamos desconocer, o al que más bien ignorábamos. Sé que las posibilidades son prácticamente cero pero todas mis cuestiones éticas se han puesto bajo sospecha. ¿Por qué ahora tanto esfuerzo por encontrar una cura efectiva? No es un virus nuevo, ni siquiera es la primera vez ¿Fue ético traer a ese misionero a España? La gente se quejaba: del gasto, de lo que supuso el avión, de lo que supuso tener toda la planta del Carlos III cerrada, del medicamento que nos trajeron de Estados Unidos,  de las posibilidades de poner en riesgo a la población. Las redes sociales estallaban y Mito me decía: ¡menudo patriota! Y yo le miraba indignada, pensando en la deshumanización, y crecía un muro entre nosotros más grande, más alto que el ya caído muro de Berlín. Y luego las conjeturas, los esfuerzos de gente que también merece una vida digna intentando saltar la valla,…

A MI QUERIDA ANGUSTIAS

A medida que crece la felicidad disminuyen las ganas de escribir, al menos en términos de sentimientos, o tal vez fuera el espacio, esos meses viviendo en un piso enorme pero sin apenas luz, donde muchas veces me sentía encerrada. Y salía a la calle y seguía sin haber luz, era como no tener oxígeno, como intentar inhalar profundamente y seguir sintiendo un ahogo que me consumía. 
Claro que tenía otras cosas, cosas sumadas todas ellas que componían una felicidad que jamás pensé que conseguiría, incluso cuando me daba las mayores palabras de ánimos, en el fondo seguía convencida de que nada pasa, pero sí pasa, en algún momento, cuando estás preparado para ello las cosas cambian.
Sigo pensando en la soledad como en una enfermedad letal, yo no estoy sola, pero recuerdo aquellos años de encerramiento en lo que lo único que soñaba es que se me cayera encima el techo. Luego un buen día despiertas y te das cuenta, que incluso cuando creías que eras terriblemente infeliz eras feliz.
A veces me …