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CON NATURALIDAD


A veces me siento vieja por mucho que digan que viejo sólo se es si lo piensa el alma, o al menos vieja para ciertas cosas. Sentada en una consulta el médico que tenía delante me lo dejo claro: era tarde y había que darse prisa, aunque prisa nunca había tenido ninguna, siempre lo había contemplado como un hecho natural que llegaría en el momento que así lo marcara la vida, sin demasiados planteamientos, ni demasiadas precipitaciones, aunque aún así, aquella forma en que me lo dijo me hizo pensar en mi cuerpo, en algo que se va deteriorando a lo largo de los años y en como los órganos a su capricho al final no querrían responder. Los deseos a veces no pueden ser a toda costa y aunque hubiera querido mucho antes, no hubiera sido el momento.

Se suponía que ser madre era algo que todo el mundo deseaba, pero mentiría si dijera que yo era de las que compartían ese deseo hace diez años o hace tan sólo cuatro. Estaba ligada a mi independencia y reivindicaba mi falta de responsabilidad, seguían sin convencerme todas esas compensaciones que la cultura familiar decía que luchaban contra el sufrimiento que provocan los hijos. Contemplaba a mis amigas y me suponía con demasiada suerte cuando las veía agotadas y habiendo renunciado a muchas satisfacciones de tipo individual (y esto me lo confesaba ellas cuando dejaban atrás el sentimiento de culpabilidad).

Y ahora avanzada la vida y tras conocer a Mito que se desvivía por sus sobrinos, notaba que tal vez había llegado la hora pero que según el médico era un poco tarde. Pensaba sin parar que algo en mí debía estar mal, demasiado mayor, ni un óvulo quedará vivo, mi madre tuvo pronto la menopausia, seguro que sería hereditario. Y ese dilema conmigo misma me llevó a plantearme posibilidades, anticipándome a algo en lo que ni yo ni Mito aún nos hemos puesto de acuerdo, como si hubiera renunciado antes de tiempo, tache la adopción de mi lista y luego imagine los óvulos de otra mujer en mi útero y la genética de Mito y ningún rasgo mío, y sentí una pena enorme por  mí, preguntándome cómo iba a querer algo que no me pertenecía,  pero si otros podían, debía ser que el lazo del cordón umbilical hace que no importe la herencia.


Y así salí de la consulta de ese ginecólogo que sin saber de mi vida, me soltó a la cara que empezaba a estar inservible y que en un año se acabarían las posibilidades: “¿tienes hijos?” “no” “¡Pues a que esperas! ¿A que ya nada te funcione?”. Y yo que me paseo a menudo por la planta de maternidad, me digo que ese ginecólogo tendrá su parte de razón pero que no ha visto la media de edad de las parturientas. Y a Mito no le he dicho nada, pero en secreto maldigo el reloj biológico, y cuando miro a los niños en los parques pienso que tal vez ya no pueda, y las lagrimitas de la maldita sensibilidad me ruedan, y observo de puntillas las incubadoras de esos bebes luchando sin parar por hacerse un hueco en el mundo y me río con el maldito anuncio de Ikea en que una madre se niega a dormir no vaya a ser que su hijo deje de respirar, y en esta última risa, me doy cuenta de una verdad: nunca quise tener hijos porque siempre tuve miedo a hacerlo mal, y en ese miedo oculto que tan bien he disimulado todos estos años, sigue habitando el pánico, y ese pánico frena mi deseo, y justifica que tal vez no sea posible, y esa justificación tal vez sea la excusa que esperaba y luego oigo otra vez, a los niños y veo sus manitas y escucho sus ocurrencias, y me regaño por esas justificaciones, y en esa dicotomía pasa el tiempo y al final, lo único que puedo decir es que mi ginecólogo es un estúpido y que quién sabe las sorpresas de la  vida, y volvemos al principio, las cosas llegan siempre de forma natural no cuando son impuestas y lo que tenga que ser será. 

Comentarios

Coccinellidae. ha dicho que…
Y qué esperas de un hombre? Comprensión en ese tema?? Ni los ginecólogos son empáticos, y eso que deben ver sufrir a un montón de mujeres pero ellos no saben lo que nos supone a nosotras. Para ellos es tan fácil como que hasta se pueden desentender, a ellos jamás les llegará a afectar como a nosotras la llegada de ese ser vivo o la no llegada. Yo no es por miedo es que sencillamente soy egoísta, y sé que traer al mundo a una persona es dejar de vivir para mi y vivir para otro ya antes de que nazca. Paso, paso de sacrificarme, paso de no poder hacer esto o lo otro por tener esa responsabilidad. Aún así no digo de esta agua no beberé, porque es la forma más fácil de que llegue sin querer. Porque a pesar de lo que digo creo que si me quedara embarazada involuntariamente no creo que pudiera abortar.
mariajesusparadela ha dicho que…
No tener hijos no es el fin del mundo. Yo no los tengo propios, pero es como si los tuviera.
No te amargues. Lo que tenga que ser, será.
Ronini ha dicho que…
Ay Bridget Rebeca,si yo te contara.A mi me pasó hace un año cuando me lo dijo minginecologa,mujer.Tengo un post pendiente de esto de se pasa el arroz,y mira si lo tengonpresente que acabo de decir algo al respecto en mi post.Yo intento pasar pero lonpienso.y tb pensé en la adopción y en la fecundación in vitro ya que no hay chico,pero los descarte y sabes por qué, porque no es mi momento,llegará pero hoy no lo es. Tengo muchos planes y si es egoísta no lo se,pero tb cuando sea quiero que sea de verdad y dedicarme a ellos y no porque la sociedad me presiona Y cuanto!!!besos linda sin presiones
PENSADORA ha dicho que…
Bastante gilipollas el ginecólogo de marras ¿no?. (Perdón por la expresión, pero me ha salido del alma).

Ni caso nena, si viene que venga y si no a vivir que son dos días.

Que sepas que en este aspecto también vamos paralelas. Yo al menos, ya estoy probando... ;=)
Rebeca ha dicho que…
COCCINELLIDAE quiero pensar que no todos los hombres son iguales, que fue simplemente cuestión de un mal médico que no sabe que es la empatía, aunque es verdad que ellos jamás podrán saber que es lo que se siente siendo mujer como nosotras no podemos saber lo que se siente siendo hombre.
Sobre tu "egoísmo" me parece muy valiente que lo digas alto y claro, a las mujeres se nos tilda rápidamente de "malas personas" o de "raras" cuando decimos que no queremos ser madres, como si fuera el mayor de los pecados capitales, y en ningún sitio está escrito que tener hijos sea una obligación ni indispensable para ser felices. Yo también he sentido lo como tú, que no quería renunciar, y la verdad las miradas de otras mujeres escrutándome me hacían sentir muy incómoda.
Rebeca ha dicho que…
MARIA JESUS por supuesto, estoy convencida que no es el fin del mundo, como le decía a Coccinellidae en ningún sitio está escrito que sea imprescindible tener hijos y menos que sea imprescindible para ser feliz. Supongo que me pillo sensible y me ha hecho darle vueltas, pero como tú has dicho y yo he dicho y ahora repito: lo que tenga que ser, será.

RONINI me has hecho pensar en que estos médicos son muy osados, ni siquiera nos conocen en profundidad, nos invitan a reproducirnos sin saber nuestras circunstancias y sin conocer nuestros deseos, me apunto a tu lema sin presiones y cuando tenga que ser.

PENSADORA ¡ey, me gusta tu nueva foto de perfil! te perdono el insulto ;), yo escribí estúpido por no poner la palabra en la que de verdad pensaba. Boda, niño...¡me tienes en vilo! ¡me alegro muchísimo Pens! A ver si pronto leo nuevas noticias, je,je
Mercedes Serrato ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La gata Roma ha dicho que…
A veces creo que me va a pasar eso... No tengo una situación como para tener hijos, ni siquiera pareja.. Pero muchas amigas empiezan a tenerlos y yo entonces creo que directamente no los quiero, que necesito hacer demasiadas cosas, que mi independencia es mi tesoro, que no confío en que cualquiera pueda ser buen padre, en que me aterra fracasar... Y entonces, el día que todo sea más o menos correcto, será tarde... Se me habrán echado los años encima, incluso mi madre dice que tantos años tomando anticonceptivos me pasarán factura y ya no podré...
Pero es que no es algo que ahora mismo pueda decidir, claro que cuando pueda decidir lo mismo es tarde... o no...

Kisses

P.S. Perdona, el lío de cuentas de Google hizo que comentara con mi nombre y yo prefería seguir siendo gata
Rebeca ha dicho que…
GATA ¡quién sabe! la vida cambia tanto que uno nunca sabe cuando le vienen las cosas. Insisto en lo valiente que es decir que tal vez no se quieran hijos, que ser madre no es una prioridad absoluta de todas las mujeres. Me consuela encontrar en este rincón gente que siente un poquito como yo, me hace sentir menos sola, menos rara y con menos licencia para sentir pena de mí misma.
Britanny ha dicho que…
No te conozco, no sé qué edad tienes pero sí que te puedo decir algo sobre tu ginecólogo: en lo personal menudo gilipollas y en lo profesional no merece el título. Si alguien que se dedica a esto y ve cómo está cambiando la sociedad que actualmente la media de las primerizas está en 35 y los mil y un factores que implican tomar la decisión de tener un hijo te dice una frase tal cual es que o es gilipollas o no sabe en qué planeta vive en serio. Precisamente en la revisión de este año le pregunté por este tema. El mío tb es hombre pero es buenísimo, siempre super serio pero muy profesional. Yo tengo 32 y he estado muy muy agobiada pq ahora no es el momento por razones económicas pero tb personales y me asfixia pensar que voy tarde y que un día no podré. Lo que él me dijo me tranquilizó tanto que no he vuelto a pensar en ello: en primer lugar que la media actual está en los 35 para el primer hijo y lo segundo y más importante es que la edad es importante pero hay mil factores (pueden surgir complicaciones por edad, hábitos, estado de salud o por tener mala suerte y punto). Lo importante es estar sana, es decir, que puede que tengas 25 y no te cuides y tengas mil problemas y que tengas 35 y cuides tu cuerpo y no tengas ni uno ni medio. Luego tb el nivel de fertilidad de cada mujer, la calidad el esperma, etc. Son taaantas cosas. Además yo concretamente no me siento egoísta por dedicar tiempo a resolver asuntos personales conmigo misma que tengo que dejar resueltos antes de tener un hijo, mi futuro hijo se lo merece, se merece una mami que pueda dedicarse a él porque ella ya ha resuelto esas cuentas pendientes consigo misma. Y sobre todo, lo fundamental, ahora me cuido con más motivo (voy al gimnasio, como mejor, cuido mis hábitos de salud e higiene, etc) porque lo mejor que puedo hacer es tener la mejor salud posible para cuando llegue el momento. Mucho ánimo y no tengas en cuenta el comentario de un neandertal sin empatía, sentimientos ni profesionalidad.

Un abrazo!
Rebeca ha dicho que…
BRITANNY lo sé, soy consciente de que cada vez la media de edad para el primer hijo se retrasa más, y realmente ese hombre me parece un impresentable, por otros motivos añadidos como la falta del respeto a la intimidad, aunque el hecho de que participara en el nacimiento de mi hermano, es lo que me llevo a su consulta. Mi madre le tolera esas faltas de respeto que usa porque lo viste con clave de humor, pero yo que cada vez me he vuelto más exigente con los profesionales de mi ramo, me estoy planteando seriamente no volver a su consulta.
No me gustan las cosas impuestas, no me gusta que se juegue con la culpabilidad de las mujeres, no me gusta que las cosas tengan que ser porque así ha sido siempre, no me gusta este machismo mordaz, y ahora me estoy acordando de la representante de los empresarios a la cual se le ha ocurrido declarar que prefiere contratar mujeres de 45 sin posibilidades de procrear ¡pues que se enteré que tengo una amiga de mi madre que con esa edad tuvo gemelos! disculpa que ya sé que estoy mezclando temas, gracias por los ánimos, y gracias por confirmarme algo que sospechaba: mi ginecólogo es un gilipollas.

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