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A MI QUERIDA ANGUSTIAS


A medida que crece la felicidad disminuyen las ganas de escribir, al menos en términos de sentimientos, o tal vez fuera el espacio, esos meses viviendo en un piso enorme pero sin apenas luz, donde muchas veces me sentía encerrada. Y salía a la calle y seguía sin haber luz, era como no tener oxígeno, como intentar inhalar profundamente y seguir sintiendo un ahogo que me consumía. 

Claro que tenía otras cosas, cosas sumadas todas ellas que componían una felicidad que jamás pensé que conseguiría, incluso cuando me daba las mayores palabras de ánimos, en el fondo seguía convencida de que nada pasa, pero sí pasa, en algún momento, cuando estás preparado para ello las cosas cambian.

Sigo pensando en la soledad como en una enfermedad letal, yo no estoy sola, pero recuerdo aquellos años de encerramiento en lo que lo único que soñaba es que se me cayera encima el techo. Luego un buen día despiertas y te das cuenta, que incluso cuando creías que eras terriblemente infeliz eras feliz.

A veces me gustaría rescatar a todos los que se sientes solos: a Tambor, a mi amiga Angustias (evidentemente no se llama así, pero la padece constantemente) y a todas esas mujeres que veo tan válidas pero siguen creyendo que sólo cuando haya alguien a su lado conseguirán lo que buscaban.

Luego está la soledad más profunda, la del que no tiene nada, como un dibujante de cómics que vi en un documental. En la época en que Barcelona avanzaba hacia el cosmopolismo y él rebosaba juventud, había entrado a trabajar en una editorial, ganando muchísimo dinero y creyendo que la vida siempre sería así. Un buen día se quedó sin trabajo, sin ingresos, sin hogar y sin familia, se convirtió en un vagabundo y se enfrentó a la calle durante más de 25 años. Contaba que por las noches dormía entre la maleza de un bosque en Sant Cugat, siempre con un ojo abierto, por si alguien quería acabar con su vida. Se convirtió en un despojo humano, se degradó, se dejó de respetar y cuando peor estaba, frente a una iglesia, un voluntario de una ONG le preguntó si quería dejar la calle. Aquel fue el fin de esa vida, ahora vuelve a dibujar y da conferencias contando su experiencia, pero algo en él se ha roto, porque esos 25 años ya no pueden echarse para atrás. Se palpa esa soledad y ese sufrimiento, que hacen que jamás se pueda volver a recomponer: “la calle te cambia” , y la soledad también, te hace más fuerte, pero te deja una pequeña herida, un temor, una pequeña erosión imperceptible para los demás pero siempre presente.

Y en mis días llenos de la luz que no tenía en Barcelona, que corren ligeros, sin preocupaciones,  a veces, más de lo que quisiera, vuelve esa angustia, ese tintineo que ronda, esa extraña figura, esa soledad pacifica, pues no ataca con armas,  sutilmente se mete en tu cerebro y susurra que puede volver y entonces siento el miedo a perder. Pero sé que aun así, podría vencerla, y entonces me vuelvo nuevamente valiente, y sonrío, sonrío y sonrío, porque he cumplido mi objetivo: ser feliz.


A mi querida Angustias: porque tú también la vencerás.

Comentarios

La gata Roma ha dicho que…
No sabía que ya no vivías en Barcelona...
Me ha hecho pensar mucho, no sé si demasiado, no sé si antes era más feliz que ahora, no sé si ahora soy más infeliz que antes, no sé si hay quienes no me ayudan a ser feliz, no sé si yo no me dejo...
¡Qué vida esta!

Kisses
Rebeca ha dicho que…
bueno,sólo hace dos meses que he dejado la capital y he vuelto a mi pueblo de siempre.
Sí, la vida es complicada, o más bien nos la complicamos, fíjate que hablas de que los demás te hagan feliz cuando es algo que sólo depende de una misma. Seguro que si lo piensas profundamente tienes todos los ingredientes para ser muy feliz, el problema es que no siempre nos ponemos a ello, pensamos que cuando tengamos esto, o seamos esto, o hagamos esto, lo seremos y así vamos perdiendo el tiempo.
mariajesusparadela ha dicho que…
Si abres los ojos hacia dentro, serás feliz y nunca estarás sola.
Creo que ya lo sabes.
Y me alegra saber lo mucho que has madurado (al menos, eso leo).
Rebeca ha dicho que…
sí, no esta bien estar buscando siempre la felicidad fuera. Gracias Maria Jesus.
Opiniones incorrectas ha dicho que…
La felicidad muchas veces está más cerca de lo que pensamos :)
Ronini ha dicho que…
ahora yo estoy en ese momento de soledad y de angustia, de que me caiga el techo encima y sintiendome profunamente infeliz...ojala sea capaz pronto de encontrar la felicidad en mi situación. gracias
Rebeca ha dicho que…
OPINIONES INCORRECTAS y sin embargo, muchas veces somos incapaces de verla, hay que ver cómo es la vida y el ciego que no quiere ver.

RONINI claro que sí, de tu forma de escribir se desprende lo fuerte que eres, así que saldrás de esta y te comerás a bocados la angustia. Ánimos guapa.
Emma Ll. ha dicho que…
Sonríe. Este es el momento. Me alegro de haber encontrado tu blog.
Emma Ll. ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rebeca ha dicho que…
Gracias Emma, sonrío ;)!
PENSADORA ha dicho que…
"Incluso cuando pensaba que era una desgraciada, era feliz" algo así has escrito y doy fe de que es totalmente cierto.

¡como ha cambiado la cosa chiquilla! yo hasta me he casado!

Un abrazo.
Rebeca ha dicho que…
¡¡¡PENS!!! ¡Menudo notición! ¿Con Pensboy? je,je. Me encanta que seas feliz, yo vivo en pecado, pero ya compartimos hipoteca así que supongo que debe ser como estar casado.

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