Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2014

HISTORIA DE UNA AGONÍA

¿Y sin nuestros médicos? ¿Y sin nuestra Sanidad? A veces parece que morimos y otra que todo sigue igual, aunque sabemos cual es el futuro: hacer el sistema menos justo porque los recursos son limitados, y los bolsillos distintos.

LOS ZAPATOS JUNTO A LA ORILLA

Supongo que a veces una serie de coincidencias te hacen dar vueltas a lo mismo. Primero fue haber elegido para leer El señor de las moscas, cierto que la historia no me impresionó porque la forma en que los personajes llegan a la violencia no me pareció que siguiera un hilo argumental coherente, aunque sí me quedó claro ese mensaje en el que recalcan que en ausencia de normas nos volvemos asesinos despiadados y la empatía y la compasión se convierten en meros sustantivos sin ningún significado. Luego el conflicto de Ucrania, no hace falta ir muy lejos para recordar la Guerra Fría y lo fácil que es desaprender lo aprendido. Luego fue el viaje a Budapest y la visión de ese monumento de los zapatos que seguían el curso del Danubio y que escenificaban como habían sido atados con cuerdas pares de judíos, junto a la orilla. Se disparaba a uno y el otro era arrastrado al fondo del río por el peso del cuerpo ya muerto, donde se ahogaba. Cruel, terrible, inexplicable. Luego mi interés por segu…

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO

“…A veces me imagino que hay un montón de críos jugando a algo en un campo de centeno y todo eso. Son miles de críos y no hay nadie cerca, quiero decir que no hay nadie mayor, sólo yo. Estoy de pie, al borde un precipicio de locos. Y lo que tengo que hacer es agarrar a todo el que se acerque al precipicio, quiero decir que si van corriendo sin mirar adónde van, yo tengo que salir de donde esté y agarrarlos. Eso es lo que haría todo el tiempo. Sería el guardián entre el centeno…”
El guardián entre el centeno, J.D.Salinger

Estamos sentados en un avión y se me caen las lágrimas al finalizar el libro, Holden me ha conquistado con su sueño de no ser más que un guardián entre el centeno. A veces pienso que si no aceptas el sistema, sus formas, sus rígidas normas, sus comportamientos…lamentablemente te condenas a ser infeliz. Y pasa, pasa constantemente, pasa cada vez de una forma más clara.