Ir al contenido principal

LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS



Los números primos están tan acostumbrados a la soledad, que incluso acompañados son incapaces de huir de ese extraño mundo de encierro voluntario. La soledad es tan seductora y tan adictiva como la tristeza. Mi cerebro es tan complejo que jamás llegaré a entenderme a mí misma. Y ser tan fue distinto a el tan como que nos hizo iguales a ti a mí.
Me resbala el agua de la ducha por el cuerpo y vuelve el nudo de la distimia entremezclado con el jabón de canela, y oigo al fondo a Mito cocinando, y mientras la espuma se arremolina a mis pies y dejo que las lágrimas se fundan con el agua, recuerdo que los números primos se pueden convertir en pares, y me regaño por olvidarme de que ahora somos tú y yo, y que la vida cambió en un instante, en una noche de agosto, cuando volví con el corazón destrozado por mi cabezonería de cambiar las cosas arrastrando durante cuatro años lo que tenía predicho el fin desde el principio, porque hay inicios que se sospecha que son finales. Cuando recogieron mis pedazos y uniéndolos uno a uno, en un trabajo meticuloso de volver a recomponer el rompecabezas, volví a ser persona.
Las lágrimas sin sentido mejor para cuando esté a solas, para cuando la naturaleza del primo quiera revolverse, para cuando él diga que no se quiere, y para cuando la fuerza del par le recuerde que no es cierto, que se quiere y que la quieren, y que la vida continúa, feliz, sin prisa, con futuro, con ganas, porque simplemente cambió en aquel instante.

Comentarios

  1. JUas, pero que envidia de ese instante… aunque luego sea complicado de readaptarse al par…

    ResponderEliminar
  2. Ya, pero a veces soy tan autodestructiva que no soy capaz de disfrutar de lo que tengo ¡será esa locura mía momentánea! porque ni uno quiere ser primo toda la vida y a veces tampoco quiere ser par todo el rato, jaja.

    ResponderEliminar
  3. Disfruta lo que tienes en cada momento: el pasado se ha ido, el futuro aun no llegó. Lo único que existe es el presente.

    ResponderEliminar
  4. lo sé, lo sé, pero a veces soy cabezona.

    ResponderEliminar
  5. Lo importante es el ahora. El pasado no regresa y el futuro es incierto.

    un abraxo!

    ResponderEliminar
  6. Ains que bonito texto!! que suerte tienes de continuar inspirada, con tristeza o sin ella.

    La tristeza es una emoción natural y sana como todo, en su justa medida y precisamente la tristeza es autora de las más bellas composiciones artísticas.

    En fin. Que me lío.

    Saluditos guapa!

    ResponderEliminar
  7. Has tenido suerte de vivir algo muy bonito, pero que se acabe una etapa no significa que la siguiente no pueda ser mejor!

    Ánimo cabezoncita mía, muchos besos!

    ResponderEliminar
  8. Rebeca, me encanta leerte porque me siento muy identificada contigo. La distima, esa sensación de tristeza que te invade y te hace ser sensible hasta el infinito nos une y es por eso que llorar es un acto que nos depura y nos relaja.

    ResponderEliminar
  9. MARILYN pero se nos olvida tan a menudo...

    PENSADORA estoy contigo, cuando peor me van las cosas más ganas tengo de escribir, en cambio, cuando soy feliz parece que la inspiración se disipara y me obligo a volver a este espacio para no dejar en el olvido algo que creé hace tanto tiempo.

    DARTHPITUFINA supongo que es la melancolía, la nostalgia y esa manía e incredulidad a la hora de aceptar las cosas buenas y mejores que nos vienen.

    BETTIE MIAU en algunas ocasiones pienso que llorar es adictivo, muchísimo más que estar feliz, creo que porque es un estado fácil de mantener y a veces elegimos libremente quedarnos en él, yo también siento muchas veces que hemos vivido y sentido parecido.

    ResponderEliminar
  10. Tu melancolia la entiendo gracias por visitarme

    ResponderEliminar
  11. RECOMENZAR creo que todas las mujeres compartimos ese espíritu melancólico.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LA MOSCA NEGRA

A veces tengo miedo de creer demasiado, de pensar que hay una parte que desconocemos, de que hay cosas que suceden y parecen no tener explicación. Nunca he querido darle demasiadas vueltas, mi lado precavido me previene contra todo aquello que desconozco, me pueda causar un mal o no.
Pero antes de ayer la vi, como tantas otras veces en que esta a punto de suceder lo inevitable. Revoloteaba por el techo de la habitación con su cuerpo gordo y negro y agitaba las alas produciendo un sonido desconcertante que llamaba la atención. Estaba aguardando, dibujo un circulo y otro circulo y se quedo en ese cuarto en el que yo sabía que las cosas no pintaba bien.
La mire desafiante con el pesar de saber que ya no había vuelta atrás, había llegado la hora, y más tarde o más temprano, se pondría el punto final a una vida que ahora mismo agonizaba en una cama de hospital.
Me fui a casa y soñé, soñé con los acontecimientos del día, y volví a ver a aquella misma moscanegra que solía aparecer de vez en cua…

EL CANTO DE LAS SALAMANDRAS

He descubierto que las salamandras cantan,  en realidad lanzan besos, emiten un sonido gutural que te estremece al pensar que algo tan anfibio pueda emitir un sonido tan humano, pero es así, las llaman salamandras besuconas.
Fue hace unas semanas, cuando intentando dormir bajo una mosquitera el calor se hacía más insoportable,  cada beso ronco me sobresaltaba y Mito no podía entender mi temor,  yo me acurrucaba en una esquina, intentando alejarme del techo y él me daba la espalda intentando conciliar el sueño. Entonces me sentía sola y tenía ganas de gritar, de decirle que necesitaba que me diera un abrazo y me dijera que todo estaba bien, que mi miedo era irracional, que él siempre me protegería. 
Me pasé la noche con la luz encendida como si ese pequeño animalito hubiera podido lastimarme, con el oído atento y la vista resiguiendo cada una de las vigas.

Creo que fue entonces cuando empecé a asustarme por todo, se crearon miedos infundados que hacen que últimamente no vea blancos, poco…

LA RANURA

Hace poco me hicieron una pequeña intervención, el mundo giraba alrededor de mí pero yo era un poco ajena a todo. Las circunstancias son lo de menos, los motivos secundarios pero los hechos son los hechos: todos fueron muy amables conmigo. Estaba acostada en una cama de la sala de recuperación, esperando que los minutos pasaran para poder ver a Mito y volver a casa cuando colocaron a una chica a mi lado. Ladeé ligeramente la cabeza y la vi gimotear, las lágrimas le rodaban sin cesar mejilla y cuello abajo, una enfermera intentó tranquilizarla pero a cambio sólo recibió más lágrimas, desconsolada, incapaz de pronunciar una sola palabra su rostro se descomponía y se difuminaba mientras yo repetíaen mi mente que había que ser valiente, desde mi indiferencia la entendí, a veces te impulsan los deseos, pero puede ser que esos deseos no lo justifiquen todo, no siempre los esfuerzos reciben su recompensa, ni siempre es todo justo, ni siquiera nada garantiza que cumplirás tus sueños, pero lo …