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Mostrando entradas de abril, 2013

LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS

Los números primos están tan acostumbrados a la soledad, que incluso acompañados son incapaces de huir de ese extraño mundo de encierro voluntario. La soledad es tan seductora y tan adictiva como la tristeza. Mi cerebro es tan complejo que jamás llegaré a entenderme a mí misma. Y ser tan fue distinto a el tan como que nos hizo iguales a ti a mí. Me resbala el agua de la ducha por el cuerpo y vuelve el nudo de la distimia entremezclado con el jabón de canela, y oigo al fondo a Mito cocinando, y mientras la espuma se arremolina a mis pies y dejo que las lágrimas se fundan con el agua, recuerdo que los números primos se pueden convertir en pares, y me regaño por olvidarme de que ahora somos tú y yo, y que la vida cambió en un instante, en una noche de agosto, cuando volví con el corazón destrozado por mi cabezonería de cambiar las cosas arrastrando durante cuatro años lo que tenía predicho el fin desde el principio, porque hay inicios que se sospecha que son finales. Cuando recogieron mis…

CATATONIA

Día Siguiente_Munch
Estamos en abril, en esos días en que el cielo se vuelve de color azul clarito y parece que uno tenga ganas de salir corriendo, gritar y recordarse que está vivo, sin embargo, será por lo apresurado de todo me siento en estado catatónico, como si los hechos avanzaran, me envolvieran y todo girara y yo sin embargo, estuviera parada, sin sentir, sin comprender, sin ser capaz de mover ninguna de mis dos piernas. En la catatonia la persona se mantiene vigil pero es incapaz de responder a los estímulos, como si existiera una desconexión con el mundo externo. No es infelicidad, ni preocupación, ni desamor, ni dolor, es simplemente estar ausente, dejar que el mundo dé los pasos mientras no tienes fuerzas para volver a la realidad, aunque la realidad siga siendo presente. Y en ese estado catatónico he perdido las ganas de escribir, de saber, de soñar. Demasiado apresurada por vivir y  en ocasiones siento que tal vez,  estoy encerrada en un sueño.   Oigo mi voz, susurra bajit…