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Mostrando entradas de enero, 2013

MITO, EL SOLDADITO DE PLOMO

Si no hubiera vuelto de Colombia tan decidida a no dejarme tomar el pelo nunca más y convencida de que las grandes historias una vez vividas pierden todo el sentido,  ya que  los finales  no son los que uno elige, ni los sentimientos son los que uno cree,  jamás me hubiera fijado en aquellos ojos verdes que a las cuatro de la mañana tenían pocos argumentos para convencer. Pero lo hice, olvide todo lo que había estado buscado,  y después vinieron casi cinco meses en los que el pasado quedaba demasiado lejos y el presente parecía demasiado seguro. Encontré a un soldadito de plomo embobado con está bailarina, que aún espera consumirse en el fuego y que a veces hace esfuerzos por arrastrar al soldado, quizás por la falta de costumbre, quizás por esa sensación tan rara, quizás por la incredulidad. Esta bobita está tan acostumbrada a que le hagan daño y tan poco a que la quieran, que aún sigue creyendo que esto no es verdad, que sólo las historias de Toto y de Tico lo fueron,  pero e aquí lo…

INTRODUCCIÓN

Ha pasado un mes desde la última vez que escribí en el blog y demasiados acontecimientos, la mayoría positivos seguidos de demasiado poco tiempo para ponerme a hacer ejercicios mentales sobre lo de qué va esto de la vida. 2012 se ha escapado como si hubiera estado comprimido durante doce meses, sumando hechos, uno tras otros, revolucionando el corazón, luego parando y de repente estallando y expandiéndose y anunciando que se acabó. Y es que como dice Coelho más vale poner el pie en el nuevo año cerrando puertas y añado, y ventilando habitaciones. Sin embargo, no ha sido mi vida personal plagada de tantos acontecimiento que cambiaron el rumbo que ahora soy incapaz de recopilarlos, la que ha tenido mi atención eclipsada, si no el movimiento económico, el movimiento político y por primera vez la certeza, de que si bien, durante mucho tiempo lo he ignorado, se quiera o no se quiera no todos somos iguales, ni iguales ante la justicia, ni iguales ante la sociedad, ni iguales ante nada. Y la d…