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REGRESO AL PASADO



No se puede ahogar una sonrisa o no se debería, está absolutamente prohíbido aquí cuando uno se despide del día a ritmo de chiva *.
Toto dice que se encuentra fuera de lugar en su país aunque la posibilidad del nuevo trabajo sigue ganando, al parecer se ha transformado en alguien muy importante, pero lo quiera o no lo quiera los años en Nueva York y nuestra extraña vida en Barcelona siguen pesando.
¿Qué le pasa a Colombia? ¿Por qué no todo ha sido bonito?
Me he puesto guapa para la cena para salir a bailar, * vamos a recorrer la Cartagena de García Márquez pasados los tiempos del cólera, subidos en un autobús de colores, con música en directo y bebiendo ron con cola.  
Como sólo somos dos nos ubican en una mesa de seis para compartir donde pronto instalan a una nueva pareja. Vienen de alguna región del interior, es su luna de miel, a penas una semana. Ella habla y habla sin parar, intencionadamente me ha dicho tres veces que su recién estrenado marido trabaja en un banco, ahora es el turno de responder sobre cuál es mi ocupación, tras eso se acaba la conversación que no resucita hasta que Toto confiesa la suya. Ahora la chica se justifica diciendo que ellos sólo están empezando, pero que al menos las chicas de su tierra son las más bellas. Me levanto de la mesa cansada de tanta superficialidad.
Toto me explica que en Colombia todo se basa en las apariencias y en lo que posees, a penas un 10% de la población disfruta de todas las ventajas. Las primeras preguntas de la gente siempre se dirigen a tu ocupación y al lugar dónde habitas, la intención es conocerte sin querer conocerte de verás. Esas dos cosas determinan el valor de la gente, teniendo en cuenta que aquí prácticamente la clase media es inexistente. Siento que todo es estúpido. La misma ciudad de Bogotá tiene una línea divisoria entre el Norte y el Sur, he visto los dos en mis recorridos en taxi, el Norte es el sitio de la ignorancia, elegantes edificios, nada que envidiar a cualquier ciudad de Europa. El Sur surcado por la delincuencia, casas de pintura desconchada, chabolas que cubren dos colinas, whiskerías mal llamadas que se dedican a la prostitución, matar a un niño de doce años por robarle su bicicleta, calles sin asfalto, la mirado de los pocos vivos que quieren sobrevivir. Es más sencillo seguir en la burbuja del Norte, aquí estoy a mis anchas.
Cada barrio a su vez se clasifica en zonas que determinan la cantidad de impuestos que se han de pagar, existen hasta 6 niveles, igual que en las películas de ciencia ficción.
El agua, la luz, el gas, unos recursos para mí tan básicos le suponen a Toto 300 euros mensuales. El nivel en el que habita le obliga a pagar todo más caro, comprar más caro, negociar más caro.
Un mismo mueble tiene diferente precio según la zona donde lo has comprado y a los conocidos les interesa saber donde ha sido.
Igual es importante la universidad donde has estudiado, lejos de la indiferencia de nuestro sistema educativo que nos hace iguales compartiendo el mismo espacio ricos y menos ricos.
No, eso no me gusta.
Me siento extraña en este mundo, es como si todos llevaran parchecitos para que no les entrara la luz. Cada mañana he visto a Toto cuidar hasta el último detalle de su aspecto, mi ropa deslucía junto a sus marcas. Una profesión, una casa ocultan una persona. No, esa chica no me cayó bien, tampoco las lagunas negras de Colombia.
 Lejos de casa uno empieza a entender que en poco tiempo conseguimos muchas cosas, todos mis amigos tienen acceso a la educación. Esta mañana en las noticias una niña de dos años que se había caído por un balcón tuvo que esperar veinte horas porque no se autorizaba el traslado a otro hospital, aquí la sanidad nunca nos ha fallado por no tener dinero.
Sigo negándome a la diferencia de clases, a la falta de oportunidades, a volver atrás y sobretodo a que me quieras por lo que tengo sin amarme por lo que soy. 

Diario del viajero: 13 de julio de 2012, Cartagena de Indias, Colombia. 

Comentarios

RECOMENZAR ha dicho que…
Me encantó tu texto Bueno real claro perfecto Mil besos
Mariocopinol ha dicho que…
Casualmente hace menos de una semana una compañera de trabajo me compartía exactamente lo mismo que has concluido tu de manera tan sucinta en esta entrada.

Su hermana está casada con un colombiano y viven ahí en una provincia del este del país. Las apariencias juegan un rol tal que desespera. En una ocasión llegó la hermana de mi compañera a una tienda, y la dueña, sin saber siquiera que esa guapa salvadoreña, que no es gorda ni es flaca, sino de complexión intermedia, era la esposa del prominente abogado propietario del local que ella alquilaba le dijo que no tenía ropa de su talla. Sin saludar siquiera!!! Al rato entra el esposo y lo saludan efusivamente, él presenta a su esposa y a la dueña de la boutique se le caía la cara de la verguenza.

A mí me diera un infarto de ver semejantes desplantes y esa fea costumbre de ver de menos a la gente por su físico o por lo q alguien tiene o deja de tener. Cuando uno se muere no se lleva nada en el cajón!

Saludos y perdón por mi largo comentario
Rebeca ha dicho que…
RECOMENZAR gracias por tus palabras aunque lo que no me gusta es que sea real.

MARIO realmente es muy triste y lo peor es la ignorancia de la gente, yo que venía de un país totalmente diferente en menos de medio segundo fui juzgada, parece ser que dedicarse a los demás no está bien visto porque eso no reporta dinero y que triste lo de la hermana de tu compañera, me parece tan irritante, no sé que placer ahí en eso de creernos superiores a ciertas personas, sinceramente en Colombia empecé a odiar un poquito a Toto.
mariajesusparadela ha dicho que…
Y entonces comprendemos el por qué de lo público y su necesidad.
Cuando todos podemos acceder a la cultura, se acaba la apariencia y se empieza a profundizar.
Ese cinturón que se ve en la fotografía es deprimente y aunque aquí también hay chabolismo, es más bien de personas que se niegan a la integración (aunque no siempre y menos, ultimamente)
lavidadelucilamar ha dicho que…
Estando en otro país uno se da cuenta cuanto extraña al propio.
En todos lados se cuecen habas.
Mientras tanto disfruta de tu estadía conociendo diferentes culturas.

Saludos
Rebeca ha dicho que…
MARIA JESUS creo que en este viaje he comprendido más que nunca cuanto nos ha acercado la sociedad de este país, salvando distancias que todavía existen, somos mucho más iguales en comparación a otros que viven en la apariencia y en la superficialidad perdiéndose gran parte de las maravillas que ofrece el ser humano.

LUCILA por supuesto, ningún país es perfecto, pero los españoles que siemrpe renegamos del nuestros, a veces deberíamos darnos cuenta que no en todo estamos tan mal.
LA NOVIA ha dicho que…
Los argentinos son también muy snobs, todo tiene que ver con lo que puedes o no puedes comprar, adquirir, viajar y consumir...
Soy rabiosa partidaria de la educación pública, la salud pública y vivir como se me dá la real gana sin que nadie sepa si cuento o no con dinero en mi cuenta bancaria. Muchas sociedades latinoamericanas sufren de un grave complejo de inferioridad ancestral, antes era europeo, y ahora es mas bien yanqui...
Si nos cuesta, a veces a los propios nativos, imagino como será la visión migrante.
Me gustó mucho tu percepción

Besos
Rebeca ha dicho que…
LA NOVIA lo cierto es que ningún país nos libramos de las diferencias entre clases, pero creo que en Sudamérica para mí ha sido mucho más latente, ya lo había vivido en Paraguay aunque de una manera un poco más distante, en Buenos Aires me paso disimulado, Colombia es la que me ha hecho sentir mal, quizás porque una vez también Toto me insinuó mientras comiamos en un restaurante que en Bogotá dificilmente estaríamos juntos, que un mecánico no coincidía en el mismo ambiente que un ejecutivo, por ejemplo, me partió el alma, yo siempre he creído en la igualdad y en mirar a las personas desde dentro, y la vida siempre enseña que no por tener más se es más feliz.
Darthpitufina ha dicho que…
A este paso en el que todo lo público se privatiza, puede que acabemos como en Colombia, una sociedad clasista, con una educación y una sanidad de pago...

Ains, estamos involucionando!
Rebeca ha dicho que…
Así estamos, lástimosamente regresando al pasado.
Camaleona ha dicho que…
No, desde luego nadie debería ser valorado por lo que tiene ¿vale por mucho tener familia numerosa? O lo que vale es vestir a tu familia numerosa con ropa de marca.
BettieMiau ha dicho que…
La superficialidad nace de la inseguridad, de la poca autiestima, de no valorarse interiormente.
Me gsutaria saber que pensara esa chica de su luna de miel cuando pasen los años y no sea tan bella colombiana como pensaba...

Yo tb me opongo a que me quieran por lo que tengo, somso más de lo que el ojo ve y la cartera siente.
Rebeca ha dicho que…
CAMALEONA el otro día estuve viendo un vídeo sobre mi numerosa familia, no somos ricos, no hemos hecho grandes cosas, no somos muy especiales y sin embargo me di cuenta que les quiero con locura y que llegar a donde han llegado y compartir lo que hemos compartido vale más que cualquier bien material.

BETTIE ahora voy a ser mala, digo ¡muy mala! la chica no era bella, era más bien normalita, del montón, aunque con muchos aires. No sé hay gente que pasa por la vida y ni siquiera la final despierta, para los que tenemos los ojos abiertos es duro ver cuales son las escalas de valroes de ciertas personas.
La gata Roma ha dicho que…
Puffff… que mal llevo esto de la superficialidad y las apariencias… Incluso acabo de discutir tremendamente con un amigo por un tema que a mi entender es un problema de doble moral, lo cual me jode también mucho…
Así que por motivos como este a veces reconozco que me censuro algunos viajes. Evidentemente en todas partes hay de todo, incluso sin salir de casa, pero a veces creo que me cuesta digerir algunas cosas cuando son demasiado flagrantes….

Kisses
Rebeca ha dicho que…
GATA ROMA ¡no te pelees mujer y menos con una migo! que luego sólo una misma se lleva el disgusto. A mí me pasa exactamente lo mismo, ni soporto la superfícialidad ni soporto la doble moral, ni la mentira y la hipocresia, por mucho que me digan que las cosas son así, sigo sin resignarme a aceptarlas sin más.
Y claro, en todos sitios cuecen habas, aquí también hay gente pedante, pero es lo que tú dices, en algunos sitios la diferencia es tan flagrante que hace daño a los ojos.
Marilyn Recio ha dicho que…
Interesante tu entrada.Desafortunadamente en la mayoria de los paises hay discriminaciones,religion, raza, color, genero, etc. Una pena!!


una braxo!
Rebeca ha dicho que…
Lo sé, ninguna sociedad se libra de esos esfuerzos individuales por demostrar y hacer creer que somos mejores que los demás incluyendo cosas tan estúpidas como el color de piel, lo que pasa es que estando en esa realidad esa verdad me estallo con más fuerza en la cara.
Entrada para el aprendizaje... interesante diario de viaje.
Rebeca ha dicho que…
¡cuánto tiempo sin leerte Titanic! espero que estés bien, la ventaja de los viajes es que siempre se aprende.

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