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TAXI HISTORY


Bogotá descansa entre los Andes a 2574 metros de altura, lo cual me produce cierto mareo y esa sensación de estar pisando en falso. Hace tres meses Toto se marchó pensando que jamás aparecería el ansiado amor por mí, eso que imploran mis ojos a pesar de que el corazón se haya cargado de razones para poner los pies sobre la tierra. Sin embargo, hubo una última promesa, la que me convierte en un poco más tonta:  cruzar el océano una vez más para dejarme abrazar por Colombia, para conocerla y tal vez amarla. Una tierra en la que quizás he puesto demasiadas esperanzas.
Llena de un espíritu aventurero que quiere demostrarme cosas a mí misma y armada de ese valor que en ciertas circunstancias todos disponemos me he dedicado a recorrer en soledad un país que en ocasiones me asusta y en otras me llena de libertad y emoción.
En Bogotá el tráfico es inmenso, los atascos de nuestra hora punta aquí se llaman trancones y se producen a cualquier hora del día y a ello también se asocia un incremento de la contaminación que provoca que algunas personas siguiendo el ejemplo de la gripe aviar lleven mascarilla. Los trancones llegan a ser tan importantes que por ley se decidió que los días pares sólo podrían circulas las matriculas con números pares y los días impares al revés y todo dentro de un horario específico. Así que estos atascos me han permitido conocer a miles de taxistas bogotanos con ganas de ofrecerme su colección de historias sin caer en la desesperación del retorno al alcanzar el destino.
Las ocho de la mañana y el verde, el marrón y hasta el azul se despliegan delante de mis ojos opacados por la ventanilla, de fondo el incansable vallenato que con sus letras me recuerda que somos muchos los que nos desesperamos por amor. Sonríe mostrando una dentadura donde faltan algunas piezas, cree que Barcelona está en Francia y a mí me cuesta una barbaridad explicarle las diferencias de las culturas de España, desde la distancia amo mi país más que nunca. No me ha dicho su nombre pero por 70.000 pesos se ha comprometido a acompañarme toda la mañana por los alrededores de Villa de Leyva. Ni siquiera sé como hemos acabado hablando de desamor, él según dice pasado de los treinta, aunque yo creo que deben ser los 40 o el tiempo no ha sido grato con él. Habla de distancias, de faltas de compromiso y la necesidad de poder compartir y mientras, pícaramente, me guiña un ojo, le descubro los verdaderos motivos de mi viaje, suele ser fácil confesarle intimidades a los desconocidos.
Salgo camino del museo Botero, el taxita me dice que está sin gasolina y que los trancones se pueden volver peligrosos para nosotros, así que nos apeamos del vehículo mientras llena el tanque, por mi acento ha deducido que soy extranjera pero ni se imaginaba que era española, por aquí no se ven muchos, no sé si será cosa de la crisis, ahora sé que en mi ausencia hemos entrado casi en bancarrota y que otra vez me bajan el sueldo y me quedo sin paga de Navidad; o el concepto aún vigente de la inseguridad de este país. De repente me cuenta que en realidad lo del taxi es algo provisional y que él es geólogo, trabajaba con una empresa importante y filtró cierta información confidencial, el desenlace: lo descubrieron. Durante cinco años no puede volver a su profesión. Tiene una niña pequeña, él y ella solos en este mundo donde nadie escapa de las desgracias. Y en el fin de los días un argumento de película para contar a clientes aburridos como yo.
Vuelvo a casa, Monserrate al fondo vigila la ciudad y las nubes que paseaban tranquilamente empiezan a vestirse de grises que amenazan tormenta, el tiempo aquí es impredecible. En la esquina de la calle 7 detengo uno de los taxis coreanos que surcan la Candelaria después de que un primero rechazara llevarme hasta la calle 104. El tipo lleva 5 palillos sobre el oído derecho y mastica otro nerviosamente, mi instinto me previene. Aquí siempre preguntan por la ruta que uno desea seguir pero yo desconozco el mapa de la ciudad y dejo que sea él el que elija. Elige la circunvalación. Al descubrir que soy turista trata de convencerme para llevarme a un mirador cercano, me pregunta si puede conducir rápido y al saber que soy enfermera tiene nuevo tema de conversación: “el estrés de los trancones”, su pelo blanco, su pecho que de vez en cuando da “susticos” y extrañado de que camine sola vuelvo a relatar mi historia, dicen que cuando uno cuenta y cuenta acaba por exorcizar lo que le hacía daño. Veinte minutos de viaje y hemos acabado hablando de España, de la sanidad y de la crisis económica. Quizás las malas impresiones no son siempre acertadas.
Me bajo del taxi esperando que me abra el portero, pienso que no puedo confiar en que esto sea seguro cuando alguien se dedica detrás de mí a cerrar urgentemente una puerta. El coche amarillo se aleja y yo pienso en esos tipos interesantes, los taxistas. Gente que acumula sabiduría popular, el taxi un pequeño confesionario donde lo que sucede ahí permanece una vez cerrada la puerta.

Diario del viajero: 17 de Julio de 2012, Bogotá, Colombia. 

Comentarios

La gata Roma ha dicho que…
¡Ay mi niña! Espero que te vaya bien y que no tengas percances. Yo una vez montada en uno de esos elegantes taxis londinenses sufrí un pequeño alcance, puede que sea mi aventura más destacable con un taxista extranjero… bueno, esa y la del taxista romano que casi atropella a dos personas llevándome desde el Trastevere hasta mi hotel….
Pero vamos, , nada comparable a esto, en un viaje como el tuyo son interesantísimas estas visiones que te aporta la gente de la calle… Los autobuses deben ser ya la releche, a juzgar por lo que salía en Beti la fea…
En fin, espero que pese a la promesa de cruzar el charco lo de Toto no vaya del todo mal, aunque no me aclaro si lo has visto, si lo vas a ver o si no vas a verlo….
Por cierto, tu comunidad ha pedido que la rescaten, no es por joder, es continuar la información que te ha llegado… Lo de este país nuestro vuelve a ser como el libro de los Gomaespuma “¡Pa habernos matao!”

Kisses
mariajesusparadela ha dicho que…
La edad te hace valiente.
Yo, a la mía, ya no me atrevería a un viaje así. No solo por lo desconocido y arriesgado del país, sino porque buena falta me hará ahorrar para un futuro tan incierto (a paesar de que, por edad, me queda poco futuro).
Y, sí: un taxi es como aquellos confesonarios de antaño...
Camaleona ha dicho que…
Eres mi heroína particular... una aventura de las de verdad y ¿por amor? o ¿por desamor?

Ahí me tendrás, pensando en ti por los recovecos de Colombia...
Rebeca ha dicho que…
GATA ROMA no estoy sana y salva, aunque mira que confiaba poco en mis posibilidades. Sí conozco esa sensación del atropello, los taxistas son grandes conductores pero a veces peligrosos, no sé como tienen esa capacidad de evitar cualquier obstáculo en el último segundo.
Los autobuses más que la releche, todo el día sonando bachata, hipersaturados, destartalados, competitivos y con unos tipos muy raros que todo el rato dicen a gritos destinos casi impronunciables.
A Toto lo he visto, de hecho me he quedado en su casa mientras he estado en Bogotá y los fines de semana me ha acompañado a viajar, pero no hay cambios, la promesa era por haberle enseñado España quería que conociera Colombia, me quiere, puede que vuelva, pero lo único a lo que se comprometo es a una amistad para toda la vida, sigue sin haber esperanza para nosotros, pero también en eso sigo entera.
Sobre los rescates, gruuuuuu, llegue ayer, estos días casi me había olvidado de la crisis, la primera notícia es que tres hospitales de Cataluña no pueden pagar la nómina este mes, rezo para que ninguno de ellos sea el mío. De verdad no sé que vamos hacer, sé que soy la primera que habla de no rendirse pero empiezo a perder un pelín la esperanza.
Rebeca ha dicho que…
Por cierto en la primera frase me falta la coma, quería decir que sí estoy sana y salva o sea, no, estoy sana y salva, no sé si me explico, jeje
Rebeca ha dicho que…
MARIA JESUS yo pensaba que era todo lo contrario, a más año uno suma más valentía, por lo menos en mi caso, a medida que pasan los años me doy cuenta que soy mucho más capaz de cosas que no creía.
Sobre el dinero, tienes razón también en eso, creo que me he arriesgado un poquito, no era el mejor momento para un viaje transatlántico teniendo en cuenta que he gastado los ahorros de un año y que las noticias no son muy buenas, pero bueno, sigo teniendo la fe de que no acabaremos ahogados. Y no digas que te queda poco futuro, el tiempo es demasiado relativo, la cantidad sumada sólo merece la pena en función de la inversión que se hace, en 30 segundos pueden pasar miles de cosas maravillosas.

CAMALEONA ¿Cómo está la gordita? ¿Ha llegado ya? el motivo un poco de ambas, mi amor por él y el desamor de la relación, ya se lo he explicado a la GATA ROMA el motivo de este viaje no era una reconciliación si no conocer un país que me era desconocido y tan atractivo como toda la pasión que siento por Sudamérica.
La gata Roma ha dicho que…
La verdad es que las semanas anteriores me acordé mucho de ti. Operaron a mi madre de un tema que en principio nos asustaba un montón pero ahora está todo bien. La verdad es que quitando la incomodidad que supone estar en un hospital, no me puedo quejar, los médicos, enfermeros, auxiliares, todo estupendo, con una profesionalidad y un trato que hace mucho que no veía… Sobre todos los enfermeros y enfermeras, estupendos, serviciales… Todos los recortes están siendo terribles pero la sanidad es tan importante como para tratarla tan mal que de verdad… asco de vida…
Rebeca ha dicho que…
GATA ROMA me alegro de que todo haya ido bien, muchos pacientes creen que por culpa de los recortes hacemos peor nuestro trabajo pero la verdad es que es todo lo contrario, en muchas ocasiones las cosas salen adelante por la buena voluntad de las personas.
En Colombia me he dado cuenta que tenemos mucha suerte de vivir en este país donde se nos trata de una forma más igual de la que creemos y que acabar perdiendo la sanidad pública va a ser un verdadero crimen.
TEGEME ha dicho que…
Volviste!!!! he estado mirando estos días y veía que pasaban y no escribías.
La anécdota de tu vuelta, es que llevaba un par de días pensando en escribir sobre los taxistas que han pasado por mi vida. Todo motivado porque al salir de fiesta el miercóles un taxista loco nos llevó a casa. Entro y tú entrada habla de ellos. Es una tontería, pero es que a mí estas cosas me hacen mucha gracia. Bienvenida !!!!!
Rebeca ha dicho que…
Pues sí, tenia esto muy abandonado, primero por la marcha de toto q me dejo con menos ganas de las que pensaba y luego porque me decidi ha cumplir la promesa q no pensaba cumplir de colombia.
Pues parece q stamos conectadas pq ya van dos: sabina y los taxis.
TEGEME ha dicho que…
No, recuerda, Sabina lo hice después de ver el tuyo. Eso fue algo así como un copia y pega, jejeje
Rebeca ha dicho que…
TEGEME es verdad, pero molaba más pensar que habíamos estado conectadas dos veces, ooooohhhh
kathalejo ha dicho que…
Saludos. Bogotá: Más Cerca De Las Estrellas, Más Cerca De Ti, Pero Más Lejos De Sí Misma. Kathalejo Contigo.Saludos y Éxitos...!
Rebeca ha dicho que…
KATHALEJO empezaba a sospechar que eras colombiano, aunque tienes todas la razón, a 2700 metros de altura se está mucho más cerca de las estrellas, me ha gustado la experiéncia, por cierto ¿no tienes blog?

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