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EL DENGUE ES AZULGRANA



La vida sigue avanzando se quiera o no se quiera. Alejándome de la realidad y perseguida por el frente cálido de África, la semana pasada estuve soportando 38º en pleno Bilbao, Tambor y yo nos marchábamos de congreso y la repentina llegada del verano nos había sorprendido envueltas con telas de lana, tweed y moaré que nos hacían sudar en exceso.
No importan los kilómetros, uno siempre se lleva los mismos problemas, y yo me sentía rodeada por una pequeña burbuja de la que no me creía capaz de salir. Pero eso ya es una vieja historia.
Tambor repetía incesantemente que Bilbao había sido gris en otra época, los años la habían convertido en una ciudad capaz de mantenerse a prácticamente la misma distancia del mar que de las montañas, que se mostraba radiante sembrada de arboles y avenidas anchas, y que había instalado un pequeño barco llamado Guggenheim que soltaba destellos en función de como uno enfocaba la vista.
El padre de Tambor era bilbaíno,  la casualidad le había llevado a nacer allí por culpa del trabajo del abuelo, luego la guerra y todo lo que nos hizo vivir la historia de nuestro país obligaron a rehacer las maletas hacía otras partes, lo mismo que mis padres que dejaron su Granada natal en busca del trabajo que prometían las fabricas de Cataluña. Entonces era otra inmigración, más similar ya que se producía entre comunidades autónomas, pero igualmente también dio pie a algunos actos de racismo, o debería usar palabras inventadas como comunifobia, porque de raza y de país éramos lo mismo.
Y llego el siglo XXI y con él la globalización y el movimiento dejo de ser de arriba abajo y de abajo arriba, para ser perpendicular, transversal, circular y en definitiva infinito. Y si la diferencia de antes asustaba, imagínate la que traía con ella una cultura diferente, con otra lengua, con otra forma de pensar pero que a la hora de sentir el corazón les latía igual, ropas vistosas, días extraños y montones de peculiaridades que están haciendo cambiar el mundo.
Uno de los inmigrantes que llegó hace un par de años se llamaba mosquito tigre, en cuanto llegaba el verano, aprovechaba para picotearte las piernas, provocando abones que te obligaban a rascarte hasta que aquello se hacía tan grande y picaba tanto que las lagrimas se te salían de los ojos y la piel quedaba surcada de lesiones. La verdad es que no estábamos acostumbrados a mosquitos tan agresivos. La ventaja del Mediterráneo es que tiene la tranquilidad del Caribe, nuestros bichos parecen cubanos y los suyos puros latinos.
El mosquito tigre trajo con él el virus Chikungunya, escrito suena muy exótico, pero en realidad es una palabra makonde que significa enfermedad del hombre encorvado, algo parecido al dengue. Recuerdo haber viajado a Paraguay en medio de una epidemia de dengue hemorrágico, estaba asustadísima pensando que en mi mundo occidental las enfermedades tropicales eran inexistentes y que mi naturaleza blanda me haría sucumbir rápidamente, pero sobreviví. Ahora, en tan sólo 5 años la realidad es una muy distinta, los movimientos a través del mundo no sólo han traído cosas positivas (y por ello 100.000 veces apostaré a favor de ellos), si no que también han difuminado los limites de nuestra posible inmunidad hacía ciertas enfermedades, la malaria o el dengue ya no son sólo una patología del viajero, están aquí y mientras se suman los esfuerzos por encontrar curas (mi mejor amiga participa en la investigación de una vacuna contra la malaria) viene a mí una nueva prueba de que por mucho  que nos esforcemos en marcar limites, el mundo sigue siendo simplemente uno, le guste o no le guste al norte y aunque se quiera olvidar del hemisferio sur.
¡Ah! Y para acabar, y aún a costa de no tener muy claro si es bueno o malo, os diré que el dengue es azulgrana ¡Ahí va su foto!




Comentarios

  1. Ya sabía yo que algo raro tenía el barça ;)

    Besos

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  2. Hoy mismo me pongo a hacer un trabajo sobre el mosquito tigre con mi hijo mayor. Le va a encantar!! Le fascinan los bichos peligrosos.

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  3. ajajaja Sólo me faltaba que el fútbol también estuviera en el código genético del dengue... Y mira que ya Guardiola es más transcendental que Rajoy... El mundo siempre será uno afortunadamente. Cómo estás? He leído la herencia y no supe que decir, este éxodo inducido me conmueve mucho y soy susceptible a estos temas, pero de alguna manera sé que salir de ese circulo es lo que más te conviene, me engataron en demasía tus tres últimos post antes de este.

    Por gente como tú dejar este país es una gran tragedia... (yo aún no me voy, espero y lucho para seguir) Pero los los itinerantes tenemos claro cuando hay que saltar del barco...

    Vivo tus tristezas, me haces vivirlas como si fueras una amiga más de las tangibles. Muchas gracias...

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  4. ¡Que miedo pasábamos en Caracas con el dengue!. Recuerdo poco antes de venirme que había una epidemia bastante violenta y nos pasábamos el día cazando "patas rayadas" con un miedo tremendo.

    La historia siempre se repite y de igual manera que nosotros exportamos la gripe, ahora importamos la malaria... ¡paradojas históricas!.

    Saluditos nena!

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  5. PILAR je,je, bichos raros teníamos que ser de alguna manera.

    CAMALEONA ja,ja, pues con este tiene para un rato!

    LILA no me digas esas cosas que me pongo sensible, sé muy bien que los itinerantes tarde o temprano abandonáis el barco, será que uno inicia el camino para volver al principio del circulo. Gracias a ti cada vez miro a Venezuela más encantada. El cuadro de Toto pintado por su abuela también me recordó a la redacción que escribiste sobre la tuya.

    PENSADORA ¡no había caído en la paradoja! pero así, los movimientos siempre traen cosas, casi siempre buenas, algunas un poquito más complicadas. ¡Dímelo a mí eso del pánico al dengue!

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  6. Jops, que miedo, con lo propensa que soy yo a que me piquen todos los bichos en diez km a la redonda o así…
    El viernes pasado de hecho me picó algo muy raro en una playa de Huelva, pero bueno, finalmente la cosa no fue grave….

    Espero que hicieras ronda de tiendas por Bilbao, yo fui el verano pasado un día y la verdad es que no me habría importado que fueran más….


    Kiss

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  7. Oye, ese dengue es muy bonito. Lástima que sea tan dañino.
    Es cierto, el mundo ya es todo uno, en unas hora cualquiera puede plantarse al otro lado. La emigración ha cambiado, y mucho, en esto hemos gandado.
    Un abrazo.

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  8. GATA ROMA estaba de congreso, así que disfrutar Bilbao sólo de puntillas, pero bueno, sólo viendo el Guggenheim y paseándome en taxi ya he sido feliz. Me alegro que lo de la playa fuera sólo un susto.

    MERCEDES a mí me parece un lobo con piel de cordero, desde que estoy en el este trabajo he aprendido que los bichos más listos de todos son los microorganismos.
    El mundo es como en esa peli de Al Pacino creo: One World.

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  9. Pues ojala encuentren la vacuna, por que yo pase una malaria que quiso acabar conmigo.
    Pero a pesar del mal prognostico fui yo la que acabo con ella!!!

    Como estas Rebeca?? me importa mas eso que hoy los mosquitos tigre.

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  10. PALMOBA voy haciendo, pero hundirme en mi propia tristeza no sirve para nada, así que por eso hablo de cosas como los mosquitos tigres, que en realidad le importan de forma muy relativa a mi corazón.
    Desde que Toto se ha marchado, noto que me he vuelto a quedar esperando, es todo lo que he hecho durante todos estos años, mi parte niña, espera que él se arrepienta y vuelva, en julio viajaré a Colombia, mi parte niña una vez más espera que él me vea y piense que ha perdido una gran oportunidad. Y mientras tanto la vida pasa y pierdo oportunidades, aunque consciente soy y simplemente tengo la esperanza que esta vez sea mi parte adulta la que dé el cambio.
    ¡Qué la malaria hubiera acabado contigo no seria digna de Palmoba! quien aguanta las fracturas del corazón y ve siempre las alegrías de la vida puede con cualquuier cosa.

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  11. Saludos desde la ausencia, compañera!
    Siento haberme perdido un par de meses por el mundo real. Ya sabes, cosas de la crisis. Más trabajo que nunca, que irónico.
    En cuanto al tema de hoy, vuelvo a sacar un viejo tema; darwin. Estos bichejos tienen una función en la naturaleza: Hacer que sólo sobreviva el más fuerte

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  12. YANDROS ¡Qué razón tienes!¡cada día admiro más a estos bichejos! han sobrevivido a toda la historia de la humanidad y mucho antes, y cuando pensamos que tenemos la fórmula para acabar con ellos resulta que se hacen resistentes.
    Siempre me gusta reencontrarte contigo, en tu caso, como en ese libro de Alex Rovira, si se trata de exceso de trabajo, diremos que es la buena crisis.

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