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LOS FINALES FELICES NUNCA EXISTIERON SI NO NO SERÍAN FINALES (1 ªParte)


Esta historia empezó hace tanto tiempo que me parece que nunca fue real. Aprendí a deslizarme en las letras en busca de consuelo y en algún momento conseguí que las historias se convirtieran en novelas, y así ha sido durante ocho años, una eterna novela en que los finales como finales nunca fueron felices.

Cuando tenía 24 años me enamoré de Tico, tenía todo el exotismo del extranjero y el acento dulzón que me impregnaba de cariño, junto con ese ideal suyo de operar a los pobres y de aprender a ser mejor cada día. Nos quisimos mucho, aunque nunca supimos si la vida podría hacernos permanecer unidos en un país diferente. Siempre pensé que el destino nos volvería a poner en el mismo camino pero a veces también falla la intuición. Dejando de lado las causas que llevaron a nuestra separación, durante cuatro años tuve una tremenda depresión. Me tiraba en el suelo como la protagonista de Anatomía de Gray escuchando a Snow Patrol y no podía levantarme, de hecho de ahí se deriva mi distimia, todo lo que hasta ese momento había tenido sentido dejo de tenerlo y por primera vez sentí que no quería vivir. Ahí entendí que el amor sí mata digan lo que digan.

Pasados los años y con la sabiduría de la experiencia, entendí que no vale la pena sacrificar la vida por nadie. Y que a veces convertir a las personas en dioses es algo muy osado. Como todos, los dos habíamos acumulado demasiados errores. Ni él ni yo éramos perfectos, creer algo así sólo podía conducir a un terrible dolor.

Tico vino aquí para tener una formación mejor, era cirujano cardiaco, pero como tal la especialización sólo servía a su país, así que después de tres años volvió a su origen y durante siete meses estuvimos separados sin saber muy bien que sería de nosotros. Cuando volvió para decirme que se casaba conmigo ya era demasiado tarde, yo ya me había acostumbrado a vivir sin él y en el intervalo me había dejado seducir, sólo una vez, por alguien.

Tico se marchó sin querer saber nada de mí y yo estuve volando 36 horas para ir en su busca. Y así alargamos la despedida durante tres años.

Las lágrimas a veces no te dejan ver la realidad en su justa medida. Después de que todo estallara encontré una carta dirigida a Tico de alguien que lo quería mucho y se alegraba de no haberse quedado embarazada. Tico sugirió que se trataba de una amiga. Y yo decidí olvidarlo.

En mi aventura de quince días encontré otro mensaje suplicante de la misma remitente declarándole lo mucho que le echaba de menos. Tico volvió a negar que mi visón de las cosas fuera real.

Pasados los años, Tico ha rehecho su vida, curiosamente es el mismo nombre que ondeaba en el pasado el que vuelve a estallarme en la cara. Y sin embargo, a penas fue hace un mes cuando me di cuenta.

Una historia personal que se suma a la de muchos otros, y en lo que quería sacar no es ese ir y venir por la incertidumbre de los sentimientos, si no la negación de la razón a la evidencia, la locura momentánea que provoca el amor, el arriesgar la vida sin sentido cuando las personas son como las cosas materiales en el sentido del apego. Cuando más queremos, deseamos o anhelamos algo, más riesgo corremos de ser terriblemente infelices. El corazón nos lleva pero a veces es terriblemente intransigente para aceptar que también se equivoca.

2ª PARTE

Comentarios

Rebeka ha dicho que…
Es una historia triste. Pero como todas las historias tristes, necesaria para nuestra propia transformación.

Debemos aprender de todo lo que nos sucede en la vida, sino nos estaremos negando a avanzar.

Besos
Lila ha dicho que…
......... Estoy pensando que decirte en ambos posts..... Creo que lo mejor será un abrazo silencioso....
Rebeca ha dicho que…
Rebeka eso es lo único que puedo extraer de tanto sufrimiento, que ambas historias me sirvieron para aprender y que en la vida podemos ser tanto felices como infelices.

LILA ese abrazo silencio me sirve muuuucho. Gracias, casi has estado desde el principio.
S. ha dicho que…
Vale voy a leer la segunda parte
Palmoba ha dicho que…
Ah Rebeca! recuerdo a tico y la gracia que me hizo al descubrirte, leer tus primeros post y ver los nombres que le ponías a tu pareja o relaciones del momento.

A ver la parte 2, me voy a por ella ahora..

Por otras, debe ser este estado de sensibilización en el que me he envuelto últimamente, pero que bueno lo “del amor si mata” y que cierto es “que convertir a alguien en un dios es muy osado”
Rebeca ha dicho que…
Pues ya ves PALMOBA al final pienso que mis sentimientos no tenían todo el sentido de pureza que yo quería que quisieran, pero me quedo con lo vivido, y por esas cosas que hacen que se te altere el corazón aunque uno nunca entienda sus razones.

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