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DESDE CALLE MELANCOLÍA AL BARRIO DE LA ALEGRÍA


Si tuviera que elegir un poeta moderno elegiría a Sabina, quizás por su rudeza bañada de frases contundentes llenas de símiles inteligentes.

Alguien que puede ofrecer nombres como “El Pesetilla” y el “Putisanto” vagando por una novela de Almudena Grandes sin que resulte ofensivo merece todos mis respetos.

Descubrí que los artistas acostumbran a unirse para sentirse quizás menos solos, la escritora ya nombrada y el músico poeta son amigos de esos que comparten creatividad y algunas reprimendas al cruzar el lado oscuro.

Sabina dice que entendió a las mujeres después de leer “Malena es un nombre de Tango” y Almudena que supo la respuesta del misterio sobre si las putas besan o no besan en la boca preguntándole a Sabina.

Extrañas uniones que tiene la vida.

Pero en estos días grises, en que las canciones del putero bebedor de whiskys son las protagonistas de los debates de mi existencia y en que la creatividad se suele esfumar con los cubitos que se deshacen de un vaso de té helado, encuentro que somos muy afines, Sabina dice: “siempre pienso que lo que compongo es una mierda, que está por debajo de las exigencias que le debo a mi oficio. Para mí, supone una auténtica tortura.” Me quedo pensativa, he leído tantas veces la frustración del creador, y nunca he entendido que llegue un punto en que uno deja de componer para sí mismo si no para los demás, un punto en que se pierde el placer para convertirse en una obligación y en que el niño que se divertía ahora es un adulto que tiene miedo al fracaso.

El miedo al fracaso repiquetea en el día a día, es la misma mirada de mis alumnos al recibir las notas y creer que no están a la altura después de tantos esfuerzos. Hasta la psicología le ha dado un nombre de síndrome para que uno se haga una idea de la dimensión del problema.

Y yo, agitando hielos, me pregunto una y otra vez lo mismo: “¡fracaso a qué! ¡Sobre qué! ¡Para qué!”. A la única que le debo cuentas es a mí misma.

Y siguiendo más palabras de Sabina encuentro una pequeña esperanza, nos hacemos grandes junto a personas más sabias que nosotros que admiramos siendo eso una traducción indisoluble del amor. Y son ellos los que nos salvan de esa tendencia a la depresión y a la vagancia que le ha llevado por tan mala vida a mi Joaquín. Esas personas que no esperan nuestro éxito o nuestro fracaso, si no sólo nuestra felicidad.

Y a Sabina que me ha emocionado tantas veces sólo puedo decirle que aunque escribiera una mierda me seguiría gustando, que muchas veces me he sentido una gata callejera cansada de la vida, una princesa que llega tarde y una romántica que sólo quiere que la mate el amor, mientras ve el cansancio de las ciudades, como Madrid, en que los niños han dejado de soñar y los fugitivos vuelven en busca de refugio, los deseos siguen viajando aunque sea en ascensores y se ha obligado incluso a los pájaros a visitar al psiquiatra. Todavía hay un tranvía viajando hasta el barrio de la Alegría desde calle Melancolía. Yo le espero allí.

Comentarios

  1. Sabina, ese eterno poeta enamorado de la ciudad y buscador de amores perdidos y caros.

    Para mi sigue siendo un tio luchador, aunque dice que ha malvivido toda su vida y que por eso ahora está como está, flaco, con media cirrosis encima. Y a mi me sigue gustando como a ti, qué tendrá ese calavera, con parche en el ojo y que no escucha más que ruido? No sé, quizás sea su rudeza, sus ganas de plasmar sus ideas en alcohol y hacerse ver como es, nada más.

    Larga vida a Sabina!

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  2. El miedo al fracaso o a estar por debajo de las expectativas que se depositan sobre nosotros afectan igual al artista o al niño. Y es difícil de superar. Algunos aún lo tenemos encima cuando tenemos que presentar el trabajo realizado.
    Salu2

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  3. Sabina es muy grande...tengo mucho cariño a sus canciones, porque las conocí gracias a mi padre...
    Además siempre he aprendido entre sus versos los entresijos de la vida.
    El miedo al fracaso siempre va a estar ahí, pero eso nos ayuda a intentar ser mejores en lo que nos gusta, para no defraudarnos a nosotros smismos.

    Sin fracaso no hay éxito.

    Besos tocaya!!

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  4. Todos, cuando iniciamos algo y ponemos en ello la ilusión, nos planteamos que seguramente podríamos haberlo hecho mejor.
    Pero para alguien siempre será un trabajo bien hecho y para otro alguien siempre es mejorable...

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  5. Sabina es el reflejo de lo cotidiano dicho con frases que llegan al alma. Y es que no es lo mismo decir andar como el perro del hortelano, que morirme contigo si me matas y matarme contigo si te mueres...
    Cuando era pequeña no soportaba cada vez que mi tío quitaba mi música para poner a Sabina y el se defendía diciendo que Sabina era un poeta.
    Ahora veinte años después he conseguido que mi sobrina de siete, cante conmigo a gritos que quiere ser un pirata o que pida pastillas para no soñar...

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  6. La pena es que muchas veces, por miedo al fracaso, a no hacer las cosas tan bien como podríamos hacerlas, simplemente no las hacemos, pensando que así deja de haber fracaso, pero realmente con ello ya estamos fracasando, aunque sólo sea ante nuestros propios ojos.

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  7. ¡MUY BONITA ENTRADA! que se te conserve la inspiración niña, que la mía ya no sé dónde se quedó.

    Salud!

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  8. BETTIE MIAU pues será el conjunto de todo eso, un calavera que no hace esfuerzos por esconder sus miserias.

    JUAN CARLOS todos los tenemos encima, es una de esas zonas erróneas que describe tan bien Dyer, junto con otras que nos hacen ser menos libres.

    REBEKA no sé si entiendo el fracaso de la misma manera, a mí me parece que es algo que nos limita, otra cosa es que nos queramos superar y ser mejores cada vez.
    Es curiosa la herencia que recibimos de nuestros padres, al mío le gusta escuchar copla y yo creo que en parte eso hace que yo tenga ese concepto del amor tan sentio, que digo yo, que lo de "querer a aguien más que a mis ojos" no debe ser muy sano.

    MARIA JESÚS ¿tú crees que al final siempre nos quedamos con la idea de que lo podríamos haber hecho mejor? Yo no creo que sea así, estoy convencida que cuando recoges tu cosecha sientes una enorme satisfacción. Evidentemente, en la vida siempre habrá personas con más o menos habilidad que nosotros pero eso es otro tema, yo sigo apostando por lo únicos y exclusivos que somos cada uno.

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  9. TEGEME ¡desde luego como cambiamos! igual yo siendo más joven no estaba preparada para captar los mensajes subliminales, ahora me pierdo en cada frase, sorprendida de lo poética que puede ser la vida más rutinaria. Debe ser todo un espectáculo veros a ti y a tu sobrina cantando sobre piratas, ja,ja

    JENN uno no puede rendirse antes de tiempo, si todos hubiéramos tomado esa decisión antes de ni siquiera intentarlo, sin duda, el mundo no avanzaría.

    PENSADORA no digas eso, que tú siempre tienes cosas interesantes que decir, si no, no te llamarías Pensadora.

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  10. Sí, Sabina más que cantante, es poeta. Y sí, me alegro de que estés montada en ese tranvía desde la calle Melancolía hacia la de la Alegría y no silbando en la escalera...

    Un besazo enorme, guapa!

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  11. Con tu permiso, no he podido evitarlo.

    http://www.historiasdeunapavamuypava.blogspot.com.es/2012/04/joaquin-sabina-madrid-y-yo.html

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  12. Un antídoto contra el miedo al fracaso es el sentido del humor.

    Busco a Sabina cuando quiero llorar de amor o desamor. Es infalible.

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  13. Esto son palabras mayores… en un comentario muy egocéntrico, no puedo pasar de ponerte aquí un enlace…
    http://lagataroma.blogspot.com.es/2008/04/mi-amigo-joaqun.html

    lo siento, no puedo evitarlo, has hablado de Sabina y tenía que compartirlo, ha sido muy significativo en toda mi vida, incluso era un pequeño estigma infantil, algo que me hacía ser una niña pelín rarilla…
    Por cierto, si no has ido a Gran Vía a ver el musical, te lo recomiendo mucho. Yo no soy muy de musicales y de verdad que lo recomiendo…
    Por otro lado, hace unos años viví la experiencia que algún día contaré a mis nietos, y es que subí en uno de esos conciertos de “Noches sabineras” a cantar con la banda de Joaquinito, él no estaba, pero cantar con sus músicos es algo único… La canción elegida, Calle melancolía, of course…

    Acabo de mandar mi columna al diario digital en que colaboro… Escribir, un placer y un hobbie, ha adquirido algo de obligación, lo que hace que cada columna mía me parezca una mierda…
    Por otra parte, he aprobado un parcial muy jodido, lo cual me hace no tener esa sensación tan terrible de la que hablas, porque sí, estamos inmersos en un sistema evaluativo, un sistema que hace una raya entre lo apto y lo que no lo es y a veces, si esa idea se descontrola, puede ser terrible.

    Kisses miles y perdón por lo extenso

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  14. Gracias DARTHPITUFINA sí mejor no quedarse en la escalera.

    TEGEME totalmente permitido, je,je, me voy al enlace!!!

    CAMALEONA ¡qué razón tienes! ¡cuántas veces se ha pintado la sonrisa escuchando a Sabinas!

    GATA ROMA creo que Sabina en este rinconcito al menos, despierta pasiones ¡qué suertuda! ¡de verdad subiste a cantar con los músicos de Sabina! ¡quiero vídeo de eso!
    Sobre el musical tendré que esperar que lo traigan a Barcelona, eso o hacer viaje relámpago a Madrid pero es que también me llama el Rey León.
    El miedo al fracaso es común, pero yo estoy un poquito harta de esa rayita diciéndome si valgo o no valgo. Entiendo que los hobbies a veces se conviertan en obligación, cuando eso pasa dejan de ser divertidos y creo que eso nunca debería perderse.

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  15. Oh!! claro!! sabina...y rebeca que hoy con sus letretitas me ha hecho recordar que el fracaso es para uno mismo, si tiene que serlo y no para otro y que yo prefiero partir desde el barrio melancolia al barrio de la alegría. Aunque tenga momentos que me cueste más llegar.

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  16. PALMOBA ¡Vaya no me había fijado que te tengo sentada al lado en este tren! jeje

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