lunes 9 de enero de 2012

EXPLORADORES DE CONSUMIDORES


Recuerdo, que cuando estaba en el colegio, alguien me dijo en una ocasión que si hay algo que puedes encontrar en cualquier parte del mundo, hasta en el pueblo más recóndito y perdido de la selva, es una lata de coca cola oxidada. Los tentáculos de las multinacionales conocen caminos aún desconocidos para los exploradores y que ni siquiera figuran en los mapas.
Y creo que aquella persona debía ser muy sabia porque con el paso del tiempo me he dado cuenta que así es.
Mi pueblo, aquel que Jack Johnson encontró ridículo, siempre ha sido un espacio de refugio para mí. Es como si nada le hubiera alterado con el paso de los años, y las historias no se produjeran más allá de sus fronteras, a cien pasos contados tengo la posibilidad de caminar entre trigales y ocultarme en la sombra de los pinos y de los hinojos salvajes que crecen en los caminos. Mi mejor amiga y yo correteábamos cada montaña, y hasta enterramos una lata llena de secretos en uno de sus recovecos, en realidad sólo eran unas fotos y una cinta de canciones en la que nosotras éramos la que cantábamos, pero siempre pensamos cómo sería, con el paso del tiempo, volver a encontrar aquella vieja lata. Nunca la recuperamos, a pesar de haber vuelto en muchas ocasiones al mismo lugar.
Pensaba que jamás nadie quebraría la paz de mi pueblo, que los cielos rojos irían justo detrás de los azules, y mucho más tarde los negros plagados de estrellas parpadeantes. Pero no, esta mañana al salirme de la nacional y llegar a la entrada del pueblo se me ha entremezclado la pena y la alegría, en la rotonda de entrada, con ese logo siempre reconocible del arco dorado, lo he visto: Bienvenidos, Mc Donald’s a 500 metros, y a mi izquierda globos azules y rojos, y un payaso sonriente que da miedo.
Lamentablemente hay cosas que cambian a pesar de que nos gustaría que se quedaran siempre de la misma manera. Coca Cola llegó a un pueblo perdido de la Selva cómo no iba a llegar Mc Donald’s al mío.

13 comentarios:

ValkiRia dijo...

Queramos o no, las cosas cambian y los pueblos crecen...algún día nos arrepentiremos de no haber dejado ni un trocito de naturaleza intacta, estoy segura.

Marilyn Recio dijo...

Un placer pasearme por tu casa y leerte. Sé como te sientes me pasó lo mismo cuando visite mi la calle donde una vez viví. Un Mc Donalds, Un Taco Bell, y un Kentucky Fried. Ademas de que habian derribado varias casa para construir torres y para colmos el arbol de almendro donde yo solía refugiarme del sol, ya no estaba. Todo cambia! Regreso pronto por aqui!!

mariajesusparadela dijo...

La coca cola, mc donals y los chinos. En todas partes. Nos tienen rodeados (pero yo no me rindo).

Rebeca dijo...

VALKIRIA esa es otra, nuestro ataque irrefrenable a la naturaleza. Todo es cambio, y supongo que eso es algo que hay que asumir, a eso no me niego, lo que me crispa un poco es la capacidad de ciertas industrias de abarcarlo todo.

MARILYN bienvenida ¡lo tuyo fue más catastrófico! ¿tu calle? ¿tu almendro? creo que me hubiera llenado de nostalgia.

MARIA JESUS ¡a ti tardaran en atraparte! pero mi pueblo que cada día es menos pueblo es una victima más del consumismo, ya no sólo lo somos las personas. Y los chinos merecerían todo un apartado a parte.

RECOMENZAR dijo...

Hablando de coca cola nunca me olvidare tenia 6 años y me parecio un majar pero en esa epoca otras gaceosas eran mas baratas por lo tanto siemore me acordare de ese primer sabor.
Mi pueblo d Dolores esta intacto yo habia envejecido mi y mi pueblo continuaban igual


Veni a Miami y te llevaré a dar vueltas en mi fiat 500

RECOMENZAR dijo...

Besos querida.y creo que tenemos pilas de cosas en comun

Yandros dijo...

Vamos Rebe, luego echarás de menos el MC Donald´s cuando aparezcan los Kebak, los Telepizza y toda la retahíla...
Yo hace tela de tiempo que no entro a uno...con la de hamburgueserías buenas que hay en Madrid! Claro que la hamburguesa no cuesta un par de euros pero es que ya uno a esta edad cambia lo barato por lo bueno cada vez más...
Cuando vengas por Madrid te invito a una!

Jauroles dijo...

Allí también tienen derecho a un McPollo, por dios... ;)

Besos.

Rebeca dijo...

RECOMENZAR ¡seguro que sí!Que suerte volver a tu pueblo y que todo está intacto, es reencontrarse con lo concido y sentirse a gusto y protegida. ¡una vueltecita en tu fiat! ¡qué eso me lo apunto! total Miami está aquí al lado, ja,ja

YANDROS lo mismo digo, será cosa de la edad, pero yo también me vuelvo más sibarita con los años, y los Mc Donald's y sucedaneos los miro de lejos. Pensar que mi pueblo no cambiaría supongo que era demasiado osado sobretodo estando tan cerquita de Barcelona, pero me gustaba eso de tener que huir a cualquier otro sitio para encontrar esas cosas.
Así que me invitas, pues que sepas que eso me lo apunto también, vuelta por Miami con Fiat nuevo y hamburguesa en Madrid.

JAUROLES pero tan cerquita...humm...lo prefería en el pueblo de al lado.

Asun dijo...

Rebeca, globalización creo que se llama, y "progreso", pero personalmente creo que es un error. Eso de que estés donde estés si entras en un centro comercial parezca que estás en el mismo sitio porque son todos iguales, la verdad, me parece un paso atrás. Lo bonito es conocer otras culturas y paisajes.
Pero no se puede detener el mundo, y la humanidad sigue adelante, sin saber muy bien a donde llegará.
Uy perdona, acabo de llegar a tu casa y te cuento este rollo.
Me presento soy Asun, y te deseo un buen comienzo de año.
Besos

Rebeca dijo...

Hola ASUN encantada y feliz año a ti también. La globalización me gusta, adoro el intercambio de cultural, el enriquecerme conociendo otras personas, otros países, otros pueblos, ahora, como bien comentas, estoy en contra de la uniformidad y en el vender a todo el mundo los mismo con la intención de crear en todos las mismas necesidades que tal vez no sean tales.

Palmoba dijo...

jajajajaja!! es cierto!! pero aun hay sitios que aunque lleguen las laticas no se dejan ahi a oxidar, no por ecologicos no señor!! es que hasta el metal de la latica vale algo!!

Rebeca dijo...

PALMOBA y a mí que esos sitios me tienen robada porqué hasta una lata de coca cola, para nuestra sociedad insignificante, tiene un valor incalculable.