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Mostrando entradas de febrero, 2011

YO ANTE LOS OJOS DEL MUNDO

Me ha mirado a los ojos y me ha dicho ¿me guardas un secreto? Y me he reído pensando que no había nadie con quien compartirlo, aunque a veces dude de lo que soy capaz de contar.

Se ha plantado delante y como desatascando las palabras, ha apostado porque hay algo en mí que denota un cierto aire de tristeza, y yo que no quería contarle mucho porqué también tengo mis propios secretos le he dejado hacer.

Él sí que tiene un aire triste, pero claro, a penas lo conozco y quizás hubiera sido demasiado atrevido por mi parte girar la tortilla.

No me ha dicho nada que me sorprenda sólo esas cosas que a veces no me creo aunque las sepa: "la primera vez que te vi pensé que eras muy buena, es muy difícil encontrar gente
como tú", yo no quiero pensar que sea tan difícil, aunque Tambor dice que sólo un 1% de las personas valen la pena, yo creo que nos eso, el problema es que la mochila que llevamos cargada de piedras nos ha vuelto inmunes al mundo y no queremos experimentar dolor, y en ese inte…

DE COMO SE ENCONTRARON LOS SOLITARIOS Y SIGUIERON SOLOS

Mi madre siempre hace como que no pasa nada. Me repite que así es la vida y yo trato de creerla pensando que hay cosas que no tienen remedio, pero aún así, desde sus ojos incómodos mi corazón siente punzadas y siento esa soledad con la que he bailado siempre y a la que odio como pareja.
Tambor se quedó el viernes dos horas hablando conmigo, se sentó en una silla y esperó a que soltara todo lo que sentía, lo que siento es: "¡soledad, frustración, rabia y decepción conmigomisma!". Tambor tiene 26 años de experiencia a su espalda, así que trató de consolarme y decirme que minimizara los problemas, que las cosas no era tan graves, pero yo me ahogo en nuestro circulo.
Cambiar el mundo es muy difícil, agotas todas las energías y lo de ir con las buenas intenciones parece ser que no es una buena táctica. A pesar de que siempre he hablado bien de mi nuevo trabajo, hay partes muy desagradables, para las que quizás una chica sensible como yo no esta preparada.
Prevenir la infección supon…

BUROCRACIA

En tiempos de la dictadura militar, a mediados de 1973, un preso político uruguayo, Juan JoséNoueched , sufrió una sanción de cinco días: cinco días sin visitas ni recreo, cinco días sin nada, por violación del reglamento. Desde el punto de vista del capitán que le aplicó la sanción, el reglamento no dejaba lugar a dudas. El reglamento establecía claramente que los presos debían caminar en fila y con ambas manos en la espalda. Noueched había sido castigado por poner una sola mano en la espalda.

Noueched era manco.

Había caído preso en dos etapas. Primero había caído su brazo. Después, él. El brazo cayó en Montevideo, Nouched venía escapando a todo correr cuando el policía que lo perseguía alcanzó a pegarle un manotón. Le gritó: ¡Dese preso! Y se quedó con le brazo en la mano. El resto de Noueched cayó un año y medio después, en Paysandú.

En la cárcel, Noueched quiso recuperar su brazo perdido.

-Haga una solicitud-le dijeron.

Él explicó que no tenía lápiz:

-Haga una solicitud de lápiz- le di…

BIUTIFUL

Por encima de la Diagonal, a las ocho de la tarde, antes de que la ilusión se disipara. Me senté en el cine prescindiendo de las palomitas, tenía a la voluntad bien atada y las manos en los bolsillos. Recordaba a Vicky, Cristina, Barcelona y la desilusión que me había causado al ver a penas un trocito de Barcelona y una historia absurda. Con los años la inspiración de Allen se había disipado o más bien había aprendido que una vez has triunfado cualquier porquería tiene éxito. Quería ver la verdad de mi ciudad y en lugar de eso el largometraje mostró aquello que casi nunca miramos.


Empecé a llorar en el minuto diez y a partir de entonces fui completamente irrefrenable, aunque a juzgar por el silencio de la sala no era la única que se escondía entre sollozos. Toto ni se atrevió a mirarme hasta al final, luego me dio un abrazo fuerte y me obligó a secarme las lágrimas, él también tenía los ojos vidriosos, son esos pequeñísimos detalles los que me han convencido siempre de que no ha sido n…