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Mostrando entradas de junio, 2010

DISTIMIA

Un día cualquiera, con un sol cualquiera, con una gente cualquiera, pero con el único mar Mediterráneo y mi única sensación de ser una extraña y una actriz de primera, estaba sentada en una terracita de la Barceloneta, notaba el sol caliente sobre mis piernas y abría bien los ojos a la espera de cual sería el siguiente paso.
La tercera vez que él me llenaba el vaso de sangría y yo empezaba a temer que vendría a continuación.
Estaba allí sin saber muy bien cuál era la intención, a veces hacemos las cosas siguiendo secretos que nos oculta muy bien la razón.
Noté el picor en mis ojos y rompí a llorar. Los manteles blancos y las copas de las mesas de alrededor brillaban de forma especial y yo me acurrucaba en el rincón de aquella mesa preparada para dos.
“Tú lo que tienes es un trastorno distímico de la personalidad de origen reactivo, ojalá algún día te encuentres a ti misma y te acomodes en el mundo”
La distimia me parece una palabra muy romántica, días eternos de tristeza alternados con esa…

MEMORIAS DE MIS DÍAS TRISTES

El sábado fui a la peluquería, dos horas de espera, para que mi pelo vuelva a tener el brillo que había perdido. Son esas cosas que dicen que hacemos las mujeres cuando estamos un poco bajas de moral: tratar de ponernos guapas. Un poco de dieta, un poco de ejercicio, un poco de autoconvicción de que todo irá bien y algún capricho. Creo que es el único momento en que mato el tiempo observando desde lejos las vidas presumiblemente perfectas de los demás, en las revistas del corazón.
Cuando más absorta estaba me di cuenta de algo, de una foto, de un rostro cansado y de un último desengaño amoroso. Carlos Larrañaga mostraba unos ojos vidriosos y un gesto apagado bajo un rostro opaco. Hablaba de la diferencia de edad, de cómo el amor no había funcionado. De que a algunos los años nos vuelven cansados y a otros nos llenan las ganas de comernos el mundo cuando estamos en el inicio de nuestra juventud. Decía que a pesar de querer a su última esposa, no podía seguir su ritmo, él ya había vivid…

PORQUÉ ESTO ES ÁFRICA

No puedes opinar.
No puedes vivir donde yo vivo.
No tienes derecho a estudiar.
No tienes derecho a trabajar en lo que yo hago.
No tienes derecho a tener lo que yo tengo.
No tienes derecho a los recursos básicos como la luz el agua o que te atiendan en un hospital.
No tienes derecho a usar las mimas puertas, transportes, playas, bancos...que yo uso.
No tienes nada.
Quizás ha sido el miedo el que nos ha hecho tan injustos con nuestros semejantes, un miedo extraño que no sé bien bien hacía donde se dirige, pero es así, casi siempre tratamos de apartar aquello que desconocemos antes de acercarnos.
Después del miedo viene la comodidad, y la convicción de que no hay nada malo en ser injusto con el otro, que en realidad es un derecho, que el otro no tiene nada de humano y así uno se puede hacer sordo, ciego y mudo a sus lamentos. La conciencia se queda dormida y si trabaja sólo busca argumentos que justifican su actitud. No entiende de revoluciones, ni de daños, ni de llegar al limite de lo …

DE VUELTA

Tengo muchas cosas que contar y no sé por donde empezar. La primera que le dije adiós de forma definitiva al Hombre G, mi razón tenía la esperanza de que acabaría amándolo, quizás porqué él me convenció de aquello porqué no paraba de proclamar que esa era su intuición, pero no, no sirvió la digoxina, ni la biodramina, ni mi intención de escribir finales felices. He querido a Tico demasiado y también a Toto a pesar de la brevedad de su paso por mi vida y de saber lo insignificante que soy en su pasado. El corazón es así siente cuando le da la gana. Y últimamente se ha vuelto un poco insensible, esperemos que sea algo provisional.
La segunda que sigo extraña con mi trabajo, con la sensación de que no pinto nada, de que estorbo, de que nadie realmente me ve.
La tercera es que me fui a Ámsterdam con T a pasar el fin de semana. Creo que nos entendemos, que somos buenas amigas, aunque al final necesitemos descansar la una de la otra de forma urgente, sobretodo porqué cada una insiste en su pa…

LA TREGUA

Vuelvo de Nottingham con muchas teorías, entre ellas que la vida no es fácil, que las rutinas nos envuelven que los cómos, los qué y los por qués muchas veces se nos comen, y que al fin y al cabo, como me ha contado al oído Benedetti Dios sólo nos concede treguas, así que para qué dar tanta vueltas.
Sigo con mi particular teoría del amor, será que mi actual estado de desidia me lleva a ver infelices a los que creían haber encontrado la luz en su vida. R es mi mejor amiga, vive en medio de moquetas húmedas, de tiempos cambiantes, de días de soles tempranos, de un frío que se me cala en los huesos aunque sea verano y ella me diga: “Rebeca, a todo te acostumbras”, yo no me creo que la costumbre sea tan persuasiva.
Me he pasado cinco días, viendo como R y M se peleaban, del amor al odio hay un paso, y entre medias, el sentimiento de impotencia, de frustración, de incredulidad, de sentirse idiota, la precipitación, el sin sabor y la necesidad de gritar alto y fuerte: “¡yo ya no te quiero!”. …