Ir al contenido principal

LA CAPERUCITA ROJA


Me siento orgullosa de mis amigos, de su creatividad, de su capacidad de jugar con las letras, hacerlas bailar en las líneas, ordenarlas y desordenarlas hasta volverlas locas y a mí provocarme la risa.
Una de mis mejores amigas es escritora, es una experta en crear magia a partir de lo dicho y de lo inventado.
P y yo la fuimos a ver un sábado a media tarde exponer sus cuentos ante un público pequeño pero entusiasmado. Hiló argumentos junto con la compañía de otros dos dicharacheros cuentistas, también amigos nuestros, y me emocionó, recuperando esos cuentos ya dichos, pero cargados de sabiduría y descubriendo otras historias que eran cosa suya, de ellos, pero ahora también mía.
Sorbí mi café lentamente, recreándome en el gusto amargo, para poder deleitarme también en la magia que tanto me gusta que encierran algunos pequeños, o quizás no tan pequeños momentos.
Este es su cuento, el que os traigo, el que me hace reírme de que no todo el mundo ve de la misma manera la vida, este es el cuento de lo que hoy en día seria nuestra entrañable Caperucita Roja que nunca encontró el lobo en mitad del bosque a pesar de andarlo buscando.
La traducción es mía porqué ella utiliza nuestro querido idioma catalán permitiéndose el lujo de llamar luxÚria a la lujuria o Caputxeta a la Caperucita, y probablemente perderá mucha de la riqueza que tienen las cosas cuando se hacen en el idioma original, pero bueno Shakespeare tampoco se libró de esos pequeños inconvenientes, así que aquí está con toda mi buena intención, con todo mi cariño, para vosotros y para ella, muchas gracias Marina.

La Caperucita Roja de Marina Martori

La Caperucita Roja ha cambiado la candidez por la mentira, el cesto por un buen nick en un chat. La Caperucita Roja ya no se llama Caperucita Roja. Prefiere una cosa menos delatadora, más sugerente. La Caperucita Roja vive ahora en la noche. No hay madre que la envíe ni abuela que la espere. Casi ya no hay lobos.

La Caperucita Roja ya no viste de rojo. Viste de negro. Siempre. Mirada negra, ropa negra...hasta negro el corazón. Es negro de duelo. El duelo por todos los lobos que han muerto. Duelo por todos los hombres honrados y buenos. Duelo por los hombres que no engañan, que están felizmente casados. Duelo por todos los hombres que se han conformado y sonríen cada mañana. Duelo por todos los lobos que se han convertido en leñadores.

Ya no quedan lobos. Ninguno. Ya no hay ni un solo hombre al que se haya de temer. Ya no queda nadie que pueda espantar a la Caperucita Roja. Y ella, lo lamenta.

Lo lamenta ahora mismo, cuando se levanta de la cama y mira al hombre que todavía duerme. Lo lamenta por la mañana, cuando se cruza con su vecino del sexto en el ascensor, lo lamenta al mediodía, cuando el camarero del bar donde come ni tan sólo se fija en su vertiginoso escote. Lo lamenta cada noche cuando en los bares sólo encuentra borrachos y prostitutas.

Lo lamenta cada vez que ella intenta seducir a un hombre y no le hacen caso, cuando nadie entiende sus insinuaciones, cuando sus compañeros de trabajo se casan y las bromas maliciosas que habían compartido, se esfuman con los anillos.

Lo lamenta a diario.

La Caperucita Roja esta perdiendo su interés por los hombres, por cruzar el bosque, por jugar a la candidez, a la mentira de la inocencia, de la virginal transparencia roja. La Caperucita Roja está a punto de caer en una depresión.

Cada día se promete seducir a un hombre, volverlo a su estado animal de lobo, su estado natural de maldad. Cada día se promete transformar un buen leñador en un cruel, salvaje y misterioso lobo y cada día, fracasa.

Lo ha probado todo.

Ha intentado mostrarse dulce cuando la situación y la inexperiencia lo requieren, mostrarse salvaje cuando lee en los ojos de un hombre una chispa de maldad que quiere aflorar, ser la amiga perfecta cuando un hombre busca sexo fingiendo desconsuelo, ser todo eso que los hombre siempre han querido.

Pero ya no hay hombres. Ahora los hombres son de plastelina. Se dejan modelar por una Blancanieves cualquiera, por Cenicientas rubias y Bellasdurmientes decadentes. Se dejan engañar, atrapar, casar y ligar.

Los hombres han perdido su libertad bajo las faldas de mujeres vulgares...y los que no se han dejado cazar, se han vuelto como ellas.

Ya no queda ni un lobo. La Caperucita Roja lo busca desde que tiene uso de razón y, como mucho, ha encontrado algún espejismo, algún lobo retirado, alguno que preferia a su abuela, algún demente.

Cuando alguna vez le ha parecido que encontraba un, un verdadero lobo salvaje, capaz de todo por un buen polvo, loco por el sexo, por la seducción y la mentira, la Caperucita Roja lo ha seducido.

Pero al despertar sólo ha encontrado quejas, lagrimas y algún enamoramiento sin futuro.

La Caperucita Roja no puede conformarse con eso. Sabe que ha de existir alguna cosa más...lo desea...pero está ¡tan cansada de buscar!

La Caperucita Roja no busca que la adulen. Eso todos los hombres lo pueden hacer. No busca que le digan que es maravillosa o voraz o que sus dos ojos son como dos faros...¡La Caperucita Roja está harta de cursilerías! La Caperucita Roja quiere que la adulen con las manos, con las caricias encendidas bajo el mantel de algún restaurante caro en medio de la gente. Busca que la adulen con miradas devoradoras, con intenciones claras, con polvos de una noche. Busca sexo y busca fuego y seducción. Seducción de la buena, de la que nada más los lobos pueden dar.

No busca enamorarse. Podría enamorarse de cualquiera y enamorar a cualquiera. Podría querer al hombre que duerme en su cama, a su vecino del sexto, al camarero que le sirve la comida o a los borrachos que encuentra por la noche.

Enamorarse es fácil. Lo que es difícil es desear. El amor puede durar siempre, pero el deseo se apaga, el fuego muere, el sexo decae y los cuerpos se pudren sin eso.

La Caperucita Roja esta comenzando a pudrirse. Necesita un lobo. Un buen lobo. Como los que había antes. Como los que la miraban por la calle cuando era una niña vestida de rojo, como los que su madre le decía que existían. La Caperucita Roja busca eso. Busca deseo, busca maldad y busca mentira. Busca un hombre capaz de engañar a su mujer y a su amante e irse con ella. Busca un hombre que sin conocerla, vaya hacía ella y le diga que la desea, que quiere morderle los labios. Busca alguna cosa más que malas intenciones y bromas maliciosas. Busca hombres. Hombres sin manías. Capaces de dar placer y de buscarlo. Hombres que no les importe lo que dice la sociedad sobre las jovencitas y todo lo que no se les puede hacer.

Busca un hombre a quien no le importe su estado civil o su edad, que sólo se preocupe del tamaño de sus pecho y de cómo la chupa. Busca uno que no quiera enamorarse ni comprometerse. Uno que no le pida el número de teléfono para volverse a ver. Uno que quiera lo que ella quiere.

Cada noche lo busca. Cada mañana. Cada día. Lo busca en todas partes. En el metro, en el trabajo, en los bares y en la calle. Lo busca en las tiendas, en Internet y en los locales de ambiente. Lo busca con la mirada, con los labios entreabiertos, con seducciones, insinuaciones y directas indirectas. Lo busca con las manos hábiles y el cuerpo esbelto. Lo busca con la lengua y los latidos del alma.

Lo busca pero no lo encuentra. No hay lobos y ella lo está aprendiendo

Ahora, La Caperucita Roja se ha de conformar con futuros leñadores. Algún amigo joven, algún futuro marido de Cenicienta. La Caperucita Roja no tiene más remedio que aceptar que no puede hacer más. Que si de tanto en tanto quiere un poco de sexo, se tendrá que buscar un novio formal y hacerse pasar por una Blancanieves, como marca la sociedad.

Su acompañante se despierta y ella le sonríe, maliciosa y desnuda. Pero él no reacciona. Busca su ropa y pidiéndole perdón por lo que pasó anoche, pidiéndole que no le diga nada a su novia ni a nadie, sale corriendo dejándola insatisfecha.

Cada día igual. La Caperucita Roja lo lamenta.

Se arregla y sale a la calle. Radiante, espléndida. La Caperucita Roja es preciosa y hoy, hasta lleva alguna cosa roja. Los complementos, que esta temporada se llevan en colores cálidos. Y los labios. Dulces y resignados.

Mira a todas partes, pero ya sin buscar. Mira por rutina, por simple percepción de la realidad. Nadie se fija en su cuerpo, en su mirada llena de deseo y de lujuria. Podría ser de cualquier hombre interesado que le propusiera alguna cosa, pero para entender su mirada y entenderla a ella y entender que ha cruzado el bosque demasiadas veces, tendría que ser un lobo...y ya no quedan.

Entra en un bar desconocido y pide un café solo. Cruza las piernas con lentitud y comprueba su escote. Está perfecto pero nadie se da cuenta.

El camarero le trae el café y se fija en su escote. Ella le mira ansiosa a los ojos e intenta una medio sonrisa, pero él se pone rojo y escapa de su presencia, aturdido. La Caperucita Roja piensa en la posibilidad del celibato y ríe. Sola.

De repente nota una mano en su pierna. Una mano cálida, ardiente. Se gira para ver la cara del lobo que ha estado buscando y lo encuentra. De repente, sin ninguna duda. Lee en los ojos azules del acompañante el deseo tanto tiempo buscado, la lujuria tanto tiempo contenida y la pasión y la maldad más puras que ha visto nunca.

Nota como la mano experta empieza a proporcionarle placer y ella siente por primera vez que es feliz.

- Olvídate de los lobos, Caperucita... – le dice Alicia sensual mientras con la otra mano juega despreocupadamente con sus rizos rubios.

Y la Caperucita Roja...cierra los ojos y se olvida.

Comentarios

S. ha dicho que…
yooooooooo
S. ha dicho que…
Qué barbaridad jajajja qué manera de fastidiarme otro cuento jajajaj
Qué le pasará a la sirenita?dejará al principe para irse con sebastián?
jajjaj
Buen cuento, sin duda tu amiga tiene un don especial.
Rebeca ha dicho que…
S. seguro que sí, ya sabes que la Sirenita en realidad no podría soportar una vida tan perfecta, un cangrejo parlanchín con acento de galán y con voz de tenor haría estremecer a cualquiera ¡la posibilidad de aventura! ¿quién se iba a poder resistir?
Marina Martori ha dicho que…
Rebeca...
Des de la luxúria de la meva Caputxeta, moltes gràcies!
Gracias por el cuento, la traducción, venir a la lectura y ser como eres! TQM!

Marina
L ha dicho que…
Me ha encantado. Es muy bueno, tu amiga tiene un gran talento.
Espero que publiques más cositas de ella. Un beso
Noelia ha dicho que…
Wow!!!
Mirala vos a la Caperucita!!!
Una perspectiva bastante interesante...
Jo T. ha dicho que…
me ha e ncantado! me gustaría estar en por tierras catalanas para poder disfrutar de esto en directo, gracias por compartirlo.
aperador ha dicho que…
jaja, que verdad tan grande, dile a tu amiga que me ha encantando el cuento. La verdad es que ya no quedan lobos
bche ha dicho que…
Oh sí, nena!!! :D dile a tu amiga k me encantado el cuento!!! Sabía k al final no sería un hombre, sino una mujer :) xk admitamoslo, se están volviendo todos unos calzonazos xDDD
muy bueno el cuento enserio :)
un beso!!! :D
Claire ha dicho que…
¡Menudo cambio de Caperucita! jejejej.. Ha estado muy guay.... ¡y vaya sorpresa final!
Un abrazo.
S. ha dicho que…
Y digo yo...de qué tamaño de rabo de lobo estamos hablando?
Arkangel ha dicho que…
Mola esta adaptación contemporánea y sensual de Caperucita, me ha gustado mucho. Además tiene razón, no hay casi lobos, pero tal vez sea, porque tampoco hay muchas caperucitas asi.
Rebeca ha dicho que…
MARINA gracias a ti, x todo, me gusto muchísimo el recital, los cuentos y vosotros.

L bueno en realidad ella tiene su propio blog, pero bueno de vez en cuando ya me apropiaré de sus relatos. Por otro lado, como ya he dicho, es escitora y tiene 3 libros publicados en el mercado (creo que voy a empezar a pedir intereses por esta promoción, je,je)

NOELIA pues sí, me gusta más esta Caperucita, yo misma creo que estoy abandonando la actitud de Cenicienta y paso de los principes azules.

JO T cuando quieras, ¡¡será que Ryanair no tiene ofertas!!!

MARIA JESUS no, yo no he dicho que fuera un espectaculo para niños, más bien, especificaban que se trataba de cuentos para adultos. Muy recomendable.

APERADOR creo que los muy bobos se pensaron que todas buscaban leñadores.

BCHE pues sí, al final, una parece que tiene que girar la vista hacía otras perspectivas. No quiero generalizar, pero me parece que el género masculino está fatal.

CLAIRE le transmito todo a mi amgia, aunque seguro que lo lee.

S. pues mujer, visto lo que me has enseñado, no me voy a conformar con cualquier tamaño. Uff! me acabo de dar cuenta que estoy fatal!!!

ARKANGEL, Siento decirte o más bien te anuncio, que conozco unas cuantas!!
Anónimo ha dicho que…
Esperaba ese final...

Me ha encantado, felicidades para tu amiga.
.Tommy Ruiz. ha dicho que…
Wow!Tremenda cuentista es tu amiga!Me encanto y me acelero el corazon todo el cuento!ME gusto mucho esta parte:Enamorarse es fácil. Lo que es difícil es desear. El amor puede durar siempre, pero el deseo se apaga, el fuego muere, el sexo decae y los cuerpos se pudren sin eso.

Gracias por compartirlo!
Ralph ha dicho que…
Como ha cambiado el cuento je je je. Saludos.
Camaleona ha dicho que…
Muy buena tu amiga... dale las gracias por dejarte compartirlo...

Qué grandes son Caperucita y Alicia...
Rebeca ha dicho que…
LILA era predecible y me recordó a lo de mi primer beso, aunque en esa ocasión fue real, pero lo que me gusta de este cuento es que realmente hay mujeres que no buscan tampoco compromiso y tampoco encuentra lo que desean, las relaciones son complicadas en todos los sentidos.

TOMMY RUIZ pues en eso coincidimos, esas son justo las frases que más me hicieron reflexionar, el deseo es muy efímero, tiene un tiempo limitado y por eso hay quien no para de buscar y buscar con tal de revivirlo.

RALPH sospecho que la caperucita se ha hecho un poquito mayor.

CAMALEONA que grandes los que inventaron estos cuentos que nos hicieron tener una versión distorsionada de la realidad pero alimentaron nuestra inocencia tanto tiempo.
GABI ha dicho que…
Pues sí que le ha dado la vuelta al cuento.

La verdad es que tu amiga hila muy bien las palabras, y la versión es totalmente siglo XXI.

Besitos!
Rebeca ha dicho que…
GABI yo creo que dibuja muy bien el cambio que están dando algunas mujeres respecto a las relaciones, y el rechazo al viejo cuento del principe azul.
DMDG ha dicho que…
Jajajajajajaj, que original!

Saludos!
Rebeca ha dicho que…
cosas de mi amiga!
Palmoba ha dicho que…
Jajaja, es que los lobos no estan donde tu los esperas, si no domde los encuentras yayata.

Yo encontre uno una vez!! y tamaño lobazo.
No creo que se me olvide nunca.
No.
Cabron!
que piel tenia..
que olor..
que cuerpo..
que manos..
que falta de pudor..
que falta de criterio..
solo pensarlo ya era orgasmico..
Cabrón!!!!!
Rebeca ha dicho que…
PALMOBITA ten un poquito de compasión por las que andamos solas por el bosque ¡lo de darme envidía (pequeña caperucita de otra época) no es justo!
Palmoba ha dicho que…
Y ademas de Alicia que ya esta estupendo..no sera que no ha probado un negro circuncidado con un prepucio sonrosado y con forma de champiñon?? sera??
Rebeca ha dicho que…
ja,ja, tanto insistir, hablaré con mi amiga para que cambie el final.

Entradas populares de este blog

LA MOSCA NEGRA

A veces tengo miedo de creer demasiado, de pensar que hay una parte que desconocemos, de que hay cosas que suceden y parecen no tener explicación. Nunca he querido darle demasiadas vueltas, mi lado precavido me previene contra todo aquello que desconozco, me pueda causar un mal o no.
Pero antes de ayer la vi, como tantas otras veces en que esta a punto de suceder lo inevitable. Revoloteaba por el techo de la habitación con su cuerpo gordo y negro y agitaba las alas produciendo un sonido desconcertante que llamaba la atención. Estaba aguardando, dibujo un circulo y otro circulo y se quedo en ese cuarto en el que yo sabía que las cosas no pintaba bien.
La mire desafiante con el pesar de saber que ya no había vuelta atrás, había llegado la hora, y más tarde o más temprano, se pondría el punto final a una vida que ahora mismo agonizaba en una cama de hospital.
Me fui a casa y soñé, soñé con los acontecimientos del día, y volví a ver a aquella misma moscanegra que solía aparecer de vez en cua…

PRENEZ SOIN DE VOUS

Prenez soin de vous, Sophie Calle
Prenez soin de vous”, mi Sophie Calle que parece ya estar hecha a las despedidas y yo, pasados los días, convertida en una experta, leía estas últimas líneas en una misiva destinada a otra ruptura. Palabras que yo he utilizado cuando no quiero entrar demasiado en la intimidad de los “te quieros” o en el excesivo encadenamiento del “te echaré de menos”.
En esta ocasión Sophie se quedó pensando: “¿qué significa exactamente que alguien te diga “cuídate”?, 107 mujeres respondieron a su reclamo y una vez más, el dolor sirvió para crear algo bello, diferente e intimo.
Cuídate porque te quiero, pero tengo que irme, cuídate porque parece que no lo estas haciendo, cuídate y déjame tranquilo, cuídate, que yo nunca supe hacerlo, cuídate porque ya no tengo nada que decirte…
CUÍDATE.
Que yo, ya no puedo (quiero) hacerlo.”
Prenez soin de vous. Sophie Calle, 2007
¿Y qué significaba para mí “Cuídate”? Escrito por mis manos probablemente ocultaba los verdaderos sentim…

LA RANURA

Hace poco me hicieron una pequeña intervención, el mundo giraba alrededor de mí pero yo era un poco ajena a todo. Las circunstancias son lo de menos, los motivos secundarios pero los hechos son los hechos: todos fueron muy amables conmigo. Estaba acostada en una cama de la sala de recuperación, esperando que los minutos pasaran para poder ver a Mito y volver a casa cuando colocaron a una chica a mi lado. Ladeé ligeramente la cabeza y la vi gimotear, las lágrimas le rodaban sin cesar mejilla y cuello abajo, una enfermera intentó tranquilizarla pero a cambio sólo recibió más lágrimas, desconsolada, incapaz de pronunciar una sola palabra su rostro se descomponía y se difuminaba mientras yo repetíaen mi mente que había que ser valiente, desde mi indiferencia la entendí, a veces te impulsan los deseos, pero puede ser que esos deseos no lo justifiquen todo, no siempre los esfuerzos reciben su recompensa, ni siempre es todo justo, ni siquiera nada garantiza que cumplirás tus sueños, pero lo …