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Mostrando entradas de junio, 2009

LA INCREÍBLE HISTORIA DE LAS HERMANAS DE LA CARIDAD

El lunes ha amanecido bien alterado. A las siete de la mañana ya tenía bien abiertos los ojitos mientras Totome regañaba por haber hecho sonar dos veces la alarma. Soy de esas temibles pesadas que hacen sonar el despertador cada cinco minutos una hora antes de levantarse.
Mientras enfilaba la Ronda del Litoral he ido sintonizando los programas matutinos hasta quedarme con el de cadena Dial que prometía hacer un recorrido histórico hasta 1847 aportando nuevos datos hasta ahora desconocidos por mi siempre dispuesta ignorancia.
Una señora de voz radiofónica y al parecer de edad avanzada empieza a contar las delicias de la orden de las hermanas pajilleras de la caridad. Tratando de descifrar lo que creo haber entendido, la voz dulce de la locutora me confirma las sospechas y empieza a relatar que la orden fue fundada por una tal EsthelSifuentes, de 45 años , que a parte de monja se dedicaba a labores de enfermería en el hospicio de San Juan de Dios de Málaga.
Resulta que la mujer, tan entreg…

MIS ÚLTIMAS NEURONAS

LOS HOMBRES Y EL DOLOR

Uno siempre tiene que ser bien cumplido y yo que estoy acostumbrada a este tipo de educación me decidí a hacer la parte que me tocaba. Toto me preparó una cena española y ahora era mi obligación preparar una cena colombiana aún estando a no sé cuántos kilómetros de una tierra que me era totalmente desconocida pero que el interés por uno de sus miembros me había acercado cada vez más a un paraíso cercano al Caribe.
La mañana del sábado me esforcé por encontrar toda esa música que se alejaba de la cumbia y que hablaba de raíces profundas: soy colombiano, Colombia patria querida, las Acacias, amor se escribe con llanto...Más tarde Toto se encargaría de aclararme que aquello le recordaba a la época de sus abuelos, pero para mí era suficiente que se hubiera acercado un poquito a su patria perdida.
La suerte de vivir en un barrio multicultural es que puedes encontrar cualquier producto y así en el supermercado me sentí orgullosa al ir llenando mi cesta de productos exóticos: coco, mango, papa…

LA DIOSA QUE MI MADRE LLEVA DENTRO

A las mujeres nos encanta que nos suban la moral. Las veces que la semana pasada me preguntaron cuántos hijos tenía y aseguraban que mi marido debía estar pensando mucho en mí al ver como se me caían las cosas (claro, mis pacientes desconocen lo del gen torpe), fruncí el ceño con fuerza y esbocé una sonrisa fingida. Las veces que aseguraron que tenía 23 años, no creyeron que fueran casi 30 y aseguraron que estaba muy bien conservada, la sonrisa se convirtió en una explosión sublime de satisfacción. ¡La vanidad de la mujer no tiene limites!
Y si ese es mi caso, imagínate mi madre, feliz porqué a pesar de sus 50 y tantos ha conseguido mantener una cintura de avispa sin necesidad de dietas ni golpes de gimnasio ¡qué dura es la genética que me hizo heredar la barriguita de mi padre y los tobillacos más piernas gordas de mi madre (marca constante de la familia Sánchez)! Ella que se lo puede permitir siempre va la mar de moderna, aunque sólo en apariencia, porque en el fondo de su alma escon…

PARA QUE EL MAL TRIUNFE

Nunca se sabe que es lo que te hace estar en el lugar adecuado en el momento preciso o todo lo contrario. Hace un año al caminar por el museo del Holocasto noté como las ampollas levantadas hervían y era difícil que se volvieran a recuperar. La gente se esforzaba en recordar lo que había pasado porque es característico del ser humano tener una memoria corta que hace que pronto todo caiga en el olvido. Pero esto no era posible dejarlo enterrado, 6 millones de judíos eran demasiados para hacer simplemente un borrón. Sentada en un banco, visionando uno de los vídeos donde aparecían protagonistas y testigos, note la atmósfera cargada de intentos de retener la respiración y una pesadumbre que me hizo resbalar las lagrimas por no poder cambiarlo.
En una de las paredes me dedique a leer los protocolos de Zion, algo que yo no sabía ni siquiera que existía, pero que irradiaba un odio hacía todo lo judío que me hacía sentir indigna de ser humana. Nadie sabía de dónde habían surgido, nadie sabía …

CIRCULOS, PRINCIPIOS Y FRASES HECHAS

Uno no debería empezar nunca nada, nunca se sabe dónde te puede llevar un principio, hay que andarse con cuidado, siempre lo he dicho.(Los días que todo va bien)
Al principio todo es fácil y sencillo, luego el camino avanza y todo se va complicando. El punto donde me encuentro me ha hecho mirar al frente y ver que otra vez el callejón no tiene salida. A uno sólo lo ganan cuando se acaba rindiendo y creo que esta vez me rindo. Me abstengo de moverme, patalear, llorar o gritar, simplemente se acabó, dejo los esfuerzos a un lado y confiemos en que mañana siga saliendo el sol.
Este pesimismo tan poco digno de mí tiene que ver con los círculos y los principios. Los primeros que se repiten eternamente, supongo que con el fin de que no cometas los mismos errores. Y los segundos que te hacen lanzarte al vacío olvidándote de ponerte el cinturón de seguridad porqué nadie sabe dónde nos conduce el nuevo mañana.
Toto dice que a lo mejor me abandona, que le han propuesto un ascenso, que el trabajo es…

MIL MANERAS DE NOMBRARTE Y DECIRTE QUE TE QUIERO

Yo no elegí llamarme como me llamo. Mi madre luchó con todas sus fuerzas contra mi padre, que seguramente impulsado por la nueva Constitución quiso darme un aire de globalidad y barajó en su lista la posibilidad de llamarme: África, América u Oceanía. Mi madre, de un sentido más practico, dijo que Rebeca era el nombre que conservaba en su mente desde que de pequeña leían la Biblia en la escuela (no, no me lo puso por la película ni por la canción). Y como al final, las mujeres siempre consiguen salirse con la suya, ignorando a mi tía madrina, omitieron bautizarme como Rebeca Raquel Regina y me quedé con Rebeca.
Mi abuelo, con fuertes aires del sur, resolvió que era un nombre demasiado moderno para una niña tan pequeña, y después de enfadarse con mi madre por haberme puesto el nombre de “Chaqueta”, hasta el fin de sus días me llamo “Chaquetita.”
Para mis 22 primos fue peor, demasiadas erres pululando por mi nombre y pronto Rebeca se convirtió en Beca y Beca En Keka y Keka a veces en Kequ…

MENSAJES QUE DEJE EN MI CUERPO

Mi hermano me convenció para que le hiciera compañía las dos horas que había decidió pagar por sufrir el horrible dolor de una aguja abrasando su piel con el fin de acabar de definir el dibujo perfecto del tatuaje de su espalda.
Muy amablemente el tatuador me prestó un taburete para que fuera observando su trabajo, sin fijarse en que tal vez, la cercanía podría hacer peligrar en cualquier momento mi estado de salud. (sí, ser enfermera no te inmuniza contra todo tipo de agujas).
Entiendo que mi hermano solicitara mi presencia porque durante las dos horas de fino trabajo, el obrero ni tan siquiera abrió la boca. Pensé que debía estar harto de escuchar tantas estupideces y los mismos comentarios de siempre, y que a veces si no deseas que te molesten, unos cuantos monosílabos sin ninguna frase detrás pueden ser suficientes para agotar las esperanzas de cualquiera sobre una conversación animada.
La primera hora ya me di cuenta que la locura colectiva había apresado las mentes de los catalanes…

CUANDO EL DOLOR TOCÓ A C.S.LEWIS

Me quedé con esta frase: “el dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces, ese es el trato” . Me pareció tan pesimista y al mismo tiempo un poquito real. Quizás de ahí surja el miedo que a veces sentimos a dejarnos llevar, nos aterra tanto perder lo conseguido y sufrir y sufrir que preferimos ignorar los cortos espacios efímeros de esa felicidad.
C.S. Lewis siempre había llevado una vida sencilla, inalterable, vivía rodeado de intelectuales, de alumnos que admiraban su capacidad para emitir preguntas sabiendo ya de antemano las respuestas y por supuesto sin dejar que nadie le venciera en un debate dialéctico. Apartando de esta manera todo lo que pudiera romper este frágil equilibrio, se había atrevido a hablarle a los demás de lo que hace Dios con nuestras vidas, de la necesidad del sufrimiento, de que esta ahí para que aprendamos, maduremos, seamos mejores y que ante esto, no debemos plantearnos ningún por qué, porque sólo Él sabe de los hilos que maneja.
Pero entonces apareció …