viernes 29 de mayo de 2009

LA NOCHE DEL BARÇA


El Barça de este año me hizo recuperar la ilusión por el fútbol. Como los malos aficionados, una racha de pésimas temporadas me había hecho abandonar al equipo, aunque más que por el mal juego por la actitud de lo jugadores que parecían más llevados por su propia vanidad que por contentar a la afición.
Poco a poco fui impregnándome de la nueva oleada de esta temporada: ganamos la Copa del Rey y ganamos la Liga, ahora sólo quedaba esperar el Triplete, lo cual ya me parecía casi un milagro.
Recé por salir temprano del trabajo aunque fuera para ver los últimos minutos. Confiaba que el hecho de estar viendo el partido haría que los pacientes a penas me necesitaran si no era un caso de extrema urgencia.
A las diez menos cuarto repasé mi rostro cansado, un poco de colorete y un pegote de rimel para acabar de darle un poco de volumen a mis pestañas. A menos tres me había colocado la ropa y llevaba por encima la bata, al tiempo que disparaba el parte como una metralleta a mi compañera.
Baje a Barcelona a toda prisa, una promesa de que me estarían esperando para celebrarlo rondaba por mi cabeza. En la radio sonó el segundo gol. Suspiré aliviada ¡esto ya estaba casi hecho!
Quedaba tan sólo un minuto cuando cruce el umbral de la puerta donde se suponía que estarían aguardándome.
La gente andaba alborotada, una y otra vez se oía el canturreo que trataba de reproducir el himno del Barça y las botellas de cerveza y algún vaso intruso de champaña se alzaban en el aire.
Miré las caras de los individuos eufóricos pero ninguna era la que yo conocía. Trate de llamar por teléfono pero no hubo respuesta. Me quedé esperando media hora y al final resolví salir a la calle a tomar aire fresco.
La alegría era evidente, miles de banderas, gritos y pitidos, con gente que se lanzaba a las calles para celebrar algo que hacía historia.
Me senté en un portal. A esas alturas creo que ya eran 14 llamadas perdidas más un mensaje de voz, las que había dejado por ahí, esperando que alguien se dignara a recogerlos.
Rematadamente idiota, no podía llamarme de otra manera, en lugar de disfrutar de una alegría altamente merecida. Estaba en medio de Barcelona una vez más, aguantándome las lagrimas y odiando que el mundo fuera feliz mientras yo desde mi burbuja, me moría de la pena.
Al cabo de una hora volvía a casa. Me acosté pero no dormí. Y a la almohada le susurré bien bajito: “bueno, al menos hemos ganado la Champions”.

miércoles 27 de mayo de 2009

CRIPTONITA


Cuando era pequeña a penas hablaba, me refiero a cuando estaba en sociedad. Normalmente me quedaba apartada en un rincón apresada por la vergüenza deseando que simplemente el mundo me ignorara y nadie se atreviera a molestarme. Mi primo número 7 insistía siempre en que yo tenía algo raro, que no era una niña normal, en cambio mi madre, más lista que el hambre, siempre le dijo que lo único que me pasaba es que yo era observadora.
Desde mi posición privilegiada aprendí a observar las sonrisas, las miradas, los gestos y a sacar deducciones a partir de ellos. Adivine los sentimientos en las muecas y los pensamientos con los movimientos.
Eso me ha sido parcialmente útil en la vida, ser una experta en el detalle es muy importante en mi profesión, porque muchas veces de eso depende que el paciente salve o no la vida. Una frecuencia de 110 puede no tener nada que decir, pero si le sumas un poco de fiebre, un poco de ansiedad o una arritmia de base, las cosas son totalmente distintas.
No puedo evitar andar por la calle observándolo todo. Adivino quien es el amante, que pena esconde una mirada o el flujo de la soledad de otra alma.
Y sin embargo, esa habilidad para con los demás, tiene la extraña ironía de todas las habilidades, casi siempre son útiles para los otros pero nunca para uno mismo y eso ha provocado que a menudo me pierda en un montón de detalles contradictorios sobre los que no sé que decir.
Debía haberlo supuesto, todos los superhéroes tienen algo que los anula, en mi caso, ésta es mi criptónita ,mineral y verde, que hace a mis superpoderes sólo aplicables para aquellos que se mantienen lejos de mis 20 cm de intimidad.

lunes 25 de mayo de 2009

LA HORMIGA Y LA CIGARRA


Mi madre siempre me ha dicho que el dinero no da la felicidad. El día que adquirí mis propias responsabilidades con la vida me di cuenta que eso sólo era una verdad a medias y en la mayoría de los casos el consuelo que nos echamos a las espaldas los que no disfrutamos de una holgada economía.
Eso me ha hecho especialmente recelosa con mis bienes, los cuales he ido reuniendo monedita a monedita, mes a mes, esfuerzo tras esfuerzo, para evitar que nadie tenga que arrastrarme y poder gozar de una independencia bien merecida.
Todos los fallos del lacito que nos unía a mí y a Toto salieron a través del dinero. Él, que nunca hace planes conmigo, que no sabe llamar para decir te necesito, que esta planeando cambiar de país, sí tuvo la suficiente confianza para pedirme dinero. Y entonces me di cuenta que todo lo que había crecido a su alrededor eran tan sólo apariencias.
Mientras yo era como la hormiga laboriosa, que calculaba sin parar cual eran los excesos que podría cometer el mes más apretado. Él era la cigarra bailona que se iba de aquí para allá, que me decía de tal concierto, de tal viaje, de tal deporte de club privado, sin preocuparse por la llegada del invierno. Cuando se hubiera instalado ya pensaría nuevas soluciones, mientras tanto era suficiente con mantener las apariencias.
Entonces pensé en mí misma y en la posibilidad de que me estuvieran tomando el pelo. Me di cuenta que si aguantaba tantos despropósitos y tantas cosas alejadas de lo que yo entendía que era una relación de pareja, no era por amar demasiado, sino por el miedo que se escondía en mi interior de quedarme sola.
Pero la diferencia entre Toto y la soledad no estaba tan lejana. Mi vida se seguía moviendo por mi empuje, no tenía a nadie pare levantarme cuando yo cayera, nadie a quien confesarle mis problemas, y en mis momentos más débiles, seguía llorándole al que se fue porqué él sí me había amado o al menos eso quería yo creer.
Dadas las circunstancias, nada me obligaba a seguir perdiendo el tiempo con la cigarra, convencida de que cada vez que movía sus antenas y decía que me quería me mentía. La hormiga tristona ni siquiera se atrevía a abrir la boca, bajaba la vista y en cuanto él se giraba dejaba que las lagrimas rodaran por mis mejillas.
Esta mañana, tenía la cabeza apoyada en la almohada, un pequeño zumbido ha disparado mi móvil: “ Buena semana. No olvides hoy hacerme el favor por el banco.”
Después de esto, sigo preguntándome qué tiene la cigarra para la hormiga.

viernes 22 de mayo de 2009

CUÍDAME, CUÍDATE


Recorriendo los trocitos de historia privada que se acumulaban en la base de datos de mis pacientes encontré la siguiente anotación: “bebe una botella y media de champaña al día desde su juventud”. “¡Vaya” pensé “debe tener un montón de cosas que celebrar” o ... (la voz de mi conciencia regañándome por mi ironía) “un montón que olvidar.”
Una chica morena se me acercó por el pasillo: “ que extraño parecía que estaba mejor pero estos días otra vez se ha venido abajo ¡está enfermedad es terrible! Lo malo es que uno se da cuenta cuando ya es demasiado tarde!” asentí con un leve movimiento de la cabeza y pensé en otra de mis pacientes que a pesar de haberle diagnosticado ya una cirrosis irreversible seguía bebiendo como una cosaca y omitía en cuanto podía tomarse las pastillas que trataban de paliar un posible incipiente síndrome de abstinencia.
Es curioso pero pocas personas asumen la responsabilidad sobre su enfermedad, más bien al contrario, creen que todo se genera en el momento en que ingresan en el hospital, sin ser capaces de reconocer que esto es sólo el desenlace de años y años de mala vida.
Recuperé algunas referencias de Alcohólicos Anónimos. Los que se habían decidido a dar el paso eran realmente valientes, aunque el fantasma de la recaída revoloteara de forma continua sobre sus cabezas.
Una vez leí que uno de los ejercicios que les piden es que durante un año a parte de dejar la bebida no entablen ninguna relación. Deben comprarse una planta o un animal y cuidarlos durante ese año, si pasado el tiempo, los seres sobreviven, entonces esas personas están preparadas para cuidar a alguien y por tanto para empezar a relacionarse.
Me quise reír al ver el ejercicio porqué hace un mes empezó a alimentarse la idea en mi cabeza de comprarme un pez. Un pez chiquitito, que no fuera de colores, porque quería que me recordará aunque diera mil vueltas a la pecera. Uno con el que hablar al llegar a casa: “¿Qué tal estás X(todavía no he pensado el nombre)? ¿mucho ajetreo en la pecera? Sí bueno, mi día también ha sido duro en el trabajo?” X esta cobrando cada vez más vida, lo veo deslumbrándome con sus escamas y moviendo alegremente sus aletas.
Calculo mentalmente el tiempo que llevo viviendo fuera del nido de mis padres. Más o menos año y medio. Miro a mis plantas, todas ellas están verdes y brillantes, ¡a veces hasta me piden agua! Creo que lo logré, estoy preparada para cuidar a quien sea.

jueves 21 de mayo de 2009

MEDIA VIDA


Tico me ha enviado un mensaje desde el otro lado del océano para decirme que alguien le ha robado media vida.
Como siempre, cuando escribe no usa muchas palabras, pero las dos líneas que mueren en el margen derecho de un fondo blanco son lo suficiente claras para entender como se siente por dentro.
Esto hace aumentar mis sospechas hacía lo poco seguros que resultan estos archivadores portátiles que alguien insiste en que usemos sin parar.
Por eso mi manía de imprimir todos los mails que mando como si fueran las mismas cartas que se usaban en las épocas más románticas. Los tengo todos bien plastificados y archivados por fechas: los de mi mejor amiga, los de Tico, los del amor de verano de hace diez mil años...
Lo mismo con mis fotografías. Acumulo álbumes y álbumes sobre la estantería, que se van llenando de polvo, pero que me permiten recorrer cualquier pasado sin necesidad de ningún clic ni un mensaje que me diga que el archivo no ha sido hallado.
Kekita, alguien me ha robado el ordenador y con él media vida”, casi estoy segura, que un cuarto de esa vida media a la que se refiere es la que vivió conmigo, de ahí ese mensaje para recuperar las 3000 fotos plagadas de recuerdos en las que los dos todavía sonreímos aún sabiendo que el futuro era incierto.
Ahí estaba: Grecia, Turquía, Paris, Roma, País Vasco, Huesca, La Pobla de l’Illet, Tossa, El Delta del Ebro, Venecia, Portugal, Estados Unidos... junto con las mil anécdotas que contar de nosotros mismos.
¡Malditos ladrones! Es igual que cuando a uno le roban el monedero, lo que le duele no es que se lleven el dinero, sino la pequeña colección de tarjetas y fotos diminutas que había hecho y tener que volver a justificar mediante tanto papeleo la identidad.
Ladrón si tan sólo me hubieras preguntado, yo te hubiera dado el dinero. Robarle media vida a alguien es un delito grave, por que, qué nos quedara cuando la memoria falle y ni siquiera haya una pista de lo que fue todo aquello.

miércoles 20 de mayo de 2009

NOSOTRAS QUE NO SOMOS COMO LAS DEMÁS


Que mentira más grande decir que no somos como las demás. Somos exactamente igual que ellas, con los mismos deseos y con las mismas rarezas. Aparentando una entereza que no es real, fingiendo una felicidad que se derrumba nada más cruzar la puerta, o otras veces inspirando bien fuerte para no perder lo que por fin se ha conseguido.
Quien dice que ellas no ocultan esos mismos sentimientos variables y cambiantes que las hacen ansiar y rebuscar, que las mueven hacía delante, o que las hacen aferrarse con fuerza a la boya que por fin les ha dado la seguridad.
Tú que no eres como las demás no lo puedes entender” “¿Por qué no soy como las demás?” “no lo eres”.
Trate de buscar en las letras de Etxebarria porque su convicción al afirmar algo así, aunque el dibujo de sus personajes me parecía más cercano a mi persona de lo que ella pudiera sospechar.
Ni siquiera estaba segura de que existieran mujeres de segunda, tal y como ella lo definía, ese tipo de mujeres que encantan pero con las que nadie se queda, para eso ya están las mujeres de primera. Pero es que las mujeres de primera muchas veces se creyeron de segunda.
A penas había que acercarse a escucharlas un poquito y Lucia se daría cuenta que no había nada por lo que envidiarlas. Dividir a las mujeres de esa manera, era lo mismo que hablar de mejores y peores, cuando en realidad cada mujer en su particular encanto cumplía los requisitos de ser única en relación a las demás y a la vez muy parecida.
yo sí soy igual que las demás, con una suerte distinta, pero igual.” Shakespeare lo decía al hablar de los judíos mediante Shylock. Ellos también sufren, sienten, sangran...al igual que las mujeres.
Desde luego ella debería haber dicho:" Nosotras que somos como todas las demás.”

martes 19 de mayo de 2009

EL FRÁGIL CORDON UMBILICAL


Me he pasado toda la noche soñando que tenía un bebe en los brazos al que tenía que proteger. Al abrir los ojos estaba acurrucada en mi lado de la cama con todo el edredón como si fuera un saco de dormir en posición fetal. Dos segundos para pensar que tal vez se ha despertado mi instinto maternal, otro dos, para descartarlo.
A rastras voy hasta la cocina y preparo un café más bien flojo que cargado. Enciendo la tele, la oferta de las once de la mañana es bastante limitada, pero aún así las voces de la caja tonta me acompañan y me hacen sentir más reconfortada.
De repente me parece que algo se ha roto y se ha perdido. Los sucesos hacen cola uno tras otro, hablando de madres que abandonan a sus hijos.
Si el niño sólo tiene 6 años, su madre se fue a Marruecos con el hermano mayor a poner una peluquería y no ha vuelto” “la madre dejo al niño de dos años solo porque acababa de divorciarse y pensaba que el marido podía tener una nueva pareja y se fue a perseguirlo” “los lloros fueron los que alertaron a sus vecinos.”
Me imagino unos hilos gruesos, rosados y fuertes a modo de cordón umbilical, que poco a poco empequeñecen y se vuelven finos hasta desaparecer.
De un lado la biología que dice que los lazos entre madre e hijo son prácticamente irrompibles, del otro la vida real, que pone en duda otra vez a la psicología y al modo de actuar tan particular de cada uno. Y de mi parte el corazoncito roto viendo a esas criaturas abandonadas a su suerte, creciendo desprotegidas, creyendo que no son importantes para este mundo porque un buen día alguien tuvo la desfachatez de decirles que no los querían.
Y sin embargo, no voy a ser tampoco yo quien les acuné, quien les canté para alejar sus temores, quien les cure las miles de heridas que serán trascendentales para manejarse con los problemas del futuro, no voy a ser yo quien les diga “que les quiere”, aunque mi parte compasiva lo hace.
No elegimos a nuestros padres, tampoco nuestras oportunidades. Lo único que elegimos es la forma de enfrentarnos a esta vida, a veces tan desagradecida, con nuestras cartas. Ojalá esos niños entiendan que el mundo “sí los quiere”, que aunque tenga rota el alma, todavía pueden encontrar un lugar acogedor en esta vida.

lunes 18 de mayo de 2009

ICEBERGS


Mi instinto de supervivencia a veces me lleva a hacer cosas que no debería. Pero las dificultades que ya de por sí implican saber que los demás son icebergs flotando de un lado para otro, mostrando sólo un piquito afilado visto por unos ojos propios, escuchado por unos oídos concretos y entendido por mis principios, me hicieron, envuelta por los remordimientos , lanzarme al agua helada y tratar de bucear alrededor de la parte hundida del iceberg.
Después de pasarse el día cocinando esperando a que yo llegara de trabajar. Toto me obsequió con una cena catalana a base de: fideua, ternera con setas y fresas con nata, acompañado de un vino australiano, que yo no había oído en mi vida, pero al que él se había aficionado mientras vivía en Nueva York.
Lo cierto es que yo no tenía nada de hambre, pero hice un gran esfuerzo para compensar el suyo y me comí hasta la última miga a paso de tortuga. Él, incluso había tenido el detalle, de colocar pa amb tomaquet al lado de mis platos. Yo sonreí y trate de felicitarle sin resultar forzada, aunque me dolía el estomago de tanto comer.
Satisfecho por sus dotes culinarias y encantado de que el esfuerzo hubiera llegado a buen puerto decidió hacerme algunas concesiones. Entre ellas discutimos, su manía de presentarme como “una amiga” y pactamos que a partir de ese momento yo dejaría de llamarle “no novio” y los dos nos decidiríamos por el cursi termino de novios.
A las nueve y media escuché el despertador repiqueteando en la mesita. Toto se levantó y me anunció que volvería en una hora, su partido de tenis de los domingos era ineludible. Trate de mantener en medio de mi duerme vela un instante más los ojos abierto y acto seguido me gire contra la pared y deje que Toto desapareciera con su gorra de tenis y sus raquetas.
Entonces la imagen del iceberg surgió dentro de mí. Una extraña energía me hizo levantarme de golpe. Miré las estanterías y vi las fotos de su familia, todos sonrientes, todos muy lejos, cada uno en un país. Analicé los rasgos por separado y trate de encontrar parecidos, quizás alguna nariz coincidía y esa misma sonrisa que siempre se quedaba a medias.
Salí de la cama y recorrí toda la casa. Observé el desorden de la cocina, la ropa tendida, los detalles que reposaban en la mesa, los libros que leía, la forma de dejar las toallas. Y así, sin saber a ciencia cierta lo que buscaba me deje llevar por la curiosidad. Abrí un cajón y no encontré nada: pastillas para la tos y alguna factura, en el de abajo, un cargador.
Era evidente que si tenía algo que ocultar no iba a ser tan necio de dejarlo a mi alcance. Las cosas habían cambiado, al principio recordaba haber visto unos polvos de maquillaje en el mismo cajón que ahora abría, pero claro, eso había sido al principio.
Volví a la cama. Desde luego no me sentía orgullosa de mí misma y menos de haber buscado algo que rompiera el equilibrio o me acercara un poco más, pero yo sólo quería no ser igual que todo el mundo, yo no me conformaba con 1/10 de las partes, al menos quería acceder a una más de las 9/10 que seguían sumergidas bajo el agua.
Lastimosamente los icebergs somos así, vamos dejando ver nuestros pedacitos de hielo de forma progresiva, al tiempo que baja el nivel del agua, eso sí, esperando siempre que pase y cambie el tiempo.

viernes 15 de mayo de 2009

EL SALVADOR


Hace tiempo que Mario me trasmite el amor que siente por su pequeño país. Eso me acabó de decidir a hurgar un poquito en lo que me venía susurrado a través de los aires del Pacífico.
Una pequeña culebrita, esbelta y alargada, en el centro de Sudamérica se definía como El Salvador en el mapa del mundo. Al pasar el dedo por encima, 5.000.000 de personas susurraron que allí estaban muy a gusto, que el espacio era pequeño pero que el estar tan apretado hacía que fuera más rápida la transmisión del calor humano.
Esto es Cuscatlán” “¿en serio? Creo que no podría pronunciarlo” “entonces lo llamaremos lugar de joyas y collares.” Parece ser que también en El Salvador había muchos tesoros.
Los recuentos de los momentos importantes, de eso que llaman historia, me hablaron de una independencia conseguida el 15 de septiembre de 1821. Me pareció tan nuevo, tan por estrenar todo, que se me llenó el espíritu de las ganas que tienen las cosas por hacer.
Y luego se me heló la sangre cuando leí que el país había sufrido una guerra civil de 12 años de duración, que terminó en 1992, al tiempo que mi Barcelona vivía las Olimpiadas más maravillosas del mundo y que me hicieron sentir tan especial a mis doce años. Ironías de las vida, alguien le llamó a esa guerra: la guerra de baja densidad, porque entre muertos y desaparecidos se descontaron 75.000 personas del total.
Pensé que los salvadoreños tenían mucho sentido del humor, sobretodo al descubrir que de forma popular habían decido llamarle a la capital Valle de las Hamacas, por los continuos terremotos que la asolaban. Me imaginé a todos puestecitos en sus hamaquitas balanceándose de un lado para otro, todos a la vez, sin que nadie se descoordinara y al final, todos echados por el suelo, riéndose por el mareo.
Es extraño, pero cuando uno escucha: La Paz, la Libertad, La Unión, piensa que nada malo puede suceder en un territorio que se llame así, pero aún así, el acierto en nombrar algo de manera tan bonita, no salva a nadie (ni siquiera a El Salvador) de que no pase nada.
Estoy sentada a los pies de uno de los volcanes, alguien me habla en náhuat y sé que es algo excepcional. Mi anfitrión me ofrece pupusas. Están rellenas de un queso que me hace derretirme de gusto. No pregunto mucho lo que contienen los alimentos, pensando que si lo sé tal vez no me lo comería, pero sólo oír esta musicalidad de las palabras, mi paladar ya empieza a trabajar: atole shuco, tamales de gallina, yuca salcochada, pan con chumpe, nuegados de yuca bañadas con miel de atado de dulce de panela acompañados de chilate caliente ¡esto último tiene que ser una auténtica exquisitez!
A penas me he acercado de puntillas, sin embargo, también puedo sentir el ritmo de la cumbia y de repente, escuchó a Violeta Parra, que tanto me gustó en mi infancia, por ese punto de dramatismo cuando trataba de trasmitir alegría. Y mientras me alejo nuevamente hacía el continente viejo, veo a alguien barriendo los peldaños de su casa, al tiempo que tararea la canción que nos dice que nos han dado tanto y que a la vida simplemente hay que darle gracias, ya sea en El Salvador, ya sea aquí en España, gracias Violeta Parra.

Para ti Mario (lo prometido es deuda).

jueves 14 de mayo de 2009

28 PREGUNTAS SOBRE MÍ


Kpa me dejó deberes el otro día, se trata de información altamente confidencial sobre mí, así que una vez acabada la lectura el post se autodestruira. Bueno no, no se destruirá, eso sí como siempre digo esto sigue siendo TOP SECRET.



El Meme consistía en los siguiente:



1. Responder a las preguntas en tu blog

2. Cambiar una pregunta que no te guste por otra inventada por ti.

3. Añadir una pregunta creada por ti.

4. Pasarlo a otras 8 personas



¡Pues nada! ¡Ahí vamos!


¿un buen lugar para relajarme?
Sin duda junto al mar. Me puedo tirar horas y horas tumbada en la toalla sin hacer absolutamente nada.

¿te echas la siesta?
Trabajo de tardes ¡ojalá pudiera dormir en el trabajo! ¡pero no, vivo a base de dosis de café para no caer en un profundo sopor!

¿Quién ha sido la última persona que has abrazado?
Pues a Toto, fue la manera que tuvimos de hacer las paces después de nuestra primera y única pelea.

¿tu plato preferido para la cena?
Lo ideal sería llegar a casa y que mi mami me hubiera hecho cualquier cosilla, pero como vivo sola, mis platos preferidos se están convirtiendo en la sopa de sobre que esta lista en a penas un minuto en el microondas o el puré de patatas.

¿la última cosa que te has comprado?
Un billete de ida y vuelta en el mismo día para irme a Madrid a ver el museo del Prado.

¿Qué escuchas ahora mismo?
Los rumores lejanos del partido de rugby que esta viendo mi hermano.

¿tu estación del año preferida?
Primavera

Di algo de la persona que te pasó este meme
Que tiene muy mala suerte cada que va a los bares a pedir un bocata.

Si pudieras tener una casa totalmente amueblada gratis en cualquier parte del mundo, ¿dónde te gustaría que estuviera?
En la Toscana italiana, en alguna isla griega o en la Bretaña francesa.

¿lugar favorito de vacaciones?
Sudamérica ¡este año me muero por ir a México! (sí ya sé la gripe y todo eso), pero es estoy loca por ver cantar a unos mariachis y oír ese acentito con el “oye Wey”, sino tengo reservados otros destinos: Marrueco o Irlanda.

¿Cómo tomas el café?
Con leche, aunque últimamente me lo tengo que tomar sólo por mi falta de previsión al no darme cuenta que el cartón se acabó ayer o antes de ayer. Después de casi dos años sigo suspendiendo en organización del hogar.

¿De qué te gustaría librarte?
De trabajaaaaaaaaaaaaaaar! En serio, mi crisis de madurez, le sigue dando vueltas a que puñetas puedo hacer yo en la vida que sea satisfactorio y que no me implique mucho esfuerzo.


¿Qué querías ser de pequeño?
Vendedora de naranjas, y luego jugadora de voleibol, gimnasta, tensita... (en función de la serie de dibujos del momento, finalmente, artista y degeneré a abogada y médico.

¿Qué echas de menos?
Lo fácil que era el mundo cuando ignoraba de que iba todo esto.

¿Qué pieza de diseñador de moda te gustaría tener?
Ninguna en concreto, soy de mente practica, lo que me queda bien me lo pongo (o que yo piense que me quede bien) sea de la marca que sea.

¿vivirías tu vida de manera diferente a la que la vives ahora?
Supongo que haría algunos ajustes en algunas cosillas.

¿volverías a crear el blog?
Sí, al fin y al cabo no se me ha ocurrido eliminarlo.

Mi pregunta: ¿cuál es la mayor locura que estás a punto de hacer?
Pues son dos! Una, correr el día 24 la carrera del Corté Inglés, 11 kilómetros, sin haber hecho nada de ejercicio en todo el año, y dos: atreverme a cantar en nuestra próxima obra de teatro sin tener formación musical y sin un micrófono en la mano.

La pregunta de Nameji es:No podrías vivir sin....mi familia

La pregunta de Adegea es:Físicamente, ¿quién es tu mujer,hombre ideal? Pues lo cierto es que me gustan los feos ¡pero no los feos horrorosos! Sino los que rallan lo normal, tirando un poquito a guapos (sí, esto es un poco contradictorio). Quiero decir que me gusta la gente normal, aunque mi último enamoramiento fue con Kuno Becker ¡me pierden los latinos!

La pregunta de Xocolat es:¿Qué prenda (ropa, calzado o complemento) tienes en casa que tenga mucho valor sentimental para ti y explica por qué?
Un abrigo que llevo puesto desde que tenía 15 años y me compré la primera vez que bajé a Barcelona acompañada de mi mejor amiga. Una prueba ineludible de que la ropa de antes duraba mucho más.

La pregunta de Montoyica:¿Cual es la combinación de colores que más usas?
Pues cambio bastante. Eso sí, si mi camiseta es roja, los zapatos y el bolso serán rojos.

La pregunta de Madame de Chevreuse:Tres cosas de las que te sientas orgulloso:
De ser más valiente de lo que yo pensaba y atreverme a hacer cosas como vivir sola, haber tomado la firme decisión de hacer lo que me apetece en cada momento y llevarlo a cabo, y de haber aprendido a discutir sin perder los nervios, chillar ni nada por el estilo (antes me podía el temperamento).

La pregunta de Maba:¿cambiarías algo de ti mismo?
Que a veces no soy capaz de disfrutar de lo que tengo ¡sin duda algo que tengo que corregir lo antes posible!

La pregunta de Estilaria:¿qué es lo que jamás perdonarías?
Por ejemplo que un hombre me pusiera la mano encima. El respeto es sagrado para mí.

La pregunta de Nimenos¿A donde planeas ir de vacaciones este verano?
Bueno ya he dicho que me apetecía Méjico o Marruecos, pero de momento, tengo planificado Nápoles y Dublín.

La pregunta de Valeria:¿Qué propósitos te has hecho para el verano?
Nada nuevo: adelgazar, ir más a la playa, hacer ejercicio...¡mis buenos propósitos de cada año, que como siempre se quedan en propósitos!

La pregunta de Kpa: ¿Quién me metió en Internet?
Pues creo que yo solita, sobretodo a partir de decidirme a estudiar psicología por la UOC.


¡Pues ahí queda este largo cuestionario! Como siempre no nomino a nadie y le doy la libertad a quien quiera hacerlo.

miércoles 13 de mayo de 2009

LA FAMILIA MATA


¿Quién dijo que la familia era lo más maravilloso del mundo? ¡Qué se lo digan a mi prima número 9! Que desde que decidió poner tierra de por medio con sus más cercanos y ser adoptada por los parientes sin lazos sanguíneos, vive renegando y tratando de marcar límites entre ella y su suegra.
Mira que yo adoro a mi familia, pero a veces ¡a veces sería mejor estrangularlos! Desde el día que mi tía, una mujer de más de 120 kilos ,a pesar de haberse sometido a la cirugía, con patitas de elefante, escote generoso y una fijación por todo lo que tenga que ver con el hábito sexual de cada uno; me hizo poner roja delante de mis amigos lanzando todo un arsenal de preguntas indiscretas, pensé que la familia cuanto más lejos mejor. Ella me achucho contra sus dos pechos enormes como cantaros y a punto estuvo de dejarme sin aire tratando de pedir disculpas. Un pellizquito en la mejilla y su risa maliciosa sabiendo perfectamente lo que acaba de hacer.
Lo mismo debió pensar William Patrick Hitler, primero cuando después de los avances de su tío en Alemania, vio el cielo abierto y decidió llegar lo antes posible para beneficiarse de sus favores. Pero Adolf, que renegaba de su familia, le dio un puesto de vendedor de coches y el hijo del hermanastro del Fuhrer frustrado se volvió para Londres y escribió un articulo titulado: “Porque odio a mi tío.” Con ese título queda poco espacio para la imaginación sobre cuales eran sus sentimientos.
Paddy inició toda una revolución en contra de su querido tito, en la que se incluyeron conferencias por todos los Estados Unidos y la decisión de enrolarse en el ejercito americano.
El chiste es fácil, una vez en la oficina de reclutamiento, el oficial con sorna le soltó: “encantado de verle, Hitler. Mi nombre es Hess.”
Con el paso del tiempo, cuando Paddy tuvo descendencia, el apellido desapareció.
Estas cosas son las que tiene la familia, te hacen sentir menos solo en el mundo, pero a veces algunos de sus miembros te matan.

lunes 11 de mayo de 2009

EL 99% DE LAS APARIENCIAS


Haciendo referencia a mis características femeninas Toto me pidió que le acompañara a ver un piso. Lastimosamente él desconoce totalmente mi no gusto por la decoración y la funcionalidad de las cosas, pero el hecho de ser mujer presupone tantos aciertos como errores.
Bajamos tres tramos de escaleras hasta adentrarnos en un pequeño loft de unos 40 m2
que había sido especialmente reformado para la ocasión: suelos de parquet, paredes recién pintadas, ventanas de aluminio, nevera nueva y unas cuantas motas de pintura que dejaban evidencias de los últimos trabajos llevados a cabo.
En el fondo un gran ventanal dando a un jardín lleno de: rosales, lirios, un limonero, un naranjo y un cerezo. Un hombrecillo, ya octogenario, se dedicaba a quitar las malas hierbas con sumo cuidado mientras el sol del primer sábado más bonito del mundo le daba en la cara.
Me acerqué a observarle e iniciamos una conversación amistosa sobre el cuidado de las plantas. Por el rabillo del ojo vi como Toto le tendía su tarjeta a la señora de la agencia, que no dejaba de emitir sonrisas de satisfacción a medida que él le contaba su larga historia y su procedencia. Cuando me los quede mirando, entendiendo que yo ya había dejado de existir hacía rato, ella sonrío con malicia: “¡ay, disculpa, estoy usando el catalán y tal vez no lo comprendas!” la miré con frialdad: “no, no si jo sóc catalana.” Toto ser rió para sí mismo, la señora lo había tomado por italiano con acento americano, a pesar de su apellido vasco. A estas alturas a mí ya no me sorprendía que nadie me considerara de donde soy, y a pesar de ello me esforcé por no tener ningún pensamiento en castellano.
Una vez en el coche, donde Toto se mostraba altamente satisfecho por el piso y por el trato amable, le recrimine haber usado de esa manera tan descarada el arte de las apariencias: “¿Cómo has podido venderte de esa manera? ¡le has dado hasta la tarjeta!”, en mi vida jamás yo había puesto mi currículo por delante de mi persona. Toto hizo uso de su formación y me habló sobre el marketing: “así funciona el mundo, la imagen es demasiado importante, en mi caso tengo que convencerlos de que no soy un emigrante venido en patera...” , silencio y a continuación una de mis frases lapidarias: “sí, lastimosamente el 99% del mundo se basa en las apariencias.”
Seguí conduciendo pensando en aquello, definitivamente ese tipo de mundo no me gustaba.

jueves 7 de mayo de 2009

CUANDO SEA MAYOR


En la vida, a veces, sólo a veces, uno tiene que decidir sin estar preparado. A mis cinco años, a lo único que aspiraba era a dedicarme tranquilamente a vender naranjas, unas naranjas, redondas, brillantes como pelotas de petanca. Yo se las ofrecería a todo el mundo acompañado de un poco de griterío y luciendo un delantal blanco e impoluto.
Todo eso se quedó en un sueño, la vida me fue convirtiendo en cosas que yo no quería y en otras que sí deseaba.
Al ir creciendo me di cuenta que las naranjas no me darían la felicidad y que tampoco tenía características para ser una buena vendedora, era demasiado fácil que me timaran.
El caso es que me hice mayor y yo nunca supe lo que quería ser en esta vida.
Trampeando las responsabilidades, traté de hacer las cosas lo mejor posible, seguí soñando a escondidas: seré exploradora, seré cantante de pop, seré escritora, seré ministra de economía, seré empresaria, seré bailarina...pero la fría realidad me golpeo las narices y la desilusión me sopló con su aliento sobre los ojos.
Todo un camino recorrido y las mimas ideas turbias. Salí por la puerta del nuevo hospital con un cristalito en el ventrículo. El aire de la montaña y el olor a hierba fresca con el canto de las chicharras me acompañaron en mis firmes decisiones: ya no quería ser enfermera, un flashback me devolvió al pasado: “¿qué quieres ser de mayor?” “¿yo? Vendedora de naranjas.”

lunes 4 de mayo de 2009

TOPICAZOS


Todos tenemos nuestro particular punto de vista sobre la vida, y al igual que en la comunicación, muchas veces la imagen que proyectamos no se corresponde con la realidad o en el peor de los casos sí se corresponde con la realidad y eso hace que rebusquemos en nuestro interior en busca de aquellas virtudes y defectos que nos hacen ser tal cual somos.
Haberme reconocido solapada a un personaje como Bridget que me las prometía felices, en el sentido que estaría cargada de dosis de humor pero condenada a convencerse que su vida era dramática, me cayó como un jarro de agua fría.
Estaba sentada en una terracita disfrutando del enorme sol, exponiendo mis teorías sobre la vida, sacados de cualquier manual de supervivencia de la mujer del siglo XXI, esperando que todos mis amigos asintieran simplemente agachando la cabeza, cuando contraatacaron con las teorías sacadas de los TIEMPOS MODERNOS de la mujer del siglo XXI.
Mis últimas experiencias me habían llevado, probablemente de forma errónea, a creer que a partir de los 30 caería por una pendiente cuesta abajo y cada vez me haría más invisible para la sociedad que me rodea, mientras tanto un hombre de buena posición y sin responsabilidades a los 30 y probablemente más allá de los 40 estaría en pleno auge.
“¡Eso es un tópico!”,¡ y que culpa tengo yo de creerme los tópicos!. Toda la vida buscando excepciones que desconfirmen la regla por su abundancia, para darme de bruces una y otra vez con ejemplos que seguían muy pegaditos esa misma norma. “Esas teorías de Bridget no son correctas” . En ese momento me sentí perdida ¿y si había querido acercarme tanto a Jones que seguía sus esquemas y por eso había caído en el maldito circulo sin salida? “desprendes la palabra estoy preparada para el compromiso por todas partes y eso hace huir a cualquiera.” Trate de pensar fríamente: “no, realmente no le había pedido a nadie que se casara conmigo en la última semana ¿tal vez en el último mes? ¿ O en el último año?.”
Realmente de forma tonta los dos nos estábamos enfrentado a tópicos, su tópico sobre mí y los hombres que huyen del compromiso y mi tópico sobre que estaba condenada a ser una solterona borracha de bragas anchas.
Luego a solas en casa, reanalicé todo: ningún hombre había huido de mí pensando que yo llevaba en la cara la palabra compromiso, más bien al contrario, yo había huido de algunos por querer convertirme en la ama del castillo o simplemente no encontrar nada que me hiciera permanecer más tiempo a su lado. Mi no relación, tenía más pintas de sí que de no, y en el otro lado, yo no era borracha ni usaba bragas anchas, aún conseguía que de vez en cuando alguien me echara algún piropo y a pesar de mi escasa economía vivía sola por decisión propia y hacía prácticamente siempre lo que yo quería, ningún indicio de que fuera a entrar en decadencia en cuanto cumpliera treinta.
Ya por la tarde cuando tomaba un Mojito con otras amigas, llegué a otra conclusión: se tenga 20, 30, 40, 50...la vida era demasiado corta pero en mi mano estaba disfrutar de cada uno de los segundos de los que disponía.
Quedarán atrás los tópicos ¡ Porque yo soy dueña de mi vida!

viernes 1 de mayo de 2009

MI ANTIDEPRESIVO POR EXCELENCIA


Si voy a ser una borracha más vale que lo sea hasta sus últimas consecuencias, no puedo estar alimentándome de algo sin saber a ciencia cierta si acabaré levantada con un dolor de cabeza que me haga pensar que prefiero que me den un martillazo o si voy a tener que pasarme el resto del día con la lengua hecha un trapo, rasposa y pidiendo hidratación a todas horas.
He comprobado que el vino de Cariñena que le robé a escondidas a mi progenitor me tiñó de morado la lengua y me hizo arrastrarme por los suelos casi durante 3 días seguidos. El subidón de alcohol era más que notable después de la primera copa. La nueva moda es llenar a los vinos de graduación y volver a los vinos jóvenes de tanta calidad como los que estuvieron 15 años en barrica.
El Cuné que eligió Toto me provocó un verdadero dolor de cabeza. Las campanas sonaban en mi cerebro y no se detenían como si después de un bautizo viniera un entierro y así de forma sucesiva.
Lo mejor fue la botella estilizada de tinto que tomé yo, esa me dejo tal cual, igual que si hubiera bebido agua, sin ningún signo de debilidad. ¡Para que luego digan que no soy ninguna entendida!
No sé que extraño placer encuentro yo en eso de beber el dulce licor en la copa, bailando al ser ligeramente agitado y con ese rojo intenso que recuerda tanto a la sangre humana, sólo que claro nada que ver con el sabor. El gusto del hierro oxidado sólo lo dan los glóbulos rojos al probar su mercancía en el transporte del torrente sanguíneo.
He ojeado un libro de vino y he llegado a la conclusión que en treinta años tal vez pueda considerarme un poco erudita de la enología. De momento me ha cundido un poco el desánimo al leer todo esto: airen, albariño, albiño, bobal, cabernet franc, cabernet sauvignon, cariñena, chardonnay, chenin blanc, gamay, garnacha blanca, garnacha, godello, graciano, gewürstraminer, macabeo, malvasia, mencia, merlot, merseguera, monastrell, moscatel, muscat d’alsace, nebbiolo, palomino, parellada, pedro ximenez, pinot noir, prieto picudo, riesling, sauvignon blanc, syrah, sangiovese, semillon, tempranillo, torrontes, treixadura, verdejo, viognier y xarel.lo. Sí, esto sólo son algunas de las variantes de uvas, sin tener en cuenta la procedencia, el tipo de tierras, el clima, la riqueza en azufre y arcilla, etc, etc de las cepas.
Creo que seguiré siendo una borracha ignorante y seguiré mezclando el vino blanco con la carne roja o como Lila me haré fanática de la sidra, aunque mi espíritu mediterráneo me tira al buen aceite de oliva y a los vasos de vino mezclados con acordes de una guitarra española, y bueno, en mis horas de desesperación, la sidra no me resulta buena compañía, no tiene esa capacidad de hacerme sacar todo el nudo que llevo bien adentro, así que prefiero un buen cava catalán o un vinito de la tierra para llorar mis penas, y cómo no, a morir con las botas puestas.