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Mostrando entradas de abril, 2009

LO QUE DE VERDAD QUIERO DECIR

Punset, entre toda la vorágine de ideas, destacaba ésta una y otra vez: el lenguaje confunde. Más que haberse convertido en un arma para situarnos más cerca del otro, el hecho de que estuviéramos más preocupados por saber lo que pensaba aquel que teníamos delante llevaba a la irremediable confusión y a un esfuerzo inútil por mostrarnos.
Entonces citó a Unamuno, y a las 6 personas que interceden en un acto de comunicación: la que el individuo cree que es, la que el otro cree que es y la querealmente es, y multiplicado por dos (emisor y receptor, aunque la comunicación sea bilateral) eso sumaba un total ineludible de 6 individuos, contenidos en tríos en cada uno de nosotros.
No estaba segura, sin embargo, de que el lenguaje confundiera de tal manera. Evidentemente que tiene sus fallos, los canales están tan plagados de interferencias que es fácil que un pequeño sesgo surja en la comprensión, pero decir algo tan simple como: “cierra la ventana” sólo podía tener un significado: “cierra la v…

EL ESTADO DE LAS COSAS PERFECTAS

El agua corría por mi cuerpo mientras pensaba en el estado de las cosasperfectas y en lo que nos impulsa a cambiar o destruir algo que simplemente no necesitaba ser modificado.
La perfección no siempre se reconoce, no cuando no se trata de la naturaleza. Cuando uno mira, por ejemplo, una planta, sólo puede pensar que quién la creo lo hizo con el mejor de los instrumentos y que ajena a lo que nosotros hagamos, ella seguirá siendo perfecta. ¿pero qué hay de la vida? Muchos no se dan cuenta del orden y belleza que impera en ella hasta que un día la dan por perdida.
Como a muchos otros, el buen tiempo, me hizo caminar hacía el mar. El sol se empeñaba en esconderse tras una nube gris, lanzándome pequeños guiños cuando se decidía a salir de su escondite. La brisa helada removía mi pelo que había quedado impregnado del salitre en menos de un minuto. La arena se dejaba acariciar una y otra vez por las manos serpenteante de un mar que yacía un poco embravecido.
Nada que me impulse a cambiar ni un…

LAS HORAS BAJAS DE LA PASIÓN

Estaba medio adormilada frente al televisor cuando una palabra desencadenó toda mi atención, “Paraguay” siseó el locutor. Abrí los ojos como platos. A saber qué novedades traería la brisa del mar para esa tierra tuviera su propio espacio en las noticias.
Las últimas elecciones habían sido un golpe de aire fresco para el país. Después de casi 40 años del mismo gobierno, un nuevo candidato que predicaba la esperanza y el cambio consiguió hacerse con el poder. Lo llamativo del elegido es que antes de dedicarse a la política había sido obispo, dos vertientes altamente incompatibles y que habían hecho que Fernando Lugo rompiera sus votos y se dedicara a darle a la gente otro tipo de esperanzas. Yo había sonreído ante esa idea, después de una tierra mal trecha por siglos de historia desagradecida, era hora que ese corazón de Sudamérica despertara de una vez de su letargo.
Sin embargo, se volvió a poner en marcha el teatro de lo absurdo. El periodista trataba de ahogar la risa mientras explica…

EL PLACER DE LAS PEQUEÑAS COSAS (2º PARTE DE: Bridget y los días señalados)

Ante mis bridget quejas de ayer creo que debería escribir una segunda parte, aunque eso me acabe tachando de romántica empedernida y se confirme que la primavera me ha trastocado alguna tuerca. Bueno, prometo volverme a poner seria en breve, pero ya sabéis que es lo que más le preocupa al ser humano y lo que al final acaba empujando al complicado engranaje del mundo. Eso sí, todo lo dicho es un absoluto secreto entre nosotros.
Estuve dando vueltas alrededor de la Monumental, pasando por la SagradaFamilia y volviendo hacía la Gran Vía con el coche una y otra vez. Barcelona es imposible incluso cuando se trata de aparcar de cualquier manera. Esperaba que Toto se escaqueara del trabajo y saliéramos a comer, aunque su reunión se había alargado más de la cuenta y mi estomago empezaba a rugir al ver el reloj casi rozando las cuatro de la tarde. Al llegar al semáforo de Marina, le vi sonriendo, vestido de traje y corbata y con ese aire de suficiencia que se les pone a los hombres con semejan…

BRIDGET Y LOS DÍAS SEÑALADOS

Mi madre, mi famosa madre, vino ayer con un paquete envuelto con los colores de la bandera de Cataluña y un lazo en la que había una etiqueta pegada: “Desitjo que t’agradi”. Desenvolví con parsimonia el regalo, según ella hacía días que lo había comprado y era mi adelanto de San Jordi. Cogí el libro con curiosidad y me pregunte que raras elucubraciones de su mente la habían llevado a regalarme ese ejemplar: Pilar Prim de Narcís Oller: una mujer viuda, joven y bella, al verse amenazada busca refugio en un amor incierto. Espero que no estuviera pensando demasiado en mi historia, ya se sabe como rechazan los padres a los que te hacen sufrir, y ella con toda su alma odiaba a quien me hizo derramar tantas lagrimas.
Yo, envuelta por una sensación teenager que me dejara volver a un mundo de fantasía, me había hecho mis propios regalos, aún con un poco de vergüenza por haber escogido una literatura tan sencilla. Hacía sólo unos pocos días me había llevado a casa toda la saga de Crepúsculo y la…

EL ÚLTIMO DÍA

¡Menuda semana llevo! Pensaba que aguantaría estoicamente hasta el final y que luego me inundaría la más grande de las penas, pero no. A penas empecé a notar el nudo en la garganta justo cuando llegaba al piso 14 y atravesaba el pasillo por una nueva incontable vez.
Me contoneé con la botella de champán y la selección de pastas pensando si había algo realmente que celebrar, o si lo bueno y lo malo andaban a la par.
Toto me envió un mensaje: “suerte en tu último día. No te pongas muysentimental” e inmediatamente una lagrima gorda rodó por mi mejilla.
Tom me sostuvo entre sus brazos después de darme dos besos, conteniendo el ciclón de emociones que me sobrevenían. Marta no se separó ni un segundo de mí en todo el día: “¡Qué voy a hacer yo ahora!¡ qué voy a hacer yo ahora! ¡no puedo concentrarme!¡ esto no va a ser lomismo sin ti!” y ponía cara de pena una y otra vez, mientras daba vueltas a mi alrededor. Alicia apareció con un regalo departe de todas y una postal enorme donde todas habían e…

AL TIEMPO QUE VIVIMOS

Lo primero que me impresionó de él, es que no llevara reloj, aduciendo que en su país el tiempo no importaba, que era tan relativo como cualquier otra cosa, porque la puntualidad era una de las virtudes de las que carecían en el trópico. “Yo te digo quedamos a las seis, y nadie va a parecer a las seis, eso es loesperado, igual que quedar, todo se basa en suposiciones.” Recuerdo que eso me enfermó un poco, aunque la enfermedad se manifestó en él, que en un parpadeo tuvo que aceptar que el ritmo vertiginoso de la ciudad, que ahora habitaba, le impedía seguir haciendo de los compromisos meras posibilidades.
Al cabo de un tiempo, descubrí que en parte me había engañado, y que su falta de compromiso en realidad escondía una fuerte dependencia de los demás. Cierto que procuraba no llevar reloj en la muñeca, sin embargo, cada dos pasos que dábamos se detenía ante el mostrador de una joyería y revisaba sus estanterías, mirando con una pasión, a mi parecer refinada, los relojes que en un tic ta…

LAS SIETE MENOS DIEZ

Me estoy volviendo huraña, taciturna, triste, melancólica, solitaria, independiente y un sin fin de cosas más que sólo surgen en tu absoluta compañía.
Un lunes desperté a las seis de la mañana, todavía tenía restos de la resaca del fin de semana que otra vez me volvió demasiado sincera y me hizo soltar un tequiero a des tiempo, aunque esta vez, lejos de mi humor punzante y esa osadía por decir todo lo que contenía mi mente, me asaltaron las lagrimas. Lloré, lloré y lloré: ríos, arroyos, manantiales, lagos, mares y océanos, sin motivo, o con muchos motivos según se mire.
Oía una voz en off insistiendo en lo mismo una y otra vez: “¿Por qué lloras?” y yo balbuceaba “no lo sé, no lo sé”.
Tras la migraña vino el examen de conciencia y esa absoluta tristeza que me tiene embriagada de vez en cuando. Creo que lloraba por la convicción suprema de que estoy sola en el mundo, que las noches de cenas románticas y botellas de vino a medias son sólo una imagen ilusoria, un entretenimiento a tiempo par…

CLEMENTINA

Clementina vive en un pueblecito del interior, a penas deben haber cien habitantes en esa villa de casas bajas, ladrillos amarillos y reposos eternos junto al río. Antes de enviudar ya el negro era su color favorito. Nadie notó que sus cabellos empezaban a canear porque ya se dio ella pronta prisa en cubrirlos con un pañuelo desde su más tierna juventud.
Desde siempre los días se le pasaban en un ir y venir de rutinas, de faenas duras que ponen en duda la fuerza bruta del hombre, cuando hay todavía lugares recónditos donde las ropas se lavan en el río, se frotan con cepillos de cerdas gruesas y se escurren con los brazos; donde no existe el agua corriente, y entonces se obliga al que aún piensa en la higiene a hacer viajes con garrafas anchas para cargarlas de agua, calentarlas a fuego lento y darse prisa en frotarse las zonas más importantes no sea caso que el entretenimiento temple demasiado rápido el agua hervida.
Clementina fiel a sus principios no dejo ni un solo domingo de acudir …

LAS VUELTAS DE LA VIDA

Ayer busqué a mi consejera número uno nada más llegar al hospital. Después de una semana de vacaciones había muchas cosas que contar y ganas de escucharla.
Carmen estaba en medio del control, la miré a los ojos con un signo de interrogación en la cara: “¿Por qué no está? ¿No ha venido?” “Esta de baja” . Poco a poco, ligando cabos y comentarios, pude hacerme una idea del motivo y me inundo la tristeza.
Mi consejera número uno, es una mujer alegre, que siempre tiene una respuesta y cree poseer verdades absolutas, con una inteligencia brillante, y unas ganas de trabajar y demostrar su valía que en poca gente he visto, sin remordimientos por no tener afán de superación, orgullosa de su vida tranquila, encantada de que sea sencilla. Convencida de que en su mano siempre se leyó la marca de la buena estrella que le acompañara por siempre: “todo bueno, todo bueno, a mí siempre me dicen todo bueno.”
Me senté en una silla, me quedé pensando en cuando me corroía la envidia por su vida fácil y sin s…

QUE IMPERE EL SILENCIO

Por esas curiosidades de la vida dicen que Einstein no habló hasta los 3 años, cosa que durante un tiempo tuvo a su micromundo en duda bajo la creencia de que probablemente el niño debía tener algún problema de retraso. Qué lejos estaban los que pensaban conocerlo, de lo que Einstein sería en esta vida, y no sólo en la suya, sino en la de toda la humanidad.
Una mañana, su madre preparó como siempre el desayuno, pero esta vez no tuvo la precaución de dejar la leche en su punto, en lugar de eso el líquido blanco quedo humeante y probablemente cubierto por una capa de nata por el súbito hervido. Einstein, con sus manitas de niño delicado, se la acercó a los labios y acto seguido espetó: “la leche está demasiado caliente”.
Sus progenitores se miraron sorprendidos, no porque él hubiera soltado una obviedad, nadie se sorprende porque otro manifieste que tiene frío, que el cielo es azul o que la hierba es verde, no. Esos padres se quedaron con la boca bien abierta al escuchar las primeras pal…

LA CHICA DE ROJO

¿Vas a seguir rompiendo corazones? La chica del abrigo rojo lo miró incrédula. El pelo recogido en una coleta y los botones bien atravesados por los ojales. En la calle indicios de una lluvia pronta a desatarse.
Miro hacía el suelo “creía que me lo habían roto a mí.”
Se sentó sobre el banco donde alguien había dejado bien marcado que amaba a María. En sus peores horas ella también había escrito algún nombre incierto en algunos rincones de la ciudad para que al descubrirlos le asaltara una pizca de vergüenza o una pizca de seriedad al saber que su amor todavía andaba vivo.
Por un corazón eran miles los que había roto, impulsada por las ansias del lobo que busca una presa fácil para luego dejarla despedaza y comida sólo a medias.
La chica de Rojo recolocó su corazón. No es sano ser de ideas fijas, pero emperrada en no dar paso al olvido, había apartado la idea de que otros hubieran podido compartir su camino, y así ni ella ni el chico de Azul, tras el único saludo que cruzo sus miradas, nun…

PERDER EL TIEMPO

Nunca me pareció que perder el tiempo fuera posible.
“El tiempo no se pierde, no en el sentido de no ser productivo, se pierde por pasado, pero no porno haberlo aprovechado.” Y cada vez que Amaral dice que va a perder el tiempo un rato una tarde de domingo, me digo a mí misma que se equivoca, que va a compartir con sus amigos, a aliviar un poco las penas, a echar unas risas y a pensar que no hay nada más significativo que una tarde de domingo en un bar cualquiera con la gente que te importa.
Por otro lado he tenido que creer que el tiempo existe, aunque mis sentidos sólo sean capaces de percibir tres dimensiones, pero el hecho de que las cosas cambien me constata que tiene que haber una cuarta dimensión temporal.
¡Y vaya si cambian! mis células se mueren y se regeneran día tras día sin que yo sea consciente, y sin embargo hoy, al mirarme en el espejo he visto esos surcos a lo largo de mis ojos que denotan que pase de largo la veintena. Me he untado bien con la crema aunque sé que lo únic…

EL ORIGEN DEL MUNDO

El insomnio de anoche me hizo apuntarme al viaje propuesto por Punset. La primavera me ha hecho querer escudriñar el A-M-O-R hasta su última letra, ya sea hablando de la necesidad de células que se unen para conseguir una supervivencia mejor, ya sea con el desencanto de saber que las hormonas juegan un papel protagonista.
Tumbada sobre la cama, al girar la página que ya contaba más allá del 100, mi pupila se dilató, luego la retina hizo un esfuerzo de fijar la imagen, y rápidamente el nervio óptico transmitió el impulso al cerebro para que fuera interpretado tal cual era. Abierta de piernas y sin el más mínimo pudor, una mujer exhibía su vagina para el deleite del espectador. No hubiera tenido nada de especial, más allá de la posibilidad de comparar nuestras anatomías sino hubiera sido por el título que rezaba a pie de página: “el origen del mundo” Gustave Courbet, museo d’Orsay.
Volví a mirar aquel matorral y la hendidura. Sin duda, ese era básicamente el origen del mundo, más allá qu…

NI EL DANUBIO, NI EL PRIMER VALS

Ahora mismo debería estar caminando entre nubes , recordando a Rommy Sshnaider en su inconfundible papel de Sissy en Austria, y oyendo el recorrido del Danubio y de paso escuchando el Vals de Strauss, al tiempo que dejaba a mis pies ponerse de puntillas y oscilar como si fuera una campana de un lado a otro. Precisamente el único baile que se quedo para siempre en mi memoria después de las innumerables clases de bailes de salón (que tuve que abandonar cuando mi pareja me pidió permiso para casarse), fue la simplicidad del vals.
Pero todo no puede ser en esta vida, y aunque me compre tres guías sobre los encantos de Viena, un par de tejanos, gaste horas innumerables en Internet y mis días de fiesta para tener toda una semana de relax, al final todo quedo en una maleta hecha de cualquier manera y una promesa de que el verano es mejor época para dejarse seducir por un país que atrae el frío y la humedad. Mientras, Toto se tiraba al hombro su mochila de explorador, y se marchaba completamen…

LA PRIMERA VERSIÓN

He estado pensando porque nos hicimos tan amigas tú y yo y no lo recuerdo. Si me hubiera quedado con la primera versión no nos hubieran unidos tantos años.
He recopilado esas versiones, aunque sé que la memoria del corazón es caprichosa y prefiere quedarse sólo con las cosas buenas, desoyendo lo malo que nos impulsó a alejarnos de un sitio y volar hacía otro. No sé si a eso se le puede llamar inteligencia, porque apacigua el rencor y nos hace olvidar lo malo y desagradable que hubo.
El día que conocí a Toto mi mente pensó en grabar el momento, adornado con detalles y acompañado de una música inexistente que dejo parado el tiempo en mi corazón, aunque claro él nada sabe de todo esto.
Bella me decía que íbamos a conocer a un chico encantador, que no era guapo, pero que a ella ya le caía genial. Rubita y yo no le hacíamos mucho caso, lo único que nos intrigaba era que fuera extranjero, porque las dos vivimos de amores internacionales.
Toto se hizo de rogar, mientras esperábamos alguien me si…

EL SECRETO DE PARAR EL TIEMPO

Me giré a la derecha y resulta que estaba allí, un botoncito pequeño y discreto, que casi no se veía entre las rocas de la muralla del castillo, pero el cartel era claro: “pulse si desea parar”. Con una firme decisión acerqué mi dedo índice y apreté el pulsador. El viento que llevaba ondeando quince minutos mi cabello, y las nubes que se iban paseando por un cielo cada vez más azul, haciendo sombras coquetas sobre las montañas lisas, se quedaron paradas.
Me acerqué un poco más al precipicio. Los Pirineos ahora parecían un cuadro de algún pintor inspirado que había creado gracias a un golpe de creatividad una de las maravillas más grandes.
Pasaron dos segundos, diez, veinte...y el tiempo seguía detenido, y yo seguía detenida, pensando en lo poco que importaban los días de cada día, si conseguía jugar así con el tiempo. “Ahora estamos tú y yo solos, el mundo se sigue moviendo, este artefacto no da para mucho más, pero mi tiempo se ha detenido, aquí y ahora y la pausa puede durar tanto com…