viernes 27 de febrero de 2009

SOBRE LO POSIBLE Y LO IMPOSIBLE


Una vez alguien planteó que no era posible amar a dos personas a la vez, supongo que debía ser algún cristiano ferviente convencido de que el amor perdura más allá de lo bueno y de lo malo y que por tanto una vez instauras tu compromiso ya no volverás a amar a nadie.
Yo hoy me sigo planteando la duda de sí es posible. Supongo que depende de lo que cada uno entienda por amor y las acciones que se imponga para demostrarlo.
“Toc, toclatiditos está haciendo presión en mi pecho, cree querer a dos personas a la vez, aunque he tratado de convencerlo por todos los medios de que eso no es posible.
Pero latiditos insiste, se debate entre el pasado de algo que jamás termino y tuvo tiempo a ser idealizado y lo nuevo, lo presente que poco a poco ha dejado que le quieran a ratitos.
Visto así eso todavía no es amor, ese requiere absoluta exclusividad y dedicación, latiditos sólo está encaprichado, esta evaluando los pros y los contras y decidiendo que es el que más le conviene, o si a caso no le conviene ninguno de los dos.
Mira, el cine no para de dar ejemplos. Un día la mujer feliz y casada cae rendida a los pies de alguien que vuelve agitar su corazón como nunca, pero..., porqué como siempre hay un pero, toda esa ilusión del principio acaba siendo una tortura para ella misma, que aunque sigue convencida de que ama a los dos, en uno u otro momento se ve obligada a elegir y puede ser que: a) se de cuenta que amaba a su marido y ha sido una tonta al dejarse seducir o b) se de cuenta que el amor despareció hace tiempo y ahora merece vivir esa aventura que le brinda la vida.
No, no se pueden querer a dos personas a la vez, porqué cuando quieres el resto desaparece. Sí puedes encariñarte con: dos, con tres, con cuatro y con todas las personas que quieras.
Primero hay que echar un vistazo rápido al envoltorio y decir “creo que me quedaré con éste”, luego hay que probarlo y conocer del interior de la caja, y luego como cualquier buen producto “si no queda satisfecho, después de los 15 días de prueba, le devolvemos su dinero”, aunque en el caso del amor, es posible que la compensación económica no valga la pena, eso habrá que preguntárselo al corazón, que bien se siente aliviado y libre para volver al supermercado o bien se ha vuelto a quedar apenado buscando la estantería de los bombones para satisfacerse de otra manera mientras se siente preparado para volver a otear todos los productos. Y si después de los 15 días de prueba, después de poco pensarlo dices: “me lo quedo”, entonces muy probablemente a partir de ahí empiece el amor.
Si él volviera volvería a amarlo. Si él quisiera borraría el pasado. Pero mientras transcurro por el limbo dejo que latiditos siga encaprichado.

miércoles 25 de febrero de 2009

GRANDES DESPEDIDAS


Un componente esencial de la vida son las despedidas. A medida que avanzamos vamos diciéndole adiós a muchas cosas: nos despedimos de la infancia, de nuestros padres, de algunos conocidos, de los que encontramos en un tiempo limitado, de un trabajo, de nuestro primer coche, de un lugar...Así es, la vida está llena de grandes despedidas.
A pesar de saber que todo tiene su fin no nos pasamos el día reflexionando sobre ello, si fuera así, probablemente pondríamos más veces nuestro corazón sobre la mesa.
Sabía que llegaría el día en que tendría que despedirme, sin embargo, esta vez me ha pillado por sorpresa. Mama me llamó, quiere que todo sea a lo grande, que todos le anunciemos a bombo y platillo que lo queremos y que ha sido importante en nuestra vida.
Yo rescaté mis recuerdos, de cuando era una niña de pelo corto, vestiditos de seda y lazos en la cabeza ¡a mi madre le encantaba ponerme miles de lazos! Yo no tenía hermanos y adoraba a mis primos: el número 4, la 5, la 6 y el 8. Los domingos me dejaban ser tan dominguera como ellos. Los 6 nos subíamos en ese viejo Reanult 12 tipo ranchera, que era ideal para una familia numerosa, y nos íbamos al campo a hacer cosas sencillas que era lo que hacía entonces la clase media.
Mi tío me enseñó a subirme a las higueras y a devorar los higos madurados por el sol sin que me importara quedarme con la cara enganchada y el vestido sucio y con sus lazos sueltos. Los 6 nos reíamos y de paso veíamos como se iba el día. Entonces no me preocupaba por si me gustaba o no la vida.
Tengo bien guardaditos los recuerdos en un lugar que se llama: “personas importantes en mi vida”, esta en el hemisferio derecho de mi cerebro, cargadito de emoción. Creo que mi tío no lo sabe porqué a veces me regaña por no darle muestras de cariño: “con lo que yo te quiero a ti, que te he cuidado como una hija” ¡y qué razón tiene! Entonces lo abrazaría pero tampoco me creería porqué nunca he sido de dar abrazos.
Pronto se marchará, ley de vida, dicen que es ¿y quién hizo esas leyes tan injustas?
Confío que al despertar del sueño (porqué también dicen que la vida es sueño): me encuentre con la misma higuera, con las mismas risas, con las mismas manitas curiosas que aprendieron tanto de esos días y con él, que me cuido tanto tiempo sólo porqué me quería.
La despedida es ahora pero en el mejor de mis sueños sé que esa higuera sigue existiendo.

lunes 23 de febrero de 2009

SABOREANDO LA VIDA

Últimamente se esta convirtiendo en una mala costumbre eso de andar por la Ciudad Condal a horas intempestivas y totalmente sola. Suerte que la más cercana de las veces ya no hacía tanto frío y la ciudad a las tres de la mañana seguía más despierta que nunca.
Mis caderas tintineaban con cada paso porqué había decidido que no había nada mejor para pasar por una verdadera bucanera que atarme uno de mis pañuelos de danza del vientre a las crestas iliacas. Aunque a lo largo de la noche descubrí que más bien la seda y las moneditas, junto con los colores estridentes de mi traje, habían conseguido que la gente, (Batman y todos los súper héroes de Nueva York que habían viajado hasta aquí gracias a la teletransportación), pensaran que era una pitonisa y que en mi mano estaba adivinar la buena fortuna de todo el que se me cruzara (en epocas como está no es muy difícil decirles a los super heroes que van a tener más trabajo que nunca).
La prepotencia de un inglés disfrazado de romano (siempre he pensado que esos dos imperios tienen mucho en común), que trataba de entablar negocios con una emisaria de Don Vito que hablaba con una siciliana vestida de palestina; el verme rodeada por los Tres mosqueteros y por Wallys que todo el mundo sabía dónde estaban, me hicieron tomar la firme decisión de abandonar la fiesta.
Y ni los veinte minutos de caminata que me esperaban ni la incomodidad de los zapatos y de mi pañuelo de pirata me hicieron volver atrás. Me sentía un poco ridícula, suerte que el abrigo me llegaba a las rodillas y a penas asomaba una punta del pantalón de rayas allí donde se juntaba con las botas altas.
Andaba por Travesera de Gràcia intentando encontrar Balmes cuando vi un grupo de chicos que permanecían alrededor de un árbol con unas cuantas botellas de bebidas alcohólicas. Todos sujetaban vasos de plástico y se reían de forma escandalosa.
El ruido de mis botas anunció mi llegada. El corro se abrió un poco y se me quedaron mirando .El que parecía más achispado del grupo dio un paso hacía delante alzando su vaso: “Eh! ¿dónde vas tan sola?” “oye, oye ¿cómo te llamas?” “¡eh, eres preciosa! Sabes brindo por ti, chin, chin”.Al doblar la esquina se me escapó la sonrisa: “¡Pues yo también brindo por mí ¡Qué diablos! Por seguir saboreando la vida, por poder alzar la copa bien alta y decir pues sí esta fue fulanita que fue pegando pequeños sorbos en este caminito que llaman vida, uno que ahora esta verde, pero que a veces se empaña, la que no se arrepiente, y que se permite el lujo de probar el ron añejo y el vino de cartón, para que no se le escape ningún sabor y que ya no mira atrás y camina y camina por Barcelona mientras disfruta de estar aquí y ahora!”¡Chin, chin!

viernes 20 de febrero de 2009

HOY VOY A SER LO QUE QUIERA


Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi dios la libertad,
Mi ley la fuerza y el viento,
Mi única patria, la mar


Ya casi siento el olor del mar paseándose por debajo de mi nariz y la sal adhiriéndose a mi piel como si fuera una segunda capa que me deja cubierta de escamas .
El bueno de Johnny me mira con esa sonrisa picara. En su cabeza ya anda tramando algo, ¡qué poco sabe de lo mucho que lo conozco! y de cómo le miro de reojo cada vez que trata de dar un paso, él va dando sorbos al ron y tras cada trago sus dientes de oro emiten un pequeño fulgor. En este día gris y nublado soy yo la que lleva el timón. La libertad se saborea mejor que nunca cuando eres tú la que domina el barco.
He renunciado a la fealdad de los piratas, la manía del capitán de no lavarse nunca los dientes y exhibirlos tintados, no se adapta a mis costumbres de ciudadana civilizada. Él se acaricia la barba enredada, mugrienta, convertida casi en un estropajo, pero que el considera el orgullo de su rango.
Los zarcillos de los dos tintinean con cada paseo de lo brisa, son como pequeñas campanillas y la brisa una señorita con la falda bien ajustada y un paraguas en la mano derecha.
Las tablas crujen bajo nuestros pies, ya no hay destino posible, porqué todo el mundo es nuestro destino. Pergaminos gastados y bien guardados en el camarote así lo confirman.
Abro los ojos, sólo por hoy, sólo hoy se cumplirá ese sueño, ¡hoy voy a ser pirata!: lucharé con mi espada, seré una mala pero un poco buena, la capitana que lleve a su barco a los confines del universo... Me han dado unos días para ser lo que quiera, porqué es Carnaval y cada uno puede elegir aquello que sólo puede ser cuando se nos permite que los sueños cobren vida
¿Y tú de que te disfrazas?

jueves 19 de febrero de 2009

MI MADRE ES UNA BRUJA


Tanto tiempo haciendo teatro y no me sirve para nada, sea como sea las madres tienen una especie de chip en el cerebro que se pone en funcionamiento en tu presencia y hace que adivinen lo que estás pensando.
¡Odio cuando la mía hace eso! Me hace sentir desnuda y como si no tuviera secretos para sus siete sentidos, y digo siete, porqué el sexto sentido lo tiene por ser mujer y el séptimo viene de la mano de haber tenido hijos.
Mi hermano y yo siempre andamos maquinando en contra de parecernos con el paso de los años a nuestros padres, sin embargo, la historia se repite y hay cosas que parecen inevitables por mucho que tú te esfuerces. Ella nos escucha desde lejos, haciendo que se entera de todo lo que decimos, aunque estemos usando el inglés como un lenguaje secreto. Entonces se indigna porqué cree que hablamos de ella, frunce el ceño y monta su pequeño escándalo, sin acordarse de que hagamos lo que hagamos cuenta con su arma más poderosa: ser madre.
Me puse a rebuscar en los armarios con una sola fijación: encontrar chocolate. Raro en mí porqué sólo lo como en momentos puntuales, lo mío es la leche condensada y la vainilla y soy tan poco chocolatera que además mi favorito entre todos los favoritos es el blanco. Tras dos minutos de desesperación, removiendo latas de conserva, botellas de aceite y paquetes de pasta, ella con total indiferencia abre la boca: “el chocolate está en el armario de abajo, detrás de las ollas.”¡pero cómo lo ha sabido!
Pase por alto el pequeño detalle, pero el sábado pasado al abrir uno de mis cajones desastre me di cuenta que andaba escasa de medias. Las que no había sufrido una carrera parecían estar habitadas por duendes por no hablar de mi necesidad de comprarme algún que otro conjunto de ropa interior ¡confieso, mis braguitas cada vez se parecen más a las de Bridget!
Llego feliz a casa de mis padres, a disfrutar del exquisito plato de arroz con Bogavante que le encanta hacer a mi madre este día de la semana: “mira nena, en tu cuarto (sigo teniendo mi rincón en esa casa), te he dejado unas medias y un conjuntito que he comprado en la Reme, si no te gusta lo cambias”... ¡Es una bruja, mi madre es una bruja!
Y eso, por no hablar de las veces que sabía que mentía, que adivinó si estaba triste, que afirmó saber lo que era mejor para mí y lo que pasaría, en fin...Lo dicho, nadie te puede hacer sentir más desnuda que tu propia madre.

miércoles 18 de febrero de 2009

SALUD, DINERO Y AMOR


“I feel good, nanananana...! (gallo) I fel good, nananananaa! Ya era hora que me levantara dando volteretas y haciendo un salto mortal como decían los hombres G, y es que el rallito ha empezado a colarse entre las tinieblas.
El problema es que tan acostumbrada estoy a dar pena y a llorarles a los demás sobre lo triste y desamparada que esta mi vida: “que si yo no tengo amor, ni dinero, ni casi salud...”, que ahora me voy a tener que inventar algo para que se sigan compadeciendo de mí. Aunque cuando me clavan la mirada mientras escuchan una vez más mi lacónico, pero ya gastado discurso, sé que en el fondo andan pensando: “venga ya, no, por favor, no una vez más, no”, y en su mente aparecen pegándose un tiro.
Aprobé la oposición, después de mis infinitas quejas, ¡soy funcionaria!. También aprobé mi último examen de psicología, así que creo que con esto se soluciona el tema del trabajo y de rebote el del dinero.
He vuelto a hacer algo por mi salud: regresé al gimnasio, y la vuelta ha estado cargada de besos por parte del profesor, saludos de las maduritas tías buenas que se levantan a las seis de la mañana para no faltar a ninguna clase. Y unas cuantas gotas de mi sudor desparramadas por el suelo junto con mi falta de aliento y mis ganas de tirar la toalla ¡Dios, esto no tiene nada que ver con lo que yo recordaba! ¡pero sí aquí se viene a sufrir! ¡en lugar de gimnasio lo deberían llamar sala de torturas! Sí es que el mala leche del bigote no perdona una “¡venga que puedes!” “¡qué no puedo!” “¡Qué sí!” “¡qué no!” y él afila el machete por si se me ocurre dejar de hacer abdominales.
Sobre el amor, ésta soy yo en esos momentos tan lastimosos que te hacen suplicar cariño: “¡por qué no me quieres aunque sea un poquito!” (mi lagrima fácil se prepara en la cuenca de mis ojos) “pero si yo te quiero un poco” “no, no es verdad, que nunca te acuerdas de mí” “qué sí mujer” “es que yo quiero ser tu novia (y casarme contigo, y tener hijos...¡soy así de clásica)” “¡y qué diferencia habrá entre una cosa y otra!” “pues claro que la hay” (lágrima en lanzadera espacial preparándose para la cuenta atrás) “no la hay, estoy aquí al 100% y eso es lo que cuenta.” Empiezo a sorber mocos disimuladamente, al tiempo que se enciende una pequeña chispa: “¡y qué más dará lo que digan los demás sobre lo que es el amor! ¡sobre cómo tiene que ser el amor!”
Y así, mientras rebota en mi cerebro esa vieja canción de Los Stops, voy canturreando: “ 3 cosas hay en la vida: salud, dinero y amor” , de ninguna carezco, y sin embargo, no sé porqué me parece que la letra y su autor nunca tuvieron del todo la razón.

martes 17 de febrero de 2009

LAPSUS LINGÜÍSTICO


Mira si Freud no se hubiera hecho tan famoso yo no tendría esos problemas. La gente no andaría absolutamente pendiente analizando los que sale por tu boca y absolutamente convencida que realmente lo que tú querías decir era una cosa y no otra porqué el subconsciente ha decidido escaparse por tus palabras.
Estaba dando un abrazo fuerte, y Toto que estaba más simpático, se enfadó. Somos amigos, y eso que él ha sido muchas veces un verdadero estúpido, pero que me tendiera la mano cuando más triste estaba hace que le perdone casi todo.
Además está el hecho de que los dos bebimos mucho. Nos dio por ahogar las penas por no tener con quien celebrar San Valentín con una botella de vino cada uno, la mía de rosado, y él la de tinto, que considera más acorde a su siempre reivindicativa masculinidad.
Rebeca, cuando bebes te pones muy pesada ¡no has parado de hablarme en inglés” y seguramente un inglés ininteligible causado por una lengua atropellada y una conciencia poco focalizada.
Medio mareada estiro los brazos: “¡Ay Tico! ¡qué quejón eres!”, Toto abre mucho los ojos: “¿Tico? ¡me has llamado Tico!” “quería decir: Toto, Toto, Toto ...¡porqué yo sé perfectamente como te llamas! Tú eres Toto”, pero Toto no acepta mis excusas “muy bonito, niña, a partir de ahora yo te llamaré Beatriz” “¿y quién es Beatriz?” . Lastimosamente para él Beatriz no es nadie, pero Tico sí, y él lo sabe, y se ha molestado porqué otros se han encargado de dar publicidad diciendo que si usas el nombre de otras personas es que importa. Pero Toto es mi amigo y no tiene derecho a hacerse el ofendido por algo romántico.
Pasan las horas y Toto vuelve a la carga: “¿Te acuerdas que me llamaste Tico?”, desde lejos, me dedicó a revolver platos, pienso que no puedo cambiarlo pero trato de arreglarlo: “¡Toto, sabes qué te digo, el subconsciente está sobrevalorado, hace dos semanas te llame Taco y no pasó nada, así que por favor no te enfades, maldito Freud, Lacan y todos sus amigos!” “ pero si yo no me enfado”, pero Toto está estrujando el cojín mientras trata de sonreír. Como si yo no supiera que Toto se lo va a quedar bien guardadito.
Es lo que tiene, hasta los amigos, sólo por ser hombres siempre andan queriendo ser el centro de nuestro universo.

lunes 16 de febrero de 2009

SURREALISMO


¡Surrealista! Esa es la frase que usa mi prima número 6 cuando algo le parece fuera de lo común en el sentido negativo. Surrealista para mí se encuentra mucho más allá de la realidad, en un mundo rodeado de sueños y objetos que se deshacen, que cambian, que se acercan y desaparecen. Los surrealistas le dan muchas vueltas a las cosas, pero su punto de locura, definitivamente les convierte en genios.
Un surrealista hace de su desgracia su mayor logro. Mira Dalí, igualito que a Van Gogh le pusieron el nombre de su hermano difunto (Salvador) y sin embargo, en lugar de pensar en que había nacido muerto, pensó que había conseguido algo tan mágico como una reencarnación, o al menos eso le dijeron sus padres, cuando lo arrastraron hasta la tumba del hijo mayor.
Toto y yo estábamos de pie en Cadaqués, contemplando esa maravillosa cala y a todos los bohemios que buscan contagiarse del arte que inspiró a otros, mediante una vida de retiro, de contemplación o por el contrario, mejor si puede ser con muchas experiencias a la orilla del Mediterráneo.
Era la hora de que se marchara el sol, pero una niebla incipiente nos impidió ver colores anaranjados y nos tuvimos que conformar sólo con tonos rosas que se iban entremezclando con los azules grisáceos de hace rato.
Todas las casitas blancas, enredadas en la montaña, pero siempre cerquita del agua parecían ansiar un cambio, una llegada, igual que las barcas que flotaban en medio del mar, como si alguien las hubiera abandonado. En este pueblo todo el mundo espera algo o simplemente se olvida de todo.
Creo que es la cuarta vez que vengo hasta aquí y siempre hago lo mismo. Camino entre las piedras, me acercó al agua para comprobar que sigue siendo transparente y esconde un fondo de rocas..., miro al faro en la lejanía y luego me entra un súbito vértigo por si tropiezo y de repente me encuentro rodeada de agua helada. Nunca me han acompañado las mismas personas, pero creo que el sentimiento se repite igual, una inmensa paz y la alegría de estar contemplando algo bello, pero esto no es surrealismo es puro realismo.
Toto me pregunta que significa la palabra “magrana”, miró el cartel que me señala, es un póster de un cuadro de Dalí inspirado en este paisaje, dice algo así ( y perdón de mi memoria poco fiable): “ sueño causado por el vuelo de una abeja en torno a una granada un segundo antes de despertar.” No me gusta el cuadro, y no porqué no esté bien pintado, si no porqué la abeja se ha convertido en dos tigres con un rifle a punto de atacar a una belleza desnuda que reposa de forma tranquila. Mi madre siempre me ha dicho que las abejas no atacan si tú no las molestas. Y luego pienso que Dalí ha dicho una mentira para seguir siendo un genio: un segundo es demasiado poco tiempo para todo un sueño, pero bueno eso es el surrealismo.
Todo el que imagine un mundo diferente a este, de personajes grotescos, donde todas las formas son posibles, y donde los objetos dicen más cosas de las que uno desearía, todo el que cree en el poder de subconsciente, todo el que se escucha, ese es un surrealista, el pecado del surrealista es que no se da cuenta de lo cerquita que anda de ser un realista.

viernes 13 de febrero de 2009

LA TIERRA EN TU CUERPO

Es extraño el nacionalismo, pero lo cierto es que uno pertenece a donde siente, independientemente de lo que otros digan que debes hacer o decir para ser un verdadero integrante de tal comunidad o de la otra.
Yo que tengo un espíritu aventurero, estoy encantada con ser un poco de todos lados: catalana de nacimiento, andaluza por descendencia y un poco paraguaya porqué se me pego el acento. ¡Y añado! Cada uno de los lugares que he visitado han dejado marcas en mi cuerpo.
Mi hermano apareció hace un mes con un escudo tatuado en el brazo: La bandera de Cataluña. He de reconocer que me encanta la historia del conde Guifre el Pilós, en la que el rey coge su sangre y marca las cuatro barras sobre un escudo de oro y así nace la senyera. Mi Pepote estaba sumamente orgulloso de su acto vandálico, porqué es evidente, que lo de dejar su cuerpo mancillado por la tinta, lo hizo sin en el consentimiento de mis padres y casi provoca un nuevo infarto en mi padre y un ataque asmático en mi madre. En mí (un poco más cerca de los tiempos modernos) una falta de pasión total por los tatuajes.
Nunca había pensado que el amor de mi hermano por esta tierra era tan grande. Los dos solemos hablar en castellano (mis padres son de Granada), costumbre acorde con el idioma que usa mi pensamiento. Pero claro, la bandera amarilla y roja junto con la del comunismo debería haberme dado algunas pistas.
Hace una semana. Mi hermano que ya se ha acostumbrado a ser un terrorista, me hace una petición un tanto extraña: “¿me pones crema en la espalda?” , y al levantar la camiseta descubro un caballo emitiendo bufidos, con los músculos bien marcados y a un jinete con una armadura y un escudo con una cruz que me resulta bastante conocida: “¡Dios mío, es el caballero de San Jordi!” (patrón de Inglaterra, Georgia, Bulgaria, Etiopía y Portugal; Cataluña, Aragón, Alcoy y Cáceres) y según la cultura popular, el que venció a un dragón.
“¡Pepo estás fatal!”, ¡se grabó un significado relacionado con la tierra en su cuerpo para toda la vida !. Y aún así, todavía habrá alguien que dudara de que él se siente catalán, que es catalán.
Lo que decía, extraño este nacionalismo.

jueves 12 de febrero de 2009

POR SAN VALENTÍN

Valiente. Por un momento se me olvidó que yo era valiente. Pero lo he sido y eso demuestra que si las circunstancias me lo piden lo volveré a ser.
Una vez le rompí el corazón a alguien, no porqué yo quisiera, si no porqué no me paré a pensar. El ser humano nunca aprecia lo que tiene hasta que lo pierde. Y los errores difícilmente son perdonados cuando lo que hieres es el corazón de un ser amado.
Él cogió un avión, con el espíritu inquieto me miró a los ojos y me dijo: “se acabó, no nos volveremos a ver”, aunque eso no ha sido cierto.
Durante dos meses me quedé mirando al cielo, contando todos los aviones, preguntándome de dónde venían y a dónde iban, y soñando con que tal vez alguno lo trajera de vuelta a mi lado.
Me quite el anillo de mi dedo y lo guarde en una caja de madera, para enterrarlo como un recuerdo y no como una promesa.
Sin embargo, el amor me hizo reaccionar. El dolor de mi pecho era tan grande, y quería decir tantas cosas, que llena de una nueva energía rescaté mis ahorros y compré un billete de avión, así, sin decírselo a nadie.
Reserve un hotel por cinco días en la ciudad más corrupta del mundo, aunque iba a estar quince y reconté mi dinero nuevamente para estar segura que sobreviviría durante ese tiempo.
Partió mi vuelo de Barcelona de buena mañana, iba a tardar 36 horas en llegar a mi destino. Mi compañero no dijo ni una palabra en todo el viaje. Tampoco yo tenía ganas de que me hablaran, demasiado inquieta estaba mi alma pensando en como iban a reaccionar, y con el miedo de tener que pasar quince días llenos de amargura.
Al llegar a la capital del país, me quedé presa en su aeropuerto, esperando durante 6 horas a que saliera el próximo enlace. Los vigilantes estuvieron toda la noche rondándome mientras yo echaba cabezaditas en una incomoda silla de plástico y apresaba con fuerza todas mis pertenencias. Luego me enteré que hacía dos días habían entrado a golpe de pistola en el aeropuerto y habían robado algunas cosas. “La ciudad está llena de maleantes y tú eres una mujer indefensa, viajando absolutamente sola”. Lo cierto es que nunca piensas lo expuesto que estás al peligro hasta que lo pasas.
La llegada a mi destino, fue de día, las palmeras me parecían más altas y la tierra más roja que nunca. Estaba claro que había llovido hacía poco, a pesar de estar allí por segunda vez, fue ésta la vez que más me enamoré del lugar. Los niños con pantalones deshilachados, las caras cansadas de algunos viejos, los edificios poco cuidados, el impresionante río...todo tenía una dosis extra de belleza.
Acomodada en mi hotel me eché a descansar. Quería estar más guapa que nunca aunque el viaje había hecho bastantes estragos. Antes marqué el número de teléfono. Su voz: “¿Sí?” “hola, estoy aquí” “¿quién eres?” (¿ya me olvidó?) “soy yo, Rebeca” “¡no!” “sí, estoy aquí, en el hotel Casablanca, voy a estar 15 días, si quieres verme aquí estaré si no pues nada” . Su voz turbada, medio enfadada, medio sorprendida se quedó balbuceante antes de que fuera inyectada por una renovada dosis de firmeza: “esta bien, tengo que hacer algo y luego te veré”.
A las nueve de la noche, aunque yo tenía jet lag y me sentía como si fueran las tres de la mañana, el teléfono de la habitación sonó. “Él te espera en recepción”, me amasé el cabello y le eche un último vistazo rápido a mi imagen en el espejo. El río rugía a los pies de mi ventana. Era octubre, pero allí tenían una pequeña primavera. Anduve el camino empedrado, atravesé las malezas y las flores tropicales que emanaban olores embriagadores, y en mitad de la oscuridad lo vi a él, de pie, esperando. No dijimos ni una palabra, sólo me abrazó y luego lloró, y los dos lloramos, y ahí supe, que el destino se había portado mal con los dos.

miércoles 11 de febrero de 2009

GINGER JENGIBRE


Una cosa que he aprendido después de ir a unos cuantos restaurantes es que nunca te debes fiar de lo atractivo que parezca en nombre del plato que se exhibe en la carta.
Mis intentos de arriesgarme han hecho que me salga el tiro por la culata casi siempre y que acabe prefiriendo lo bueno conocido que lo malo por conocer (sí, tal cual suena, escrita en ese orden).
Otra cosa que me ha enseñado mi limitada experiencia, es que a veces mis esfuerzos por guardarme un huequecito para el postre, no compensan para nada.
El viernes por la noche mi prima número 6 y yo decidimos arreglar el mundo mediante una cena llena de suspiros, en la que ella me compadecía por la visión pesimista de mi vida, mientras trataba de influir en mí con su renovada dosis de alegría desde que esta enamorada.
Ella hablaba sin parar, que si mi chico por aquí, que si mi chico por allá, y yo devoraba el arroz chino (los restaurantes chino empiezan a ser un verdadero ritual para las reuniones de mi familia).
Me pregunto que me hubiera salido en ese momento si me hubieran servido una galletita de la suerte, probablemente “paciencia”, y a ella: “el amor inunda tu vida.”
El caso es que entre: el cerdo agridulce, el arroz, la salsa de soja y la ternera con bambú, decidí guardar ese pequeño espacio para mi postre.
El chino feliz (siempre están sonriendo) me tiende la carta, le señalo el helado frito (terrible curiosidad por saber como se fríe un helado), me mira con sus ojos rasgados: “lo ziento, no tener helado, ningún tipo” ¡vaya que casualidad! Resigo con el dedo las líneas: flan, plátano frito...um...Ginger jengibre ¡esto suena bien! En mi mente aparece la visión de un cóctel exótico, ideal para seguir la conversación repetitiva con mi prima.
Al cabo de dos segundos (a parte de sonreír sin parar los chinos son increíblemente rápidos sirviendo platos), me planta delante de los ojos, unos cuadraditos de color amarillo, recubiertos de azúcar y con un extraño óleo que las hace brillar. Vistas de lejos parecen gominolas, de cerca, delicias turcas de mala calidad.
Haciendo una pinza con los dedos cojo el primer cuadradito. Un sabor pastoso me llena la boca. Ahora el esfuerzo por escuchar a mi prima resulta mucho más duro. El jengibre ¡por qué esto debe ser jengibre o Ginger Ale! (que para el caso es lo mismo) empieza a provocarme picores en la lengua, luego en el esófago, en el estomago y más allá.
“¿Te encuentras bien?” mi prima exhala el humo de su cigarro con preocupación. Como fumadora pasiva, creo que el jengibre del demonio y la nicotina están provocando una mala combinación. “Me equivoqué ¡esto está malísimo! ¿no quieres un pedacito?” La cara de mi prima se contrae un poquito, debe pensar “vaya tela, no le gusta a ella y quiere que sea yo la que me intoxique.”
Estoicamente para no ofender al chino, porqué parecía muy contento cuando le he pedido el postre que probablemente nadie pida nunca, en la vida, jamás, me he comido todos los cuadraditos, aún a riesgo de quedarme sin lengua y morir por un inflamación extraña de mi tubo digestivo. Para compensar un cortado, la leche siempre acaba con todas las toxinas.
Y para la próxima, otra nota mental: nada de postres raros de aquí a la eternidad.

martes 10 de febrero de 2009

WAKING LIFE


Me levante un poco más profunda de la cuenta. Tras ver Waking life mi cabeza empezó a dar vueltas con todas esas ideas sobre el ser humano.
Hace 8 años decidí hacer enfermería psiquiátrica como asignatura optativa. Con más miedo que otra cosa me enviaron al Hospital Clínico para que hiciera unas cuantas prácticas. Fue así como entré en contacto con: Juan el Bautista, la Virgen María y hasta con un Napoleón. Los tres tenían en común creer firmemente en que el fin del mundo se hallaba excesivamente cerca, y coincidían en su seguridad en el hecho de ser la viva reencarnación de un personaje famoso, eso y pasarse el día afirmando que a ellos no les fallaba ninguna neurona. Nadie quiere ser la reencarnación de alguien que simplemente vivió la vida sin que alguien se acordara de hablar de sus paso por ese transito.
Vistas las cifras de población (somos muchos más que hace unos cuantos siglos) se hace difícil creer en las reencarnaciones.
Un buen día inventamos el lenguaje por nuestra necesidad de comunicarnos, conseguimos manejar conceptos abstractos que no eran tangibles pero que con las palabras podían confirmarnos que el ser que teníamos delante sentía algo parecido.
Pero hay algo más. ¿Cómo es posible que al mismo tiempo que aquí en la otra punta del mundo alguien tenga la misma idea? El pensamiento esta conectado, eso explicaría los deja vus.
Unos científicos llevaron a cabo un experimento. Encerraron a un grupo y le dieron un crucigrama atrasado que ya había sido resuelto. Los resultados en su resolución fueron un 20% mejores que cuando el crucigrama era inédito.
Así más que reencarnaciones, es posible que más allá de las palabras, halla algo que conecta nuestras neuronas, que nos hace sentir las mismas emociones, tener pensamientos similares, puntos de vista y heredar los mismos problemas que ya tuvimos hace siglos, porqué a lo largo de los años, tristemente el ser humano poco ha evolucionado, los problemas de los griegos y aquella fantástica Atenas son los mismos que se debaten en nuestra nueva política.
Eso o el ser humano es demasiado perezoso para exprimir del todo sus capacidades. Habrá que conformarse con un Einstein por época.

lunes 9 de febrero de 2009

FLAN


A estas alturas ya he dado bastantes pistas sobre el carácter de mi hermano. Mientras yo procuraba ajustarme la ropa con un mínimo de orgullo, él se tendía boca arriba en mi cama presumiendo de leer uno de esos tratados de economía que lo único que pueden provocar es un bostezo soporífero tras la primera página.
Delante del espejo, hacía ejercicios para quedarme con todo el aire dentro para poder encoger al máximo la barriga y apretar las nalgas, bajando los hombros y manteniendo el pecho bien firme arriba.
Él levanta uno de sus ojos por encima de las tapas del libro. Me mira con un poco de desdén y de repente lo veo como un ser cubierto por pelos de lana y ojos redondos, que miran hacía un punto indeterminado. Él es mi alter ego, mi parte oscura, el que sentencia y al que le importan un carajo todo el rollo de los sentimientos, el respeto a mi persona y lo delicada que sea para enfrentarme a la vida.
te tiembla todo” “¿qué” “que te tiembla todo, eres como un flan” “no, no... lo que ves son mis curvas por las clases de danza del vientre” “lo que tú digas”.
De frente, de perfil, un poco más de aire aquí dentro, más pecho arriba, cuello tieso...¡uysss! El peluche sigue atento a su libro mientras yo voy evaluando las partes de mi cuerpo “¡pero si soy delgada!” “ahora sí, pero te meneas como una gelatina” ¡Maldito muñecote! ¡Qué habrá querido decir con ese AHORA! ¡desde luego que los Alter egos no entiende de la sensibilidad femenina! Me imagino a mi misma mandando saludos con el brazo mientras la parte del humero produce un eco vibratorio con sus movimientos de balanceo: “adios, adios, adioooooooooooooos
Los problemas de casi la treintena, la ley de la gravedad empieza a imperar. Trato de hacer un movimiento sexy ,cual Salma Hayek en Abierto hasta el amanecer con una pitón entre las manos, y descubro a mi estomago rebotando “¡oh no, él tenía razón, soy una gelatina!”
Pepo se levanta, cierra su libro, me mira muy serio y me lo suelta a la cara: “¡Anda, haz el favor de ir al gimnasio y no martirizarme con estos tristes espectáculos!” y entonces desaparece.
Yo me quedo con la barriga encogida: “¡pero si soy delgada, soy delgada, soy delgada!” (obsesión de haber sido una gordita toda la vida).
Segunda nota mental de este mes: volver al gimnasio.
Apunte: 8:00 de la mañana del lunes. Suena la alarma para ir al gimnasio. La chanchita se da la vuelta y se queda profundamente dormida, tal vez mañana...No podría empezar haciendo abdominales (¡y perder esa mágica vibración de mi cuerpo!)

viernes 6 de febrero de 2009

HUIR DEL DESTINO


En mis momentos más optimistas pienso que todo depende de mí, en mis momentos más pesimistas que todo depende del destino. Curiosamente, a pesar, de estar en el medio le he puesto un poco de fe a mis actos aunque siga pensando que hay algún tirititero que se divierte moviendo marionetas a su antojo, cruzando hilos, provocando desastres y de vez en cuando algún que otro acierto.
...¡Tic, tac! ¡Tic, tac! ¡Sí tiene que existir un destino!
Hace tiempo, cuando todavía rondaba por todo el hospital, me encontré con un paciente que conocía por sus ingresos frecuentes en el servicio de cirugía vascular. Su enfermedad había evolucionado hasta tal punto que ya no había ninguna cirugía que pudiera solucionar su situación. Los médicos hablaron con él. Tenía gangrenados algunos de los dedos del pie y sufría terribles dolores por tener ocluidas las arterias, ellos le dijeron que tenían que amputarle la pierna. El hombre se negó de forma rotunda. Decidió que prefería convivir con el dolor y arriesgarse a morir cuando el miembro se pudriera, a perder una parte de su cuerpo.
Sin embargo, ese momento no llegó. Un camión le atropelló un buen día, y mientras el resto de su cuerpo se quedaba prácticamente ileso, su pierna fue amputada de forma traumática por el vehículo.
De la misma manera ha pasado esta semana. 3 veces hemos bajado corriendo a operar a un paciente cuyo by pass se había roto. La última vez, los dos nos mirábamos, él con los ojos empañados porqué sabía que en esta ocasión ya no salvaría la pierna. Y yo con dos pinzas en la mano por si la cirujana tenía que apresar la arteria antes de que se desangrara y no perdiera tan sólo la pierna.
Cuando ha vuelto después de la intervención, ahora menos completo según su manera de verlo (aunque yo sé, que sigue siendo la misma persona entera, cargada de valores y sentimientos), parecía que también le hubieran operado la garganta, ya no hablaba, ni siquiera para quejarse de su terrible dolor, lo entiendo, es la primera fase de su duelo.
Uno nunca espera que el destino le acabe alcanzando, pero lo hace. En algún momento, en ese en que te paras a coger un poco de aliento, se te adelanta y aquello de lo que tanto habías huido, se manifiesta, porqué tenía que ser así, porqué no hay más, porqué esas son las normas y porqué probablemente algo te tenía que enseñar esta vida con ese cruel destino del cual pensabas que estabas escondido.
Evidentemente no siempre el destino ha sido cruel, pero lo es en estás historias, en la que la suma de las circunstancias acaba provocando aquello que tanto te habías negado a asumir.

miércoles 4 de febrero de 2009

UNA DE PRINCESAS

Mi crisis me ha llevado a plantearme que quiero cambiar de trabajo, aunque en medio de la crisis global ya me han advertido que eso es muy complicado, quizás debería esperar, pero hasta eso me tiene cansada.
También he planificado volver a casa de mis padres, eso significa dar dos pasos atrás para volver a encontrar el rumbo (sigo las indicaciones de mi hermano). Necesito poder hacer cosas sin tener que ir contando las monedas que me quedan en el bolsillo y sin rezar que este mes por un casual mi nomina haya quedado engrosada de forma mágica.
Quién sabe, con lo cobarde que soy, puede que todo eso quede como tinta en un tintero, absolutamente negra y estancada, esperando que alguien se decida a mojarla.
He dejado de contar estrellas, lo cual me tiene un tanto preocupada, porqué si no las cuentas quiere decir que no sueñas ¿y quién no tiene sueños a dónde va a parar?
El mundo debería ser distinto ¡maldito capitalismo! ¡Ahora ya no podemos vivir sin trabajar! Pero si lo que yo quisiera es estar corriendo por un prado, dejarme acariciar por el sol, oler flores de colores, escuchar a las cigarras y cuando llueva pues entonces quedarme pegada a la chimenea viendo chisporrotear a los troncos secos, que no sabían que éste sería su triste final. Nací para ser princesa en un cuento de hadas. Seguro que yo notaría el guisante debajo de veinte colchones. Tantos años sin una heridita y metida en una burbuja, me han hecho un ser delicado a la que le pesa el mundo. Por eso en cuanto me pinché con el huso me costó entender que ningún: pajarito, ciervo, vaca, saltamontes, cerdo, mamut...iba a volver a cantar junto a mi ventana y que más que princesa, debería ser madrastra, para sobrevivir fuera del mundo de Encantada.

martes 3 de febrero de 2009

BRIDGET EN LA GUERRA


Hay juegos que son realmente complicados, en donde las reglas no las pones tú, intentas ponerlas pero rápidamente el enemigo despliega su táctica y te convence de que si quieres conseguir tu objetivo deberás seguir sus propias normas.
El viernes me dejaron plantada ¡sí señor! A una chica como yo hay gente que la deja plantada, los fenómenos más raros suceden en este mundo. Desde luego que el caviar no esta hecho para el paladar del asno (sé que la frase no era exactamente así, pero qué más dará, lo que importa es el subidón de autoestima como droga dura que me inyecto a mí misma).
Cuando mi móvil parpadeó media hora antes del encuentro con un mensaje en el que me pedían disculpas pero aseguraban no poder acudir, note que mi yugular se iba inflando a un paso acelerado: “¡Es la segunda vez, la segunda vez que me plantan y sin ninguna explicación!”. La suma es fácil: mala semana en el trabajo + plantón = a genio incontrolado. Mi respuesta voló en un mili segundo para decir lo decepcionante que me había resultado.
Y claro, el enemigo ni se inmutó. Supongo que debió pensar que dos problemas tenía yo (enfadarme y desenfadarme) y que ya cambiaría mis modos si pretendía que el tratado de paz llegara en algún momento.
Pacientemente, agazapada entre los matorrales esperé los movimientos de Charlie, pero Charlie había desaparecido. Y entonces... ¿Qué hizo Bridget? Con toda la pintura de guerra corrida por la tristeza abrió su Walkie talkie y se disculpó por su mal genio y su mal humor.
Charlie respondió rápidamente diciendo que el enemigo había exagerado atacando de ese modo a sus defensas. Bridget que es toda una emisaria de paz en tiempos de conflicto, agitó la bandera blanca y con uno de esos smiles que te permite enviar el móvil, le pidió disculpas.
Charlie, orgulloso le tendió la mano: “Muy bien Bridget, vamonos a celebrarlo, pero controla tu mal humor.” ¡Maldito Charlie, sabía que no tenía que firmar la rendición con el enemigo! ¡ya se sabe estos japoneses y alemanes son poco de fiar! ¡y si encima se llaman Hugh Grant pueden resultar el colmo del orgullo!
Pero a Bridget ahora le da un poco igual, aunque sepa que no debió pedir disculpas si no recibirlas, pero es que dos no discuten si uno no quiere, y no siempre el que vence merece haber vencido. ¿Será que me estoy pasando con las dosis de bondad humana?

lunes 2 de febrero de 2009

EL CHOCOLATE ESPESO


Lunes...me he pasado toda la semana trabajando, de manera que no lo estoy saboreando ni de lejos como si fuera un verdadero lunes.
Entre tanto cielo gris y lluvia, combinación que sólo invita a quedarse en casa y moverse tal cual describe el anuncio de Ikeadel sofá a la cama y de la cama al sofá”, yo abrí mi paraguas lila de topos negros y salí a la calle a pasar otra entretenida tarde en el hospital.
Como recompensa y en honor al domingo, en cuanto llegué a casa a las once de la noche puse a explotar una bolsa de palomitas en el microondas y me metí bajo las sábanas dispuesta a ver película tras película hasta las cinco de la mañana, entre sorbos de coca cola siempre light. Lo cierto es que sólo sobreviví al final de una de las películas y al principio de la primera, pero así me creí que el domingo lo había pasado como Dios manda: descansando.
Y es que hay semanas que más vale no asomar ni siquiera la cabeza. Desde el principio las cosas empezaron mal. Tengo unas cuantas buitres leonadas rondando sobre mi cuerpo a la espera de que me convierta en cadáver. Lastimosamente para ellas todavía le queda larga vida a esta reina. Y es que en este país el dicho ese de las cosas claras y el chocolate espeso, no es bien encajado por todo el mundo, ni eso ni el querer introducir cambios. La gente normalmente toma el modificar sus hábitos como una afrenta personal independientemente de que sea para bien: “¿por qué lo haces así?” “pues porqué toda la vida se ha hecho así” “bueno también los cirujanos estuvieron toda una vida sin lavarse las manos y se hubo de cambiar” “pues yo lo hago así y punto, y ni tú ni nadie me va a decir como lo tengo que hacer” ¡todo un argumento de peso! ¡odio estas tontas pataletas!
El caso es que las miraditas de desprecio hicieron un poco de mella en mí y mi mal humor volvió a traspasar fronteras y acabe enfadada con todo el mundo y sobretodo conmigo misma, y claro ¡lo de no poderme hablar me sentó fatal y me hizo sentir muy solita! ¿volvería a convertirme en la mujer lobo?
Sorprendentemente pasan los días y parece que pase algo más, porqué las cosas vuelven a su cauce sin que nadie haya hecho nada para enmendarlas. Pero las miradas de rencor desaparecen, vuelven las sonrisas ¡vuelve mi sonrisa! Y entre todos firmamos un tratado de paz. Mis palabras han quedado en el olvido, todo sigue haciéndose exactamente igual, y eso me hace tirar la toalla y pensar en ese viejo dicho de: si no puedes con tu enemigo únete a él.
Eso sí, las cosas me siguen gustando claras y sobretodo el chocolate que sea espeso, aunque después de la batalla queda claro, que hay a quien las cosas le gustan espesas y el chocolate más bien claro.