
Es octubre y ni por asomo el otoño se ha decidido a acercarse. De vez en cuando pone un pie en la puerta, deja un charco mojado en el suelo y otra vez vuelve hacía atrás. Como mi madre bien dice: “¡esta es la época de los disfraces!”, puedes llevar una medias tupidas y una camiseta de tirantes, o ir tapado hasta las orejas mientras tu vecino deja todo su cuerpo al aire y nadie dirá nada, los día de sol y sombra hacen que uno acabe un poco desconcertado en relación a su vestuario.
Al recordar a mi madre, me da la impresión que me olvido de que a parte de madre ha sido muchas otras cosas en la vida.
Tras una semana agotada, el sábado por la noche me quedé pegada a la pantalla, tumbada en el sofá y siguiendo con ganas los programas de ese día de la semana. El sueño estaba por vencerme pero más fuerza tenía la curiosidad para mantenerme despierta.
La imagen de la duquesa de Alba se plantó en la pantalla, una mujer de 81 años que recriminaba a sus hijos cuestionarle el amor que había renacido en su interior, mientras ellos llevaban una vida desordenada, de angustias y de mal sabor por una mala gestión de ese mismo amor. Como madre se había quedado callada, apoyaba la mano en el hombro de sus vástagos y dejaba que cada uno cometiera sus propios errores, que aprendiera y que en todo caso fuera dueño de su vida y por tanto de sus actos. Ver a esa mujer de edad avanzada, con la voz más temblorosa de lo habitual, con un poco de rabia, me hizo plantearme dos cosas: lo poco atentos que estamos al cariño que también necesita la tercera edad (el paso de los años no vuelve a tu piel menos sensible, no endurece el corazón, no rechaza el contacto) y las veces que olvidamos que nuestros padres también tuvieron una historia, que no sólo están para nosotros, aunque el hijo egoísta siempre les asigna un papel exclusivo, como yo, como todos, siguen teniendo deseos, sueños, necesidades y esos estaban allí antes de que yo naciera.
Al recordar a mi madre, me da la impresión que me olvido de que a parte de madre ha sido muchas otras cosas en la vida.
Tras una semana agotada, el sábado por la noche me quedé pegada a la pantalla, tumbada en el sofá y siguiendo con ganas los programas de ese día de la semana. El sueño estaba por vencerme pero más fuerza tenía la curiosidad para mantenerme despierta.
La imagen de la duquesa de Alba se plantó en la pantalla, una mujer de 81 años que recriminaba a sus hijos cuestionarle el amor que había renacido en su interior, mientras ellos llevaban una vida desordenada, de angustias y de mal sabor por una mala gestión de ese mismo amor. Como madre se había quedado callada, apoyaba la mano en el hombro de sus vástagos y dejaba que cada uno cometiera sus propios errores, que aprendiera y que en todo caso fuera dueño de su vida y por tanto de sus actos. Ver a esa mujer de edad avanzada, con la voz más temblorosa de lo habitual, con un poco de rabia, me hizo plantearme dos cosas: lo poco atentos que estamos al cariño que también necesita la tercera edad (el paso de los años no vuelve a tu piel menos sensible, no endurece el corazón, no rechaza el contacto) y las veces que olvidamos que nuestros padres también tuvieron una historia, que no sólo están para nosotros, aunque el hijo egoísta siempre les asigna un papel exclusivo, como yo, como todos, siguen teniendo deseos, sueños, necesidades y esos estaban allí antes de que yo naciera.
Mi madre no sólo es madre, y a pesar de su amor incondicional, cuando habla de su fabrica, de sus amigos, de sus hermanas, cuando se enfada por cosas sin sentido, cuando cambia las palabras, cuando estrena un jersey nuevo y va a la peluquería, cuando sonríe por un piropo hecho con picardía, cuando pasa sus largas horas con su café negro y su amiga tras la barra hablando de su vida, tengo que recordarme a mí misma que mi madre es mi madre y mucho más.


22 comentarios:
YOOOOOOOOOOOOO
Qué ansiedad por dios,esto de intentar ser la primen jajajaja
Las madres grandes sufridoras...
Yo prefiero quedarme la opinión que guardo sobre la mía.
Cada uno tiene su historia.
Un beso Rebe
este es uno de tus posteos que más me ha gustado... la longevidad, es otra de las metas que querian alcanzar los seres humanos. Ahora no sabemos cómo enfrentarnos a esa 3ª edad, que reclama para si una vida distinta, pero suya, reivindica que no tienen por qué ser alejados, encerrados y criticados. Tiene iguales derechos que los jóvenes.
Esta Sra. de Alba, por ser un personaje destacado, está rompiendo una lanza por aquellos que viven el amor a la edad que les "de la gana", está abriendo puertas, pero todavía que mucho camino por andar.
bss
mi madre, a parte de ser mi madre... es ESPARTANAAA!!! jajajaja xD yo siempre pensé d emi madre k era la mujer más fuerte de este mundo :| (y la más temible tb) jaja xDD pero weno :) está bien k nos acordemos de nuestras mamis ´como algo más allá de lo k conocemos en casa :) un beso!
Como dicen por ahí, "los hijos piensas que sus padres nacieron el mismo día que ellos", como que todo lo vivieron es historia ajena a sus vidas.
Mi madre, la extraño tanto, si había realmente una persona que creyera ciegamente y apoyara todos mis gustos y locuras, esa era mi mamá. Pero ahora, que ya soy consciente de mí persona, que no llevo el peso de la adolescencia encima y que puedo ver el mundo de diferente forma... que puedo interesarme en saber más sobre las personas que amo, no puedo saber todo lo que quisiera de sus labios, y eso a veces me hundirme en la tristeza... Cuántas cosas quiesiera saber y ahora ya es demasiado tarde...
Por eso como Rebecca bien lo dice, tenemos que recordar que nuestras madres son más que ello.
Besotes Rebecca, me encanta todo lo que escribis...
Me ha gustado mucho lo que has escrito. No acostumbramos a ver a las madres sólo como madres, y tienes razón.. son mujeres con sus inquietudes y sus ilusiones... a veces me siento hija egoísta. Besitos y que pases un buen fin de semana.
Todas las madres son eso y mucho más...........pero lo de la duquesa de Alba enamorada merece un post aparte, o no??jejej
Upas... suena emocionante. Me da gusto que tu madre sea más que eso; en el buen sentido. Porque, siempre es bueno poder mantener una buena relación con los padres, especialmente, con la madre.
Te dejo un abrazo esperando que tengas un lindo finde. ;-D
El problema es que para comprender bien a las madres...hay que ser madres( y entonces ya no tiene tanto mérito)
Precioso post.
como mujer "no madre" pero absolutamente enmadrada que soy, siempre he tenido clarísimo que la mía es mujer, lo primero. Madre después, y lo que toque, como ser mi amiga, pero por supuesto, lo primero para mí es sentir que está bien, que su vida es la que quiere (que no es siempre así)... si, mi madre es mucho más.
Buen finde!!!
"Mi madre es mi madre, y mucho mas", me quedo con eso, porque resume a la perfeccion todo el post. Y que razon tienes...
un bso!
S. ¿qué tienes un despertador con alarma para las publicaciones amigas? Jajaja, siempre te veo la primera en los comentarios.
xD
Es curioso, Rebeca. Con los padres no pasa algo similar a ellos con nosotros. Ellos, siempre nos verán como hijos adolescentes, aunque tengamos cuarenta o cincuenta años... Y nosotros a ellos, los vemos como seres asexuales y asexuados, papá y mamá, sin más, como si no tuviesen todo un universo de pequeñas y grandes cosas.
Por cierto, hace calor.
Que bonito post, que cosas tan lindas has dicho, tú madre debe estar orgullosa.
Saludos!!
S. com personas evidentemente cada madre tiene su historia.
RAFAELA la marginación que vive la tercera edad es un hecho horrible. En el hospital he visto muchas veces el abandono al que están sometidos, nos es fácil olvidar que a edades avanzadas uno sigue sintiendo. Ahora que hemos conseguido vivir nos falta añadir calidad a esos años.
BCHE me acabo de imaginar tu madre con una espada en la mano, faldita de flecos, sandalias romanas y el casco haciendo frente a todo lo que se venga. La mía es más bien como la Super abuela siempre solucionando todos los problemas.
NOELIA fea costumbre que tenemos los hijos de pensar que todo empezó cuando nosotros conocimos, por culpa de eso nos perdemos muchos detalles. Ser adulto te hace mirar con otros ojos a los que te aman, siento que no pudieras indagar más sobre ello, aunque ella seguro que estuvo más que encantada del tiempo que compartió contigo.
CLAIRE buen fin de semana para ti también, supongo que es el destino o la forma que tenemos de entender la vida: las madres siempre serán generosas y los hijos egoístas.
ARTABRIA ¡tienes toda la razón del munco! ¡la duquesa de Alba merece un post aparte!
JAVI igual para ti, lo cierto es que no lo tuve tan presente hasta que vi ese reportaje en la tele y pensé en como se me olvida que mi madre tiene sus propias inquietudes.
MARIA JESÚS (por cierto te llamas como mi madre) entonces todavía me queda un ratito largo para entenderla al 100%.
CMQ eso lo hace ser así de madura porqué yo muchas veces he olvidado que también es mujer y no tiene un único papel en la vida, aunque como tú valoro por encima del todo que esté bien, aunque no siempre se cumpla.
YOPOPOLIN pues eso: y mucho más...
CAPITÁN empiezo a sospechar que algo de eso hay! ¡si no ¿cómo lo hace para ser siempre la primera? ummm
Esa es la otra versión, la del concepto de los padres hacía nosotros, supongo que aunque nos convirtamos en hombres y mujeres siempre nos verán como esos niños a los que hay que proteger.
¡sí hace mucha calor!
SUPERPATATA en realidad no saber que voy diciendo estas cosas por ahí.
A las madres se las tiende a encasillar en ese papel, es como si sólo tuvieran esa función, al final siempre son el ultimo consuelo, será por eso??? Saludos.
Cierto Rebe... Mi madre es controladora y a veces desesperante, pero alli es cuando me pongo a pensar que a las mejor, la situaciòn y las cosas que ahora mismo le estan pasando, no es lo que ella imaginaba o esperaba...
"Paciencia (me digo) asì como ella te la tuvo a ti cuanod eras pequeña y... como te la sigue teniendo de vez en cuando"
Apapachos Rebekiux!! =D
Ooooh que bonito!! La verdad es que hay mucha razón en lo que dices. A veces no valoramos las cosas o no nos lo paramos a pensar...
¿Cuanto hace que no le decimos un "te quiero" a una madre o a un padre? o un buen abrazo? Yo mucho la verdad... y ellos es algo que creo que valorarian mucho y les haria muhca ilusión, es mas, creo que hasta lo necesitan...
Pensaré en ello... Gracias!
Tienes razón Rebeca, nos tendríamos que parar a pensar que todos tenemos una vida con muchos matices. La gente no sólo es el camarero del bar, o tu jefe (ay que pesadito es), o el vendedor del quiosco, o el chofer del autobús...todos ellos tienen una vida al igual que nuestros padres.
A veces deberíamos parar a pensarlo.
Besitos!
Dios vecina: ¡Me ha encantado! Si, mi madre es mucho más que éso, y a veces nos cuesta verlo. Y como dice en capitán a ellos (padres) también les pasa.
Repito: ¡me ha encantado!
Y sobre la tercera edad... toda la razón! La cuidamos poquito, esta sociedad no las quiere, es duro, pero a veces ves cada cosa...
RALPH será que los hijos a veces sólo vemos nuestro propio interés.
SRTA MUEGANITA sí a veces las madres son desesperantes, pero a saber lo que les pasa por la cabeza que las lleva a comportarse así, y nada, habrá que tenerles paciencia, que mucho ya nos aguantaron.
TRASTO yo soy de las que expreso sentimientos poco, pero realmente ellos lo necesitan.
GABI supongo que es fácil encasillar a las personas y un poco difícil mirar más allá.
NADIA es inevitable supongo, ellos nos ven sólo como hijos y nosotros sólo como padres. Por cierto vecina, el domingo estuve en tu encantador y fantástico pueblo ¡cómo me gusta Sitge! y el festival de cine ¡genial!
Llego tarde, casi todo el mundo ha opinado ya jejeje.
Asi que solo añadiré que efectivamente las madres on mucho más que eso. Y también los hijos, porque algunas madres también es cierto que se encargan de envolver a sus hijos en un manto hiperprotector que de nada le sirve en el futuro porque no les han dejado madurar
Hay de todo, cada cual tiene que pegarse su propio porrazo. Y evitarlo no hará sino que cuando caigas, tarde o temprano, no estés preparado
YANDROS cada cual, cada uno de nosotros somos mucho más, como cada caso es totalmente diferente al mío.
Los hijos hiperprotegidos siempre acaban dandose el porrazo aunque a veces sea demasiado tarde.
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