
Ante mis bridget quejas de ayer creo que debería escribir una segunda parte, aunque eso me acabe tachando de romántica empedernida y se confirme que la primavera me ha trastocado alguna tuerca. Bueno, prometo volverme a poner seria en breve, pero ya sabéis que es lo que más le preocupa al ser humano y lo que al final acaba empujando al complicado engranaje del mundo. Eso sí, todo lo dicho es un absoluto secreto entre nosotros.
Estuve dando vueltas alrededor de la Monumental, pasando por la Sagrada Familia y volviendo hacía la Gran Vía con el coche una y otra vez. Barcelona es imposible incluso cuando se trata de aparcar de cualquier manera. Esperaba que Toto se escaqueara del trabajo y saliéramos a comer, aunque su reunión se había alargado más de la cuenta y mi estomago empezaba a rugir al ver el reloj casi rozando las cuatro de la tarde. Al llegar al semáforo de Marina, le vi sonriendo, vestido de traje y corbata y con ese aire de suficiencia que se les pone a los hombres con semejante vestimenta, como diciéndote: “Ey, nena ¿has visto lo importante que soy?” entonces son como Sean Connery la mar de interesantes pero con 60 años encima. Toto me tendió la rosa y yo empecé a hacer maniobras descoordinadas por culpa de atender al volante y a la flor, así que se la lancé al regazo mientras él ponía carita de pena: “vaya así que desprecias mi rosa” “claro que no la desprecio pero me es imposible hacer dos cosas a la vez”. Toto me confesó que lo de San Jordi había sido una broma, el año pasado ya tuvo suficiente tiempo para enterarse de que iba todo esto.
Conduje hasta el Borne y nos comimos un par de crepes, él pendiente del teléfono por si tenía que volver a la oficina. Sí Toto, es uno de esos hombres asquerosamente ocupados con maletín, teléfono, portátil y agenda de direcciones, que viaja aquí y allá y siempre esta sumido en reuniones de trabajo. Yo no tengo ningún interés a su lado, a veces pienso que debo resultar terriblemente aburrida a sus ojos.
Después de comer, tomamos un café en una terracita. Ayer el verano inundó por fin nuestras vidas, 28 ªC y un sol radiante para iluminar mi cara de felicidad y de niña boba.
Luego le pedí que diéramos un paseo. En la plaza San Jaume leían poemas y la gente de forma espontánea se puso a bailar sardanas. Los guiris parecían muy contentos de haberse encontrado por sorpresa con el choque con la tradición. Me regalaron unos cuantos puntos de libros y luego estiré de la mano de Toto hasta la Rambla. Muchos habían aprovechado para hacer de la fiesta toda una reivindicación a favor de la independencia, y yo casi no me atrevía ni a hablar, no fuera que me viera deportada por el no uso de la lengua catalana.
“¿Volvemos?” “no, quiero ir hasta el mar ¿te importa?" “no, esta bien”. No sé porque de repente tuve ese deseo, como una necesidad. Pasamos el monumento de Colon y nos sentamos en unas escaleritas en el muelle del Port Vell. Los peces y las gaviotas competían por migas de pan. Nos comimos un helado. “Que bonito es el Mediterráneo” “seguro que el Caribe es mucho más bonito” “son distintos”. Nos quedamos allí media hora, observando la llegada de las Golondrinas al puerto y a un niño tratando de cazar cangrejos para su prima, “el primo que toda niña quisiera” dijo Toto, “sí, así me trataban todos mis primos”, tal vez por eso sea yo tan consentida.
Volvimos a la calle Princesa a recoger el coche, y ya entonces Toto se puso serio: “muchas gracias por este día tan bonito...”, lo cierto es que no habíamos hecho nada especial pero había sido bonito, como siempre el placer de las cosas sencillas. “Barcelona estaba más guapa que nunca...no sé si será por la ciudad...o la compañía”, me reí tratando de quitarle importancia a sus dotes de adulador. “linda...” “vaya, con ese traje parece mucho más serio lo que estás diciendo” “ a vaya, yo siempre hablo en serio, pues aprovechando el traje te diré que, te quiero.” Un terremoto agitó mi corazón, debía haber oído mal las palabras de Toto.
Así que cuando repitió: “ me caes mal (risita) pero igual te quiero”, ya no sólo hubo un terremoto sino también un mareo, me abracé a Toto y le rogué en el oído “ ¿y no podrían ser las dos cosas? Caerte bien y que me quieras”, Toto me empujó un momento: “una ya es posible...la otra...bueno, a veces me caes bien y otras no” y volvió a reírse mientras me daba un beso.


11 comentarios:
¿A que no lo esperabas?
¿A que sabe mejor?
Me encantan esas escaleras del puerto, recuerdo cuando estuvimos allí.
Me alegro que el sol saliera en el exterior a la par que en el interior, a veces parece que todo se confabula a favor y todo el puzzle parece encajar perfectamente...
Me alegro que un terremoto sacudiera tus cimientos. Si lo hubieras esperado habrías estado cogida de algún sitio y no hubieras sentido el tambaleo.
Y no hay nada peor que perderse el tambaleo de un momento así...
Sonríe!
Ay YANDROS! Soy tan boba! sí sonrío. Y que te voy a decir de mi Barcelona, si tú ya la conoces, si sabes de ese mar que esta ahí siempre velando por ella.
Sí, tenías toda la razón profesor, lo mejor es no esperar nada a cambio y encontrarse con la sorpresa.
Uy uy....¿terremotos? ejejejej....que gustazo. Es de lo que más se disfruta: de la sorpresa y del terremoto que sacude tus cimientos cuando "esa persona" se acerca o te dice esas cosas....
Me alegro mucho Rebeca!!!
Muchos besos wapa!
Que chévereeeeeeeeeeeeeeee, si vieras mi gran sonrisa al leer esto me abrazarías a mí también ¡Qué lindo el toto!!! Ahhh… No sé que decir estoy contenta por ti…
Pufff, aunque pillar esa ruta en Sant Jordi, y pasarla bonito en Barna es todo un logro muchacha.
Barcelona es divina; con obras y todo incluidas, mejor aún de noche cómplice de todos nuestros secretos.
Pues a mí me trajeron una chupeta (piruleta) en forma de rosa y nada de paseitos por el mar que ya me pone a mi muy triste.
Besos, disfruta al máximo no tengas miedo.
OOOOOHHHHH!!!! Que bonitooooo!!!!
Me alegro por tí, nena, días así siempre se quedan bien grabaditos en el corazón.
Bueno, por otro lado, tu regalo será para mañana, no tengo tiempo hoy de descargar todas las fotos que le hice a un castillo del cual hablamos una vez ¿recuerdas?... hasta mañana entonces.
Buen finde!
Vamos... un Sant jordi para el recuerdo... qué recuerdo!!
Me alegro guapetona!
Ves como al final hubo rosa y todo ein, el día tiene muchas horas y tú querias una rosa muy madrugadora, lo bueno se hace esperar je je je. Saludos.
Ooooooh que bonito es el amooor! jejeje. Relamente bonito,de verdad. Pero dejame decirte una cosa, no seas tan insegura, si está contigo es porque no le aburres tonta ( lo digo por el comentario que has puesto en este post).
Y realmente me hace mucha gracia que vayas describiendo por qué sitios estás en Barcelona, asi imaginandome la historia es mas facil jeje
Besitos guapa!
GABI, ja,ja, sí creo que adopté el papel de parte meteorologico, me faltó añadir: nubes de tormeta, luego sol radiante, truenos y relampagos.
ESPERANZA la suerte es que para ser San Jordi, Barcelona, no estaba abarrotada, no, se podía caminar perfectamente y eso es de agradecer.
Lo de la piruleta no está nada mal, si es que tú venezolanito sabe tratarte como una reina ¡sí señor!
PENSADORA ¡he tenido que esperar hasta hoy! ¡pero valió la pena! ¡ha sido un gran regalo! muchas, muchas gracias.
TXISPAS pues sí, este se queda en la caja de las cosas agradables, que esta mucho más llena que la caja de lo desagradable.
RALPH en eso tienes razón ¡la paciencia no es una de mis virtudes!
TRASTO vaya otro de mis defectos al descubierto, sí también soy muy insegura. Es que hoy en día, es muy difícil saber qe se puede esperar de las personas ¿o no?
Me alegro mucho de tu perfecto San Jorge (ya sabes, yo hablo castellano...) al final, rosa y declaración. Qué maravilla.
CMQ, ja, ja...sí, supongo que no tengo derecho a quejarme de Toto hasta dentro de una temporada larga!
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