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STARBUCKS, LA CULTURA DEL TERCER ESPACIO


Mientras andaba acelerada por la calle no entendía el placer que encontraban los americanos en beber de forma compulsiva ,al tiempo que caminaban, una taza de café llena hasta los topes y que no se parecía en nada al sabor amargo que me despertaba por las mañanas humeante y en su medida justa para ponerme en marcha. Sin embargo, pronto descubrí que al igual que el tereré se hace imprescindible para los paraguayos o la misma yerba maté pero caliente para los argentinos, la marca Starbucks con sus vasos de medio litro era también una parte ineludible de su cultura.
Y poco a poco yo también me deje engañar por el guiño mal intencionado de la sirena que se pintaba en el holograma de la taza y que trataba de susurrarme con sus cantos endemoniados ese: “bébeme, bébeme” que te hace caer en la tentación.
Mi madre dice que su café esta bueno, yo creo que no se trata de eso, se trata del placer de encontrar un rincón donde relajarse en medio del caos de una gran ciudad, porqué Starbucks no esta en un pueblecito como el mío, los iconos del capitalismo se tienen que mover con el mismo ritmo acelerado de las ciudades cosmopolitas.
Así que cuando cargada de paquetes atravesé el umbral de la cafetería, y los colores verdes y amarillos penetraron por mi retina y el jazz lento y a un ritmo que me inspiraba la más profunda paz por mi oído, quise quedarme allí para siempre, con un capuchino caliente entre las manos, en el que introducía un sobre de edulcorante tras otro sin encontrarle la dulzura adecuada. Lo que menos importaba era el sabor, a mi mente le dio tiempo a divagar y a descubrir el secreto de Starbucks, quizás que escogieran el nombre del primer oficial del barco que trataba de cazar a Moby Dick le aportó algo de magia a esta multicadena que extiende de forma sutil sus tentáculos en todo el mundo sin dejar tiempo al descanso, muy al contrario del producto que ofrecen. Y a pesar de ser reacia a todo eso que viene de fuera, de la primera potencia y esa afán de dominación, al final, yo también he caído rendida a la cultura del tercer espacio: el café ya no se toma sólo en casa o en el trabajo, también en Starbucks.

Comentarios

Trasto ha dicho que…
Me encanta Starbucks jeje, bueno me encanta el café...aunque no todos... El de auqi si la verdad. En Barcelona a la que cruzas una esquina te topas con uno. Es algo caro pero te ponen un monton.
Y eso de tomarlo en la calle...lo hize una vez para ver lo que se sentia jeje y oye tiene su que...pero ahora en invierno mejor dentro que se está mejor.
LM ha dicho que…
mas será sentados nom? isso de beber cafe e andar ao mesmo tempo parece demasiado complexo...
beijos
Esperanza ha dicho que…
Bueno, no me gusta el sabor amargo del café y eso que me han dado a probar algunos orgánicos del molino a la tasa, que luego van a una bolsa chic, y les etiquetan de Gourmet pero mi paladar es tan campechano... Que no le encuentra el gusto a ese negro jejeje. Pero bueno un juguito de parchita, me pierde. Y este tipo de cadenas, la verdad no me acaban gustar, una de las cosas que más me atrae de Catalunya, son esos negocios familiares con trato personalizado, donde te tomas en mi caso un té y ya saben como te gusta, te preguntan como estas y esas cosas del chafardeo cotidiano ¡Me fascinan! Vengo de un país donde todo es una franquicia impersonal y automática.

Besos helados jejeje.
Duncan de Gross ha dicho que…
...Ahm, pues en la ciudad cateta y provinciana donde vive el arriba firmante no hay Starbucks. El café se toma en viejas tascas de barrio, en cafeterias de diverso linaje y eso de bebértelo mientras caminas por ahí sería impensable, saldrías en la portada del periódico local con el siguiente titular: "Extraño tipo/a bebe café mientras camina", y un amplio publi-reportaje sobre tus traumas en el interior...Jejeje, un gran besoteeeeeeeee!!!
Nima ha dicho que…
los reyes me trajeron una maquina de café de cápsulas. La colocas en un rinconcito de casa, rodeado de mil y un tipo de cafés y chocolates y que se quite starbucks. Eso es vida!!!!

Feliz año Rebeca!
Nuria ha dicho que…
Me libro de esta tentación...no me gusta el café
Besitos descafeinados
N.
GABI ha dicho que…
Pues yo he conseguido escapar de ellos y bajo mi punto de vista, el café es malísimo.

En Sevilla se llena...de extranjeros. Nosotros seguimos preiriendo las cafeterías de toda la vida con el bullicio y el critiqueo, que a mi en particular, me recuerdan tanto a mi época cafetera universitaria.

Besitos!

P.D: ¿Vas a colgar alguna foto de Oxford?
Ralph ha dicho que…
Para mí que te sumen en ese estado de languidez para que no te de el soponcio a la hora de pagar je je je. A mí del café el olorcito, si no tiene aroma no me atrae, eso sí tampoco me gusta muy fuerte que para el tránsito intestinal ya están los productos de las farmacias. Un saludo.
Esperanza ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
RAMPI ha dicho que…
No sé si en mi ciudad ( Málaga) existen Starbucks, pero tengo entendido que por su forma de hacer cultura te encuentras cafeterías juntas casi en la misma calle. Me podrías confirmar eso?
Un beso y feliz año
Rampi
MoN ha dicho que…
yo hace un tiempo entre estres y estres descubri el poder relajante del cafe, y no se trata de sustancias si no de sensaciones, es decir disfruto sentada en una cafeteria con la musica perfecta y un libro.

Tambien hace un tiempo descubri una cafeteria en ferrol que tiene un cafe para llevar con el vasito mitico americano.
Un cafe doble para llevar 90 centimos, me deje llevar por el precio y acabe embargada por la sensacion de la bufanda, el gorro, los guantes y el calor que emitia el cafe atraves del vaso, ir bebiendo mientras caminaba mirando escaparates, me dio una sensacion tremendamente bucolica y agradable...

Mas que otra cosa son sensaciones lo que nos lleva a una cosa u otra

un besito rebeca!! estoy de vuelta!
Rebeca ha dicho que…
TRASTO desde luego, ahora en invierno ese de pasearse con el café es como una penitencia.

LM yo que heredé el gen torpe de la família tengo algunos problemas para coordinar llevar una bolsa en una mano y un café que casi no cabe en la palma en la otra, así que tambié soy de las del club de mejor sentada que de pie.

ESPERANZA pues mira yo que tenía la idea de que en tu país sería todo más personalizado, aunque supongo que la influencia yankee allí se nota el doble. La verdad es que es maravilloso también que sepan que te gusta el café corto y con sacarina y que de paso te pongan al día de las cosas que pasan por el pueblo, pero de vez en cuando tambièn le encuentro su que a las multicadenas.

ja,ja.. DUNCAN! sería muy divertido leer ese diario con la foto de un hombre perplejo con una taza en la mano. En mi pueblo tampoco hay esas cosas, a lo mejor por eso me admira, porqué sólo las pruebo cuando me voy de visita a la gran ciudad.

Feliz año NIMA, estas vacaciones he tenido el placer de ver como funciona la expresso en varias casas de amigas, la verdad es que eso de poder escoger un colorín según el café que te apetece me dejo un poco fascinada, quien sabe, tal vez la pida para los Reyes del año que viene. Aún así me sigue gustando el café de cafetera de toda la vida.

NURIA afortunada tú, yo no soy persona sin cafeína, y no vale sustituirla por la de la coca cola.

GABI a mí su café tampoco me entusiasma, lo que me ha dejado prendada es el ambiente que parece decirte: "ven a relajarte con nosotros". Las cafeterías de toda la vida siguen llevándose todos los honores.

No creo que cuelgue ninguna foto de Oxford, esta mucho más bonito en primavera que en invierno, aunque la foto del post es del río Thames a su paso por la ciudad.

RALPH no me había parado a pensar en el precio, pero sería una razón para pedir más caldidad. A mí también me gusta el café suavito, dicen que es porqué no nos gusta realmente el café, pero estoy contigo, para purgantes ya hay otros métodos.

UY! ESPERANZA, no iba a meterme, pero DUNCAN se refiere al lugar donde vive él (el arriba firmante es DUNCAN) ¡Anda guapa no te vayas a enfadar por eso, que te pones muy fea!! y de cateta nada, en mi vida había conocido semejante sibarita de las palabras.

RAMPI, en Barcelona no tanto, pero en Nueva York ( bueno y en todo Estados Unidos) prácticamente en cada esquina había uno, y algunos casi estaban pegados. Pero claro, allí es un ritual, y abastecer una ciudad tan grande pues tiene sus consecuencias. No sé donde he leído que Starbucks abre un almacén por cada día laborable ¡me parece impresionante!

MON, bienvenida de nuevo, espero que hayas tenido unas muy felices vacaciones. Precisamente eso es lo que quería transmitir las sensaciones que te llevan a escoger esa taza de café, en ese lugar, en ese momento.
Esperanza ha dicho que…
Pues entonces lo quito jejeje.

Que si me enfadé...

Besos.
Rebeca ha dicho que…
Pues todo aclarado! un besazo ( por supuesto, también heladísimo)
Sandra Malicia ha dicho que…
Adoro Starbucks! En America Espresso Trufle, que en España sería Mocca. Nada de café con leche y ya!!! Si te lo tomas por la calle... Acabas entrando en calor, creo que tiene esa leche algo más especial que las otras que consigue que me sofoque como una menopáusica.

Me ha gustado mucho el comentario que le has dejado a Trasto, así que te has ganado una visitante más diaria!

Un saludo,

Sandra.

http://sandramalicia.blogspot.com/
Rebeca ha dicho que…
Todavía no he caído en la tentación del Moca, de momento sólo frapuccinos y capuccinos que me parecen bastante similares al café con leche, pero me lo apunto, todo sea por entrar en calor en este invierno taaaaaaaaaaaaaaaan frío!
Anónimo ha dicho que…
me parece q es un lugar donde la gente no va a tomar caffe si no a relajarse y figuretiarse por la marca q es un reino verdaderamente acapador y atractivo yo diria " COMPRA PERU" mas barato, mucho mas rico y de calidad!! meme
Rebeca ha dicho que…
Probablemente lo de menos realmente sea el café (los he probado muchísimo mejores), pero supongo que ese algo más nos hace sucumbir sin pensárnoslo dos veces.

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