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PARA LA NIÑA DE MIS OJOS


Ya estamos justo en ese lunes que precede la noche mágica. Lo cierto es que estoy deseando que todo esto acabe. Mi pequeño sacrificio de ayer fue acompañar a mi madre a comprar regalos, y hablo de sacrifico no por la compañía sino por como están los centros comerciales en esta fecha, aunque sinceramente la crisis parece haber hecho algún estrago.
Mi madre que se cree en la obligación de comprarme miles de cosas para compensar el súper regalo que tiene que hacerle a mi hermano, iba recogiendo sin parar de las estanterías cosas que me podían ser útiles al tiempo que observaba mi cara de satisfacción al descubrir algo interesante, que ella no dudaba en añadir a la lista de su compra.
Mientras seleccionaba algo de maquillaje ¡qué a mí me pareció demasiado caro y a ella demasiado poco para la niñita de sus ojos! La dependienta siempre dispuesta a ofrecer una sonrisa ficticia nos preguntó si queríamos algo.
Mi madre en seguida le señala el par de cosas que me harán parecer más guapa. La dependiente a cámara lenta como si le hubieran puesto las pilas del conejito que no era Duracel, empieza todo un ritual para hacernos pasar por caja.
“¿Desea qué se lo envuelva?” “No” (yo) “¡Sí!” ( mi madre). La dependienta nos mira con cara de: “a ver en que quedamos” yo pongo la mía propia de resignación, y mi madre sonríe igual que Garfield porqué tiene la creencia que aunque el regalo sea para mí, que yo sepa lo que es, tengo que dedicarme a abrirlo de todas maneras a la hora precisa el día de los Reyes Magos, y así empieza mi larga observación de cómo debe envolverse un regalo y como se puede llegar a perder el tiempo de esa manera, en algo que casi nadie aprecia.
No miento, la dependienta, que a esas alturas ya me caía gorda por su cara de estar por encima del bien y del mal, al menos tardo diez minutos en envolver un simple rimel y un lápiz de ojos que ocupaban unos 10 cm y acabaron convirtiéndose en 40 cm dentro de las dos cajas que usó para darme Mi gran sorpresa. Además insistió en repetir el lazo tres veces porqué no estaba satisfecha con el resultado mientras se enfadaba consigo misma por su falta de delicadeza. Al final, el paquete estaba precioso, hasta el punto que me parece una pena tener que abrirlo, sus diez minutos se van a convertir en diez segundos entre mis manos.
Conclusión del día: hace una semana me abrazaban fuerte y me decían: “tú eres una consentida”, realmente tenían razón, ni voy a mencionar la lista de cosas que me lleve para casa gracias a mi madre. Segunda conclusión: ¿realmente es necesario perder tanto tiempo envolviendo un regalo? Yo los envuelvo yo misma con el papel de los chinos y tienen exactamente el mismo resultado, o que les guste o no les guste lo que hay dentro, la otra cosa, es que puede que mi paciencia se esté poniendo a prueba y ya no tenga ilusión ni siquiera por los regalos.

Comentarios

Loren ha dicho que…
Creo que todos tenemos ya ganas de acabar la navidad, por los regalos por compromiso, las cenas, comidas, etc...
Por fin llega la normalidad¡¡¡
Esperanza ha dicho que…
Ahhh...
Que linda tu mami! Eso me encanta, la gente detallista.

Si niña, que los envuelvan y mientras más elaborados mejor, necesitamos que esas chicas que los envuelvan no pierdan el empleo, esas cosas que ralentizan el curso automático que llevamos, son necesarias.

Que te dure muchos muchos años esa viejecita consentidora.

Mis besos hoy son para ella.

Para ti, lo de siempre ¡Disfruta afortunada!
Trasto ha dicho que…
Que madraza tienes!!
Hombre aunque ya sepas lo que es siempre hace gracia abrir el regalo... y la apariencia hace mucho, aqnue si que es verdad que si está demasiado bonito da pena abrirlo...
Ralph ha dicho que…
Rebeca, esos diez minutos es un parte más del marketing, a ver si con resignación te dedicas a mirar a tu alrededor y pueden venderte algo más, que tengas suerte con los regalos, al igual te aparece alguno con el que no contabas je je je.
Rebeca ha dicho que…
LOREN a veces se echa de menos que las cosas sea igual que siempre ¿verdad?

ESPERANZA, bueno si es porqué la gente tenga con que ganarse el pan vale no tengo derecho a quejarme.
Y respecto a la viejecita trataremos de cuídarla lo máximo posible para que nos dure.

TRASTO, sí, sí a todos nos gusta que nos regalen cosillas, pero es eso, da una pena abrirlo después de tanto trabajo...

Gracias RALPH, seguro que tengo alguna sorpresita, y no, mejor que no mire alrededor a mí se me puede vender cualquier cosa, soy víctima del consumo.
Señorita Tulp ha dicho que…
¡Cómo mola tu madre! :) ¡¡Feliz día de Reyes!!
Nuria ha dicho que…
Si hay algo cierto, es que tengas la edad que tengas siempre serás la "niña" asi que no intentes luchar contra eso...(yo me resigné hace algunos años)
Por otro lado creo que hay mejores momentos que la navidad para que los regalos hagan ilusión, dejalos llegar
Besitos
N.
Duncan de Gross ha dicho que…
Pues yo ya puedo decir: Se fueron las Navidades, yuuu-huuuu!!
cuandomequieras ha dicho que…
Hola! soy nueva en tu rincón... creo que vendré a menudo por aquí. Un besito.
Rebeca ha dicho que…
SEÑORA TULP, Como todas las madres, mola a veces y otras me sale el tópico de no quiero parecerme a mí madre por nada del mundo, aunque irremediablemente camine tras sus pasos.

NURIA, lo cierto es que me encanta que me sigan tratando como la niña ¡me hace sentir tan joven! ¡ays!

DUNCAN y yo digo: requeteyuhuuuu!

CUANDOMEQUIERAS ¡bienvenida!

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