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SUPERWOMAN


De momento no llevo capa, ni unas bragas ultra ajustadas. Tampoco botas hasta las rodillas, ni mis colores favoritos para el vestir son el rojo y el azul. No he desarrollado la capacidad de volar, ni de levantar coches con el pulgar de mi mano. La criptonita no me afecta. No llevo doble vida, y por lo tanto, no me oculto detrás de unas gafas de culo de botella. Pero a pesar de las adversidades, de las mareas, calamidades…hoy me siento una Superwoman.
Y es que vivir en el siglo XXI no es nada fácil. Tienes que ser MUJER sin caer en la tentación de convertirte en una MUJER HOMBRE. Luchar por revindicar siempre tu lugar, por demostrar que tienes capacidad de hacer bien las cosas, que si llegas a algún sitio que vean que es por tus méritos y no por la maldita discriminación positiva, que a veces me parece que también nos discrimina porqué soy de la creencia que el que tiene que ganar es el mejor y no el que gracias a su sexo debe estar en ese puesto para no calentar un poco más el debate social.
El caso es que creo que nuestra sociedad esta plagada de Superwomen que pueden con todo y también Supermen que todavía les cuesta adaptarse a las nuevas reglas, pero que son tan válidos y tan buenos como mis heroínas.
Con tanto superhéroe suelto estoy harta de la guerra de sexos y orgullosa de poder decir, ¡pues sí, soy una superwoman!

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