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QUINCE DÍAS


A estas horas, debo estar sentada en un avión, mirando a través de las nubes, con el corazón medio encogido, esperando para dejarse llevar por la euforia o por la desolación.
Una vez más voy a cruzar el océano, en busca de un viejo sueño sobre el que ya no quiero dejar ningún cabo desatado.
El viaje va ser pesado, largo y eterno. Quizás no sirva para nada o quizás sirva para mucho. Pase lo que pase y a pesar de todos los consejos, sé que lo tenía que hacer.
Voy a estar quince días luchando con mi corazón, así que espero tener todavía fuerzas para echar para adelante y para que al otro lado del mundo todavía me esperen con los brazos abiertos.
Quince días que no cambiarán el mundo pero quizás sí mi vida y nuevamente el escenario va a ser un aeropuerto, ya me he despedido y me he reencontrado tantas veces en uno de ellos, que sólo puedo pensar con ciertas nostalgía y amargura en ese escenario de cemento. Allí nos quisimos y allí nos separamos con una promesa que jamás se cumplió, quién sabe si esta vez seremos capaces de romperla del todo o de convertirla en un hecho.
No voy a llevar una rosa roja ni tú un libro rídiculo entre las manos. Mi corazón se acelera al iniciar este viaje que me ha tenido tantas noches sin dormir para volver a entrecruzar tu destino con el mío.
Lo dicho: quince días...

Comentarios

Loren ha dicho que…
Suerte.
Rebeca ha dicho que…
GRACIAS!!!!

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