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OUTLET


¡Atención! ¡En sus puestos! ¡Ya!... No hay nada más parecido a la jungla que las rebajas, o peor aún, que Mango decida convocar un mercadillo con piezas de ropa a 1 euro. La competición por las gangas se convierte en una lucha sangrienta de empujones, pisotones y miradas hambrientas deseando poseer las piezas que otras han ido desestimando.
¡Menuda forma de empezar las vacaciones! Medio mareada en medio de la marabunta y deseando salir de ahí cuanto antes, a pesar de que como buena fémina no haya podido evitar caer rendida a más de un vestido, camiseta, pantalón, zapato, pendientes, pañuelo, cinturón ¡ah! ¡Y ese bolso que tan bien me combina con la falda gris perla! Mientras observaba la masa de gente revolviendo la ropa, desnudándose en medio del gentío para probarse las prendas, no he podido evitar pensar las formas tan curiosas que tenemos de parecernos a los animales. Aquí quien triunfa no es sólo el más hábil sino el más afortunado por encontrar la talla adecuada.
Agobiante es un rato, pero ni aún así, ni por todas las quejas del mundo, he sido capaz de dejar tirada la ropa seleccionada y marcharme a casa, en lugar de eso yo también he caído enamorada de la moda juvenil y haciendo dos horas y media de cola (y no exagero) para poder estrenar un nuevo fondo de armario esta temporada.
¡Mujeres! Así libero yo mi estrés, dejándome poseer por el gran dios del consumo.

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