Ir al contenido principal

LA CONTINUACIÓN DE LA CEGUERA


Que terrible levantarse un día y dejar de ver. Como en la novela de Saramago una neblina invade tu visión, y no ves nada más que una marea lechosa, te mueves dentro del mundo porqué aún recuerdas la imagen que guarda tu mente de los objetos que antes se mostraban tan bien definidos delante de tus ojos.
Te toca adaptarte a la nueva situación, prescindir de un sentido que ahora es un sin sentido.
De pequeños siempre jugamos a cerrar los ojos y a tratar de movernos por el espacio, pero son pocos los que aguantan más de cinco minutos con los parpados bajados, porqué de repente el miedo nos invade: miedo a caernos, a tropezar, a hacernos daño, a no ver a las otras personas que se mueven a nuestro alrededor.
Saramago dice que los ojos dicen aquello que la boca muchas veces calla, y es así, la mirada es el reflejo del alma, pero una mirada hueca deja de proyectar la luz.
He tenido esta pesadilla, soñaba que estaba ciega y el pánico se adueñaba de mí. No es lo mismo haber nacido en las tinieblas que notar un buen día que de repente se ha apagado la luz.
Sin embargo, somos muchos los que estamos ciegos, padecemos una ceguera no física pero sí emocional. Cerramos los ojos para no ver que el mundo a veces se cae añicos, que existe la maldad, que cada día vemos, perdón no vemos, la injusticia. Y curiosamente de esa ceguera no tenemos miedo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA MOSCA NEGRA

A veces tengo miedo de creer demasiado, de pensar que hay una parte que desconocemos, de que hay cosas que suceden y parecen no tener explicación. Nunca he querido darle demasiadas vueltas, mi lado precavido me previene contra todo aquello que desconozco, me pueda causar un mal o no.
Pero antes de ayer la vi, como tantas otras veces en que esta a punto de suceder lo inevitable. Revoloteaba por el techo de la habitación con su cuerpo gordo y negro y agitaba las alas produciendo un sonido desconcertante que llamaba la atención. Estaba aguardando, dibujo un circulo y otro circulo y se quedo en ese cuarto en el que yo sabía que las cosas no pintaba bien.
La mire desafiante con el pesar de saber que ya no había vuelta atrás, había llegado la hora, y más tarde o más temprano, se pondría el punto final a una vida que ahora mismo agonizaba en una cama de hospital.
Me fui a casa y soñé, soñé con los acontecimientos del día, y volví a ver a aquella misma moscanegra que solía aparecer de vez en cua…

PRENEZ SOIN DE VOUS

Prenez soin de vous, Sophie Calle
Prenez soin de vous”, mi Sophie Calle que parece ya estar hecha a las despedidas y yo, pasados los días, convertida en una experta, leía estas últimas líneas en una misiva destinada a otra ruptura. Palabras que yo he utilizado cuando no quiero entrar demasiado en la intimidad de los “te quieros” o en el excesivo encadenamiento del “te echaré de menos”.
En esta ocasión Sophie se quedó pensando: “¿qué significa exactamente que alguien te diga “cuídate”?, 107 mujeres respondieron a su reclamo y una vez más, el dolor sirvió para crear algo bello, diferente e intimo.
Cuídate porque te quiero, pero tengo que irme, cuídate porque parece que no lo estas haciendo, cuídate y déjame tranquilo, cuídate, que yo nunca supe hacerlo, cuídate porque ya no tengo nada que decirte…
CUÍDATE.
Que yo, ya no puedo (quiero) hacerlo.”
Prenez soin de vous. Sophie Calle, 2007
¿Y qué significaba para mí “Cuídate”? Escrito por mis manos probablemente ocultaba los verdaderos sentim…

LA RANURA

Hace poco me hicieron una pequeña intervención, el mundo giraba alrededor de mí pero yo era un poco ajena a todo. Las circunstancias son lo de menos, los motivos secundarios pero los hechos son los hechos: todos fueron muy amables conmigo. Estaba acostada en una cama de la sala de recuperación, esperando que los minutos pasaran para poder ver a Mito y volver a casa cuando colocaron a una chica a mi lado. Ladeé ligeramente la cabeza y la vi gimotear, las lágrimas le rodaban sin cesar mejilla y cuello abajo, una enfermera intentó tranquilizarla pero a cambio sólo recibió más lágrimas, desconsolada, incapaz de pronunciar una sola palabra su rostro se descomponía y se difuminaba mientras yo repetíaen mi mente que había que ser valiente, desde mi indiferencia la entendí, a veces te impulsan los deseos, pero puede ser que esos deseos no lo justifiquen todo, no siempre los esfuerzos reciben su recompensa, ni siempre es todo justo, ni siquiera nada garantiza que cumplirás tus sueños, pero lo …