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LA ROJA


Me encanta dejarme llevar por la emoción, aunque en este caso más de uno salga diciendo que si te gusta algo así es sólo porqué eres un freaky.
Hace tiempo que en este país todos hemos adquirido la extraña costumbre de pensar que lo nuestro es lo peor y nos esforzamos por desprestigiar todo lo que se refiera a nosotros.
Pues a pesar de tanta critica, tengo que hacer una declaración: YO TODAVÍA ME EMOCIONO VIENDO JUGAR A LA SELECCIÓN ESPAÑOLA. Vale, vale…me emociono y me desemociono de la misma manera, porqué hay que ver que nunca hacen nada a derechas, pero esos primeros momentos de los campeonatos mundiales o continentales siempre tengo esa chispilla que me dice: “este año sí, este año lo conseguiremos”.
Y fíjate si tenemos poca fe que hasta una cadena se ha atrevido a vender sus electrodomésticos gratis si llegamos a cuartos de final. Supongo que habrán hecho un estudio de probabilidades y después de comprobar que en la vida hemos pasado de cuartos habrán llegado a la conclusión que su apuesta es segura.
Pero en el fútbol, como en la vida todo es impredecible. Y aunque digamos que no nos importa, nos molesta más de lo que decimos, queremos una “mano de Dios” española, a ver si de una vez por todas podemos sentirnos orgullosos por algo en lo que invertimos tanto y tanto dinero.
No quiero entrar en un conflicto nacionalista, pero la verdad, es que yo cuando veo el fútbol me siento más española que nunca, aunque Manolo el del bombo, las peinetas y los cuernos de toro no sean de mi estilo, la alegría, el saber perder, la ilusión que se renueva y el juego de equipo son los que me hacen encender el televisor y sufrir durante 90 minutos.

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