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LA FE MUEVE MONTAÑAS

Parece que hoy toca hablar de fútbol, o más que de fútbol de sueños. De que cuando nos creemos las cosas, cuando tenemos fe de verdad es cuando es posible conseguirlas. Estoy convencida de que si no hubiera habido toda una campaña detrás repitiendo una y otra vez: ¡Podemos, podemos! Hubiera pasado como siempre, pero bajo la teoría de que la energía no desaparece sino que se transforma, creo que la fe que salía de cada individuo se transformó y se convirtió en una pequeña chispa que aumento la confianza de los jugadores y convirtió el juego español en el jogo bonito.
Tenía razón ese viejo dicho de que la fe mueve montañas. Estamos tan acostumbrados a la duda que hacemos las cosas sin convicción, y cuando salen nunca nos lo acabamos de creer.
Pero supongo que se acabo, hay que creer porqué sólo de esa manera los sueños se cumplen.
Al margen de la realización de deseos imposibles, por primera vez, y ahora voy a entrar en el debate de siempre, y pesé a quien le pesé, el país se ha unido, da igual ser: vasco, catalán, gallego, andaluz, madrileño, valenciano… bueno siempre queda algún radical por ahí perdido, que pasa del fútbol y pasa del país, pero a mí me parece tan bonito que uno se sienta orgulloso de lo que es. Y de la misma manera me parece muy interesante, fantástico, que a la vez que tenemos cosas que compartimos luego cada uno pueda presumir de su propia cultura en función de la región en que vive.
En épocas de crisis no hay nada mejor que este tipo de distracciones, dejar de pensar durante 90 minutos, y ser un poco feliz, al fin y al cabo es lo único que nos queda antes de que venga la próxima factura.

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