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EL LIBRO DE LAS MUTACIONES


La vida es cambio, no se sabe si para bien o para mal, pero en nuestro tiempo todo muta. Paradójicamente es la única constante que existe en la naturaleza. Eso y que, todo tiene su polo opuesto y suele suceder que un extremo aparece justamente de su contrario. Y lo más importante, para que todo esto suceda, hace falta tiempo.
Cuántas veces nos hemos parado unos instantes esperando un cambio, sopesando todos los pros y los contras con los que contamos pero sin saber bien como actuar.
Un buen día, un filósofo chino observó la naturaleza pacientemente, describió sus cambios y creó el I Ching, un desatascador en momentos de indecisión. Tiras unas cuantas monedas al aire, se dibuja un hexagrama y entonces te da un consejo que se puede aplicar a tu vida personal con cuatro líneas escritas a modo de esos papelitos que salen en las galletitas de la suerte de las películas americanas.
Mi hexagrama no ha salido del todo mal, lo leo y suena a junco doblado por el viento, a tormenta que despierta y montaña alta que escalar, pero al final el sol y la brisa, dicen que siempre hay agua en el desierto.
Es divertido, muy divertido. ¡Me gusta la filosofía oriental! hay que reconocer que han sabido cultivar el espíritu a base de bien, mientras en occidente nos dejábamos llevar por lo material.
Esta filosofía te dice que aunque te quedes parado, todo muta, no se puede evitar, hasta un pequeño cambio hace que nada sea igual a otro instante. Nadie se puede quedar esperando en las orillas, el caudal de la vida te lleva hasta desembocar en el mar, aunque como todo es cíclico, al final, vuelvas a ser otra vez lluvia.

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