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CIUDAD POR CIUDAD


Hay que ver como te cambia el calorcito, cuando llega esta época entiendo perfectamente eso que dicen de ser latino, a uno le cambia el humor y lo último que quiere es quedarse encerrado en casa soportando el calor.
He estado ojeando varias revistas de viajes, en todas ellas salían playas estupendas, hoteles de lujo y gente riéndose y pasándolo bien a todas horas. Claro ¿quién iba a escoger una gran ciudad en esa época? Asfalto caliente, polución, transporte público lleno de gente sudorosa y un montón de expertos dispuestos a timar a más de un turista...y entonces me he dado cuenta que yo he sido de esas incautas que he elegido una gran ciudad para irme de vacaciones.
En verano las ciudades están un poco desalmadas. En Barcelona no hay ni un solo barcelonés, en cambio las Ramblas parecen una torre de Babel donde se confunden los idiomas y donde gente que combina sandalias con calcetines y luce moreno gamba quemadura solar grado uno, se pasea a todas horas. Si te vas un poco lejos del centro, las calles parecen desiertos: montones de sitios para aparcar, silencio, una jungla dormida sin fauna. Me dan pena las ciudades en esa época.
Pero a pesar de mis lamentaciones, cogeré un avión, cruzaré el océano y me instalaré en el corazón de una gran ciudad durante unos días, haciendo que me miren igual que yo miro a esos transeúntes de mis Ramblas, que me parecen raros y diferentes, y a los que me sorprende ver disfrutar tanto con algo que yo veo cada día.

Comentarios

Marina ha dicho que…
Una ciutat a l'estiu, buida, trista, plena de turistes... una ciutat a l'estiu... et pot canviar la vida...
Rebeca ha dicho que…
Dels viatges sempre s'espera alguna cosa. Encara que la ciutat sigui buida i trista,tens raó, alguna cosa canviarà, sigui bó o dolent.

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