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EL CLUB DE LOS INFELICES


Paseando por algunos blogs me he dado cuenta que hay demasiada gente infeliz. Gente que lo tiene todo, pero no sabe disfrutar de ello. Gente que siempre tiene una vocecita en su interior gritándole que tiene que haber más, que eso no es suficiente.
Esa gente trata a toda costa de cambiar su realidad, de encontrar un sitio en el que encontrarse a gusto y en ocasiones parece que lo consigue, pero entonces vuelve a salir esa angustia de su interior y se da cuenta que sigue sin saber quién es, para dónde ir, qué hacer y la vida se le queda chica.
Aparentemente siempre sonríen y dicen que todo va bien, pero luego a solas, su corazón se acelera y vuelven a sentirse insatisfechos. Lo peor es que no hay grandes problemas que justifiquen esos sentimientos, y entonces aparece la culpa, el rencor hacía uno mismo, por no tener capacidad de disfrutar con lo que se tiene. Son personas que se pasan la vida deseando, que tienen una gran filosofía de las cosas, pero poca capacidad de llevarla a la práctica y al final se les pasa la vida sin haber encontrado un solo segundo de paz.
No sé si se trata de un pequeño engaño al que nos someten cuando nuestra mente esta más tierna, nos enseñan una lista de condiciones o decálogos de la felicidad, y dedicamos un gran esfuerzo a buscar todo eso, y entonces un día estas tumbado mirando al cielo y eso no te hace feliz. Saboreas un helado y el gusto demasiado dulce acaba estropeando el placer de comer. Quieres pasar un día con los amigos, y acabas discutiendo inútilmente y otra vez vuelve la infelicidad. Pasan los años y te sientes viejo, sabiendo que todavía eres joven, y renace la angustia en ti. Buscas en la soledad tu refugio y por otro lado pides que te deje salir, escapar de sus garras.
Al final, los infelices se desconocen a si mismos, son incapaces de entenderse, porqué ni sometiéndose a la voluntad de su vocecita interior encuentran su camino. Están en un pozo del que es difícil de escapar, porqué cada vez que tratan de subir por las paredes de ladrillo se dan cuenta que tienen un tremendo peso atado al tobillo que les vuelve a echar para atrás.

Comentarios

Senofrari ha dicho que…
Supongo que al final todo es cuestión de perspectiva, aunque el tema de la felicidad es muy personal.
Quizá debiéramos buscarla más bien dentro de nosotros mismos más que fuera pero sin creernos el centro del mundo.
Es un pez de difícil captura.
Un saludo,

Senofrari
Rebeca ha dicho que…
Sí, nunca he visto una cosa que esté tan mal definida. Lo que me hace feliz a mí seguro que no te hace feliz a ti, pero me entristece ver gente que ni siquiera sabe por qué es infeliz, tienes razón, a lo mejor deberían mirar un poquito más dentro de sí mismos.
Inhar ha dicho que…
Es imposible mantenerse feliz todo el tiempo. Me imagino que a cada momento cambia nuestra perspectiva, según cómo nos sientimos puede surgir que recordemos las memorias de nuestra vida en otro punto de vista distinto en la que nos puede parecer lo que no fue. Y en ese momento nos puede parecer estar en el cielo y que toda nuestra vida fue maravillosa, o por lo contrario en otro momento casual, nos puede parece todo un infierno.

¿No os ha pasado que.. Cuando estás triste quieres escuchar una canción romántica y no te apetece escuchar ningún tema demasiado alegre? Pues a eso me refiero. Pero un consejo os quiero dar: Aveces nos hace falta un empujoncito, y si no tenenmos ayuda de nadie, debemos de esforzarnos por levantar, aunque no nos apetezca. Todo es malo en demasia.
Rebeca ha dicho que…
uff! qué lejos te has ido Inhar, ni siquiera recordaba este post, pero sí al releerlo me he dado cuenta que sigo pensando lo mismo, que a veces no sabemos ser felices, somos estúpidos, porqué la felicidad es una cuestión de entrenamiento mental, de rechazar esa canción patética que te apetece escuchar y decidirte a poenrte una comedia, o una canción o lo que sea, analizar la situación, sacar lo positivo, sonreír,no sé, ser feliz es una cuestión de pensamientos y no de circunstancias.

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