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MI MADRE Y MIS COMETAS


Hacía mucho tiempo que nadie se acordaba que era una devoradora de libros. Cada año por mi cumpleaños recibía montones de ellos, todos con una dedicatoria de mis seres más queridos y entregados con una dosis extra de cariño junto a la tarjeta de felicitación.
Sin embargo, las buenas costumbres se van perdiendo con el paso de los años y de devoradora de libros, pase a arrinconadora de viejos best sellers.
Por eso cuando hace un mes mi madre llegó con un regalo especial para mí, volví a recordar que no hay nadie que te conozca mejor y que sepa más lo que te gusta que aquella que te trajo al mundo.
De su viejo bolso sacó un libro mal envuelto y me lo entregó con una sonrisa: “te lo he comprado porqué me ha llamado mucho la atención y he pensado que te gustaría, hace tiempo que te lo quería dar, pero sabía que estabas muy liada y no te ibas a poder dedicar a leerlo.”
Rasgue el papel y sonreí: “cometas en el cielo”. A mí también me había llamado la atención el título de esa película que se exhibía en pantalla.
Me fui contenta a casa y desde que lo tengo no he dejado de leerlo, he vuelto a devorar las letras, y he llorado mucho, porqué es una historia triste y preciosa, de esas que te llegan a lo más hondo del alma y que arrastran al corazón en cada palabra, mientras rezas para que al final todo se arregle.
Y lo más importante he vuelto a reencontrarme con esa parte de mí que había quedado un poco olvidada, gracias a mi madre, y es que todo lo que somos esta en nuestros orígenes.

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