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EFECTO SARKOZY


Cuando una de mis amigas vino y me dijo que Sarkozy le daba morbo pensé que se había vuelto loca, que debía ser un efecto colateral del cambio climático o de la acumulación de dosis de radiaciones ionizanes.
Pero resulta que mi amiga no es la única. El presidente de Francia ha levantada a su paso un club de fans incondicionales enamoradas de este HOMBRE en mayúsculas.
Mientras ojeaba una revista femenina de moda, encontré un articulo referido precisamente a este asunto, la autora tan sorprendida como yo comentaba que sus 50 mejores amigas eran un fiel retrato de estas mujeres tocadas por el efecto Sarkozy, y entonces empezó a dar razones para que eso fuera así. Primero mencionaba el hecho de que Sarkozy era francés, pero no un francés cualquiera, sino un francés vulgar y por proximidad morboso, y entonces ponía un ejemplo, cuando Sarkozy se fue de viaje a Egipto con su amante y ahora esposa, Carla Bruni, tuvo el descaro de posar en una foto tocándole el culo sin que ni siquiera una de sus cejas se arqueara un poco, o sea limitó y marcó el territorio, y encima no sintió la más mínima vergüenza de haberlo hecho en público, sucumbiendo al deseo, pero lo dicho, con morbo, con mucho morbo.
Las amigas de la escritora deseaban que hubieran sido sus nalgas las apretadas por esa mano fuerte, porqué a una mujer le encanta sentirse objeto de deseo, el ser la única, la capaz de hacer despertar al presidente de un país sus instintos más básicos, aunque sea a costa de quedar en ridículo.
A mí Sarkozy no me gusta, lo siento pero no es mi tipo, pero puedo entender a esas 50 mejores amigas y a mi amiga dejándose llevar por el efecto Sarkozy. Para ser deseado, quítatelo de la cabeza, no hace falta ser guapo, lo que cuenta sobre todas las cosas es tener morbo, luego dará igual que sea vulgar y que acabé regalándole a su amante las mismas cosas que a su esposa.

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