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CAMPANA, CILINDRO Y DIÁBOLO


Hoy, al encender la tele, he descubierto que a partir de ahora me podrán conocer por ser una mujer: campana, cilindro o diábolo. Lo cual, así puesto, no parece demasiado alentador. Si pudiera escoger me quedaría con lo de diábolo, que parece ser la cosas más sexy de las tres. Y es que con tantos problemas debido a los trastornos alimenticios, a alguien por primera vez (al ministro de Sanidad, Bernat Soria), se le ha ocurrido la brillante idea de hacer la ropa más adaptable a la belleza real de las mujeres normales, que somos la gran mayoría, ya que las modelos ocupan el porcentaje miserable del 3%. Con lo cual se acabo la frustración de entrar en una tienda y comprobar que esa camisa preciosa no te abrocha por culpa de tener un pecho demasiado grande aunque tu cintura no supere una talla desorbitante, o descubrir que a pesar de tener cinturita de avíspa los pantalones no son capaces de superar la barrera de tus caderas, o esos otros que te tapan por delante y enseñan tus enormes glúteos por detrás ¡menudo desastre!
Como en todo, ya han empezado los debates sobre las nuevas medidas, y es que en el caso de los diseñadores resulta mucho más economico hacer tallas pequeñas, aunque luego a la mayoría no nos sirvan más que para intentar meter un brazo donde debería ir una pierna. Los vendedores se muestran desconfiados, porqué para ellos sólo es un pequeño cambio de nombre: ya no serás 36,38, 40, 42... ahora eres cilindro, diabólo y campana, lo cual parece tener mucho más peso.
Aunque por ahora no me quiero ni imaginar a mí y a mis amigas discutiendo sobre si: "¿tú que crees con estás caderas no soy un poco campana?" "no, mujer yo diría que eres un cilindro eres toda recta" "´¡Cómo! pues tú tienes unas cartucheras que te mueres y las espaldas demasiado anchas ¡serás diabola!"
En fin, parece ser que esta a punto de librarse una nueva guerra.

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