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INDEPENDENCIA


Hace exactamente 4 días que me he independizado, lo cual significa asumir toda la responsabilidad con todas las consecuencias. Todo lo que no he hecho en 28 años depende exclusivamente de mí ¡sí ya sé! ¡ya tocaba! Pero tal y como está la economía el momento ha tenido que irse postergando y postergando indefinidamente.
En parte estoy contenta y en parte pienso ¡estás loca!¡pero que vas a hacer tú ahí todo el día sola! Y es que cuando alguien tiene un espacio exclusivo en el que no entra absolutamente nadie le da por pensar, sobretodo si como yo, ni siquiera tiene televisión ni radio, la caja tonta y la rejilla parlante que te evaden y consiguen lo que uno desea en momentos de debilidad: no pensar.Pero lo importante es: que soy independiente, que tengo MI CASA (bueno mi pisito reducido de 50 m2 y de alquiler) y que he aprendido a: poner una lavadora, planchar, distinguir entre el jabón para el suelo, para el lavabo, para los platos, para el parquet, para la encimera, para los muebles...que la ropa mejor se tiende de un lado que de otro para que no aparezcan manchas, que cuantas menos luces encienda menos me costará la factura, a cocinar tortilla de patatas y cazos de arroz en un minuto en el microondas y que lo primero que debe entrar en una casa según mi madre: aceite para que sea un bálsamo de tranquilidad, sal para darle salero a la vida y azúcar para alimentar la dulzura de la vida también; y según yo: café y cafetera que son mis drogas favoritas.

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LA MOSCA NEGRA

A veces tengo miedo de creer demasiado, de pensar que hay una parte que desconocemos, de que hay cosas que suceden y parecen no tener explicación. Nunca he querido darle demasiadas vueltas, mi lado precavido me previene contra todo aquello que desconozco, me pueda causar un mal o no.
Pero antes de ayer la vi, como tantas otras veces en que esta a punto de suceder lo inevitable. Revoloteaba por el techo de la habitación con su cuerpo gordo y negro y agitaba las alas produciendo un sonido desconcertante que llamaba la atención. Estaba aguardando, dibujo un circulo y otro circulo y se quedo en ese cuarto en el que yo sabía que las cosas no pintaba bien.
La mire desafiante con el pesar de saber que ya no había vuelta atrás, había llegado la hora, y más tarde o más temprano, se pondría el punto final a una vida que ahora mismo agonizaba en una cama de hospital.
Me fui a casa y soñé, soñé con los acontecimientos del día, y volví a ver a aquella misma moscanegra que solía aparecer de vez en cua…

EL CANTO DE LAS SALAMANDRAS

He descubierto que las salamandras cantan,  en realidad lanzan besos, emiten un sonido gutural que te estremece al pensar que algo tan anfibio pueda emitir un sonido tan humano, pero es así, las llaman salamandras besuconas.
Fue hace unas semanas, cuando intentando dormir bajo una mosquitera el calor se hacía más insoportable,  cada beso ronco me sobresaltaba y Mito no podía entender mi temor,  yo me acurrucaba en una esquina, intentando alejarme del techo y él me daba la espalda intentando conciliar el sueño. Entonces me sentía sola y tenía ganas de gritar, de decirle que necesitaba que me diera un abrazo y me dijera que todo estaba bien, que mi miedo era irracional, que él siempre me protegería. 
Me pasé la noche con la luz encendida como si ese pequeño animalito hubiera podido lastimarme, con el oído atento y la vista resiguiendo cada una de las vigas.

Creo que fue entonces cuando empecé a asustarme por todo, se crearon miedos infundados que hacen que últimamente no vea blancos, poco…

LA RANURA

Hace poco me hicieron una pequeña intervención, el mundo giraba alrededor de mí pero yo era un poco ajena a todo. Las circunstancias son lo de menos, los motivos secundarios pero los hechos son los hechos: todos fueron muy amables conmigo. Estaba acostada en una cama de la sala de recuperación, esperando que los minutos pasaran para poder ver a Mito y volver a casa cuando colocaron a una chica a mi lado. Ladeé ligeramente la cabeza y la vi gimotear, las lágrimas le rodaban sin cesar mejilla y cuello abajo, una enfermera intentó tranquilizarla pero a cambio sólo recibió más lágrimas, desconsolada, incapaz de pronunciar una sola palabra su rostro se descomponía y se difuminaba mientras yo repetíaen mi mente que había que ser valiente, desde mi indiferencia la entendí, a veces te impulsan los deseos, pero puede ser que esos deseos no lo justifiquen todo, no siempre los esfuerzos reciben su recompensa, ni siempre es todo justo, ni siquiera nada garantiza que cumplirás tus sueños, pero lo …