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CULTO AL CUERPO

Desde hace tiempo nuestro cuerpo se ha convertido en una obsesión, en algo que no nos pertenece realmente y que hay que cambiar para que sea tal y como deseamos, para que también se convierta en un objeto de deseo para los demás.
El consumo lo ha convertido en un objeto altamente rentable: los gimnasios, las clínicas de cirugía estética, los productos dietéticos, la crema antiarrugas, la crema anticelulítica, la crema antiestrías, la mascarilla astringente, los peeling, etc, etc, se han convertido en un negocio plagado de beneficios que ha de continuar explotándose al máximo.
Esto tiene relación con dos cosas, por un lado, con el hecho de que vivimos en una sociedad en la que no hay nada seguro, en la que todo es flexible y cambiante, y donde no podemos comprometernos con nada porqué el cambio se produce de forma tan rápida, que no da tiempo al compromiso a que establezca lazos, y si eso es así, lo único que nos queda es nuestro propio cuerpo.
Por otro lado, el consumo provoca en nosotros emociones, nos ayuda a crearnos y ha identificarnos, y esta emoción se acaba equiparando con nuestro cuerpo, que también debe ser consumido por los demás, y por tanto trabajado de forma incansable para que sea lo que se espera de él.
Queremos tanto a nuestro cuerpo, que ha tomado tanta importancia, que nos es imposible ponerlo en peligro, por miedo a que se dañe. Sólo cuando nuestra insatisfacción es demasiado grande, nos rebelamos contra nuestro envoltorio, y tratamos de negarlo con todas las fuerzas, porqué pase lo que pase siempre es fuente de infelicidad para nosotros, así que lo único que se puede hacer es seguir cambiándolo aunque eso ponga en peligro nuestra propia vida como ocurre en la anorexia.
La mente y el cuerpo quieren ser una única cosa, pero el último le pone limites a la primera, y los individuos iniciamos batallas feroces e incansables para romperlos y para ser los mejores objetos de deseo:
" Sin duda el objetivo principal de estos días no es descubrir lo que somos sino rechazar lo que somos" (Foucault).

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